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Entrevista a Mario Benjamín Menéndez: "Galtieri no se daba cuenta de que nos estaban derrotando"

El ex gobernador de Malvinas responsabiliza al ex dictador de la derrota y tilda de "mentiroso" al general Balza. Su verdad sobre la guerra.

22-08-2026 | 07:12

Cinco días después de la toma de Puerto Argentino, el 7 de abril de 1982, Mario BenjamínMenéndez asumió como gobernador de las islas Malvinas, en lugar del general de división OsvaldoGarcía. No debía sólo administrar la vida civil de los territorios recuperados, sino tambiénejercer la jefatura del Comando Conjunto de las fuerzas desplegadas.

Si bien la guerra propiamente dicha comenzó el 1º de mayo con los primeros bombardeos ingleses,los combates más cruentos se llevaron a cabo tras el desembarco británico, el 21 de mayo. A partirde allí, los soldados debieron luchar contra el frío y el hambre, además de contra el enemigo.

En la madrugada del 14 de junio, el asedio británico llegó hasta las inmediaciones de PuertoArgentino y la situación era insostenible. Desde Buenos Aires, la orden era no rendirse. En lasislas, los muertos se multiplicaban mientras las tropas huían desbandadas hacia la capital.

Menéndez debía tomar una decisión. Finalmente, optó por aceptar un alto el fuego ofrecido porlos ingleses y firmar la capitulación frente al general Jeremy Moore.

—¿Cómo se vivieron las últimas horas antes de la rendición?

—La situación estaba absolutamente deteriorada. Hablé con el general Galtieri y se ladescribí. El no podía o no quería entenderla, así que se lo tuve que repetir y le pregunté si podíacontar con algún apoyo aéreo u otra cosa. Me explicó que no me podía garantizar ninguno. Entonces,le dije: Como comandante, no sé qué va a ser de esta guarnición al final del día de hoy. Ante eso,me voy a hacer responsable. Y le corté.

—¿Ya tenía en mente la rendición?

—No sabía qué iba a hacer, honestamente, porque no había habido contacto con los ingleses.Era como una especie de nebulosa: ¿cómo hacemos ahora? ¿Vamos a seguir combatiendo hasta que lasacciones se interrumpan o a tratar de tomar contacto con los ingleses? Esto último me parecía quesignificaba ponerme de entrada en una posición inferior. En ese momento, el capitán de navío(Barry) Hussey me dijo que había una comunicación con los británicos, que ofrecían un cese delfuego para iniciar conversaciones y terminar con las operaciones. Resolví aceptarlo y les sugeríreunirnos a las 16.

—¿Cómo se preparó para ese momento?

—Me fui a la residencia porque estaba agotado, me lavé, afeité y me puse presentable.Llevaba 36 horas sin dormir. Ni me cambié de ropa, ni me lustré las botas, como dicen algunos.Pensé que era el final. Me puse a juntar los papeles y, después, nos fuimos caminando hasta laSecretaría a esperar a los emisarios ingleses. Ahí, llegó el coronel (Michael) Rose e iniciamos lareunión.

—¿Qué ocurrió allí?

—El planteó, de entrada, que había que resolver en qué momento y forma se produciría larendición. La verdad es que lo asumí. Sabía cómo estaba mi gente, así que no lo discutí. En esemomento, me llegó una comunicación de Buenos Aires muy particular, muy irreal: que debía negociarcon los ingleses las condiciones en que me iba a ir de Malvinas y cómo me iba a llevar todo elarmamento y las cosas que tenía.

—¿Cómo se llegó al acuerdo?

—Les planteé: Ustedes han dicho que los argentinos han dado prueba de su valor y bravuraen combate, cosa que también creo. Si es cierto, estas tropas merecen llevarse las banderas que loshan acompañado en la guerra. Nos dijo que sí. A partir de ahí, se abrió un camino y se planteó enqué condiciones se iba a producir el repliegue de nuestra gente, la entrega de administración, queno iba a haber ningún desfile, ni periodistas en la ceremonia de capitulación. Quedamos en elhorario en que el general Moore iba a estar ahí y me fui a hablar con el continente para informarde estas condiciones. Ahí es donde Galtieri dice que me había extralimitado.

—¿Qué le dijeron?

—Les pedí que enviaran barcos para evacuar a las tropas, porque los ingleses me habíandicho que ya estaban listos y quería hacer entrar a nuestros buques en simultáneo. Me dijeron queno había ninguno disponible, lo que me produjo bastante disgusto porque pensé: esta gente no tieneidea de lo que hemos vivido acá. En realidad, eso ya lo había comprendido antes cuando mandé algeneral Daher al continente. Tenía la idea de que Galtieri no se daba cuenta que nos estabanderrotando en Malvinas, o decían: Dios proveerá.

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