Las dos últimas semanas ya no fueron lo mismo para Ricardo Jaime. Dejó de encontrar en Córdobaun apacible lugar para llamarse a retiro y mantenerse a salvo del acoso periodístico y tambiénsocial. Un escrache en un bar céntrico y una guardia periodística en las inmediaciones de susviviendas en el country Cuatro Hojas de Mendiolaza (a media hora del centro de la ciudad)parecieron convencerlo de que debía cambiar de aires.
Tal vez fueron ésas las motivaciones que lo llevaron a la decisión de abandonar la casa quecompartía con su segunda mujer, Silvia Reyss. El martes último, a las 9.30 de la mañana, un camiónde la empresa de mudanzas La Moderna pidió ingreso en la guardia de proveedores y se estacionósobre el lote 13 de la manzana 12, frente a la coqueta casa donde el ex funcionario solía pasar sus“retiros” de fin de semana.
“No le podemos decir la dirección exacta, pero creo que todo esto va a un depósito”,contestó uno de los empleados de la firma, ante la consulta de PERFIL. El camión concluyó su tareacerca de las 14. Arrancó rápidamente y volvió a atravesar el portón de proveedores. Por detrás loseguía un fabuloso Honda Accord negro con vidrios polarizados. No era otro que Jaime el que iba alvolante.
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