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El viaje de CFK a China y las contradicciones con los objetivos de política exterior

Los objetivos estratégicos de la política exterior argentina estuvieron totalmente ausentes en la visita que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acaba de realizar a China.

24-08-2026 | 15:08

Los objetivos estratégicos de la política exterior argentina estuvieron totalmente ausentes enla visita que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acaba de realizar a China. Al respecto,el sitio web de la Cancillería destaca entre las prioridades que se fija la Nación, los consensosorientados al fortalecimiento del derecho internacional, la promoción de los valores asociados a lapaz internacional, la forma democrática de gobierno y el respeto a los derechos humanos.

Si bien, desde el pragmatismo, China hoy representa una oportunidad económica increible, elpunto a explorar es si al compromiso con los derechos humanos hoy se lo considera o no como unapolítica de estado prioritaria en las relaciones exteriores que la Argentina está moralmenteobligada a adoptar.

Veamos. La Presidenta informó que en su reunión con el presidente de la República Popular China,Hu Jintao “durante una hora y algo" se habló primero del apoyo chino a Malvinas y el apoyoargentino al principio de una única China.

Siempre según Cristina Fernández, luego, se pasó a la relación comercial bilateral, más tarde ala política de seguir acentuando los lazos culturales y se cerró con un cuarto punto que fue "porsupuesto, la posición común en los foros multilaterales”.

La mandataria argentina agregó: “Estoy segura que vamos a afianzar nuestra relación apartir de esta visita” y el representante del régimen de partido único de China la calificócomo “una gran amiga nuestra”, destacando que ella “siempre ha apoyado nuestrarelación”.

De derechos humanos, nada. En su resumen de la situación en China, el reciente informe deAmnistía Internacional destaca que las autoridades chinas continuaron endureciendo lasrestricciones a la libertad de expresión, reunión y asociación y que defensores y defensoras de losderechos humanos fueron detenidos, procesados, recluidos bajo arresto domiciliario y sometidos adesaparición forzada.

El Informe considera además que el control sobre Internet y los medios de comunicación continuósiendo una práctica generalizada en China y que las campañas de mano dura dieron lugar adetenciones masivas en la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang.
También se consignó que en las regiones habitadas por población tibetana se impidió elacceso de observadores de derechos humanos independientes, que las autoridades continuaronejerciendo un férreo control sobre las prácticas religiosas y que continuó la dura y sistemáticacampaña contra los seguidores de Falun Gong, iniciada 10 años atrás.

Se podrá argumentar que ningún país, en especial de América latina y en un contexto de crisiseconómica, va a desaprovechar las oportunidades de inversiones chinas debido a que el giganteasiático es uno de los mayores violadores de derechos humanos del mundo. El punto es que no parecemuy práctico alardear internamente respecto a que “la forma democrática de gobierno y elrespeto a los derechos humanos” son condiciones indispensables para el mantenimiento de lasrelaciones bilaterales con la Argentina. Este principio, como tal, hay que aplicarlo en todos loscasos y no solamente con Honduras o Guinea Ecuatorial.

También se puede señalar que la Argentina ya había realizado esta crítica en el Consejo deDerechos Humanos de la ONU, cuando el 9 de febrero de 2009 tuvo lugar el Examen Periódico Universalde China. En dicha ocasión, la Argentina le recomendó a China adherir a los tratadosinternacionales de derechos humanos de los cuales todavía no era parte y que adoptara unadescripción legal de discriminación y su penalización, teniendo en cuenta los estándaresinternacionales. La Argentina también requirió entonces iniciativas para expandir la libertad depensamiento y la libertad de expresión, teniendo en cuenta el uso de Internet y planes parapenalizar la tortura. El actual canciller, Héctor Timerman, planteaba desde la revista que dirigíaen 2004 que “porque fuimos víctimas no debemos olvidar a las actuales víctimas” y nodudaba por entonces en calificar a China como una dictadura.

Al respecto, en una visita realizada a Buenos Aires en septiembre de 2007, el abogado canadienseDavid Matas, coautor del “Informe sobre alegatos de extirpación de órganos a practicantes deFalun Gong en China”, explicaba que “La razón por la cual los crímenes de lesahumanidad se consideran crímenes contra la humanidad es porque son crímenes contra la gente, entodas partes".
El reconocido experto en cuestiones de derechos humanos, quien fue delegado de su país parala Asamblea General de las Naciones Unidas y para la Conferencia de Naciones Unidas sobre la CortePenal Internacional y además honrado por sus labores sobre el holocausto, antisemitismo y diversastemáticas en derechos humanos, añadía por entonces que "los crímenes en China son crímenes contrala humanidad, contra la gente en la Argentina, contra los seres humanos. Y esa es una lecciónaprendida durante la época de las violaciones a los derechos humanos en la Argentina y ahora losargentinos no deberían olvidarla”.

(*) Gabriel Salvia es titular del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina(CADAL).

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