Si han de tamizarse los hechos de la política para separar lo importante de lo accesorio, lo quequeda a la vista como elemento preponderante de la última semana, por sus efectos hacia el futuro,es la ofensiva gubernamental contra cuatro grandes empresas de diferentes rubros (Shell, Siderar,Fibertel y Papel Prensa ), las que sufrieron embates kirchneristas de todo tipo que, en suescalada, muchos ya comparan con la versión patagónica del chavismo.
Y no sólo porque el bombardeo oficialista pone en riesgo la operación de cada una de lacompañías, aunque también hace tambalear la seguridad jurídica y desestimula aún mucho más futurasinversiones, sino porque, en cada caso, el fondo de la situación apunta a restringir las libertadesindividuales de empresas y ciudadanos, que tienen que ver con los derechos de comerciar, circular,elegir, informar y ser informado. Así lo expresó el viernes, sin pelos en la lengua, aunquedemudado por el asombro, todo el arco antikirchnerista en el Congreso que, en el fondo, no podíadar crédito a cómo, después de perder tres votaciones clave en el recinto (la Ley de Glaciares, lanormalización del INDEC y el 82% móvil para los jubilados) y estar a punto de que se le caigan lasFacultades Delegadas, el Gobierno estaba de pie. Y cómo, en su hábil estrategia de distracción, loshabía tenido mirando para otro lado, mientras sus voceros presionaban a la Corte Suprema para queconvalide la Ley de Medios y sus operadores orquestaban una por una la ofensiva contra las empresasy sus managers (Juan José Aranguren, Paolo Rocca y Héctor Magnetto), para disciplinar así a los másdíscolos.
Por las diferentes concepciones ideológicas de los presentes en esa tenida opositora, elpronunciamiento conjunto no fue, por cierto, un espasmo neoliberal anclado en la nostalgia de los'90, sino más bien un regreso decidido al motor que le proporcionó el documento de identidad a laNación Argentina: la Constitución de 1853.
Y esta vuelta a las raíces tiene mucho más mérito todavía, porque llega de la mano de una muybuena parte de la corporación política que, por formación, tiene metida en sus entrañas la semillade que el Estado es el papá, el benefactor y el dueño indubitable de los bienes, estómago ypensamiento de toda la sociedad. Todos ellos buscan legítimamente el relevo constitucional en 2011y un discurso de ese tipo es habitualmente considerado piantavotos, ya que los políticos suelensubestimar a los ciudadanos y los prefieren, antes, clientes. Lo cierto es que hacía mucho que enla Argentina no se hablaba de libertad.
Ahora, habrá que sopesar si a la sociedad le interesa o no le interesa el valor de los derechosindividuales y hasta adónde está dispuesta a creer las versiones generalmente amañadas de losgobernantes. En la gran calesita del sálvese quien pueda en la que está metida el grueso de lapoblación, ha sido más que meritoria la resistencia de muchos abonados, del millón que atiendeFibertel, a abandonar la compañía, sólo porque lo ha decidido el mismo Gobierno que veníatolerando, desde hace siete años, la supuesta anormalidad que ahora esgrime como justificativa delcese de la licencia.
En esa línea, habrá que ver qué opinan la sociedad sobre lo que va a ocurrir el martes, cuandoel Salón Blanco de la casa de los presidentes explote en vivas en el instante en que se dé aconocer la historia oficial sobre el traspaso de Papel Prensa, una empresa privada conparticipación del Estado, sector que acompaña y controla la operatoria desde 1976 y que, hastaahora, bajo gobiernos militares, radicales o peronistas o aún desde 2003, bajo la actualconducción, nunca tuvo nada que decir al respecto, hasta que decidió asaltarla.
No es un secreto, que el Gobierno quiere llenar la Casa Rosada de aplaudidores para convalidarel show del despojo. No les alcanza con las organizaciones sociales, los sindicalistas, losartistas de ocasión, los intendentes o los gobernadores, sino que están buscando de apuro sumarempresarios de primer nivel a la movida, los que se resisten a prestarse al juego, ya que quizásmañana les puede tocar a ellos mismos.
La idea es acusar públicamente a los diarios Clarín y La Nación, de haber obtenido la empresa enel año 1976, junto al entonces diario La Razón, a partir de las torturas de los militares y quieremostrárselo como ejemplo a los hombres de negocios, casi como el "tráeme agua a las manos" delConde Lucanor. Hasta ahora, no hubo un solo pronunciamiento de ninguna entidad empresaria enrelación a los avances del Gobierno sobre el sector privado, lo que muestra hasta dónde losdirigentes prefieren preservar sus quintas, antes que defender cuestiones que hacen a la calidadinstitucional. Según refieren fuentes gubernamentales, el Libro que hilvanó el secretario deComercio, Guillermo Moreno, tenderá a presentar la situación como si fuese un crimen de lesahumanidad y que, por lo tanto, al ser imprescriptible, será el andamiaje por el cuál el Estadopasará a ser el único dueño de Papel Prensa. El paso siguiente, especulan, podría ser la puesta enmarcha de una querella criminal contra los directivos de los dos diarios, lo que bien podríaabrirle la puerta a la viuda de David Graiver para solicitar un resarcimiento o plantear laposibilidad de recuperar la empresa.
Desde la Casa de Gobierno se ha filtrado que el documento tiene más de 1.000 páginas y que laPresidenta ha recibido un Resumen Ejecutivo mucho menor de lo que será el relato oficial queservirá como sustento para intervenir o expropiar una empresa que elabora nada menos que papel paradiarios, un insumo que, en manos del Estado, combinado con la potestad que tiene éste de fijararanceles de importación, puede ser una guillotina para la prensa libre, que deberá arrodillarseante la discrecionalidad del poder de turno. Lo más interesante para seguir será comparar quéartilugios se utilizan para presentar una serie de hechos objetivos que constan en documentaciónpública y en archivos periodísticos, como por ejemplo que la compra de las acciones de Papel Prensase realizó el 2 de noviembre de 1976, al menos cinco meses antes que los integrantes del GrupoGraiver fueran detenidos por otras circunstancias diferentes a los de la venta de la empresa. Segúnsu propio testimonio, Lidia Papaleo, la esposa de David, fue secuestrada por los militares el 14 demarzo de 1977 y Rafael Ianover, contador de Graiver, el 12 de abril de 1977.
También será muy interesante observar qué dirá el Libro de Moreno sobre las investigacionesjudiciales que se llevaron a cabo después del Juicio a las Juntas, ya en tiempos de la democracia,que deslindaron cualquier vínculo entre la situación de los vendedores y la operación de PapelPrensa, entre ellas la que llevó adelante el ex titular de la Fiscalía Nacional de InvestigacionesAdministrativas, Ricardo Molinas.
Habrá que ver también cómo se explicará que, el 12 de octubre de 1989, la familia Graiver hayafirmado y publicado una Solicitada que contaba "La verdadera historia" y que en la misma se hayaconfirmado que "en 1977 fuimos privados de nuestra libertad", mientras que sus integrantes hicierondeclaraciones ante la Justicia sobre sus padecimientos de tortura y refirieron que las mismastenían que ver únicamente con el supuesto manejo del dinero de los Montoneros. Como elemento que,de algún modo, marca lo que se vendrá en materia de administración estatal, no hay que dejar deponderar como un mensaje para afuera, pero también para la interna sobre quién pisa más fuerte paraconducir la compañía, la intempestiva visita que el jueves por la tarde-noche hizo Guillermo Morenoa la sede de Papel Prensa, en pleno Centro porteño. Más allá de sus modos, que los testigosdescribieron como "atemorizantes", en su recorrida el funcionario hizo menciones despectivas haciala tarea de los gerentes actuales de la compañía, cerró una oficina con llave y se la llevó en elbolsillo, prometiéndole ese lugar a uno de sus acompañantes. Pero, además, pidió a los gritos quele vaciaran armarios y blanqueó que él mismo "se iba a hacer cargo de la empresa y que todos losque robaron durante 30 años iban a dejar de robar". El caso Techint-Siderar y la ofensiva de HugoMoyano para evitar que cinco plantas de la empresa puedan distribuir su producción si quienesmanejan los camiones de empresas tercerizadas no pasan a su gremio, más allá de pegarle fuerte auna de las empresas más grandes del país y a la distribución de chapas, tubos, alambres y perfilesque ha comenzado a desabastecer a la industria, también tiene un costado en la interna del PJ, eneste caso en el distrito bonaerense, lugar donde también el martes aterrizará el titular de la CGTcomo número uno, con la resistencia de muchos intendentes y la bendición de Néstor Kirchner. Unamano parece lavar la otra, sobre todo porque en el caso del conflicto con Siderar, el ministerio deTrabajo ha mirado para otro lado, sin declarar la conciliación obligatoria y se ha limitado tratarde "acercar posiciones" en lo que llamó "cuarto intermedio".
Mientras tanto, siguen los bloqueos en las plantas y la poderosa Confederación Argentina deTrabajadores del Transporte (CATT) que involucra a gremios del transporte aéreo, marítimo,camiones, taxis y colectivos amenazó con parar el país el próximo jueves, en una demostración defuerza moyanista demasiado evidente, aunque habrá que dilucidar con quién es efectivamente lapulseada, si con la empresa, con los peronistas que no lo quieren ni ver por La Plata o con elmismo Kirchner. Tanto uno como el otro tienen suficientes rasgos en común como para buscar ser elgarañón de la manada, lo que asegura cortocircuitos en potencia. La pasión por el poder, labúsqueda de adeptos, los métodos agresivos y hasta su discrecionalidad manifiesta son demasiadascoincidencias como para pensar que ésta pueda ser una sociedad que se mantenga en el tiempo.Justamente, estas características son las que, desde dentro del peronismo bonaerense, creen quepueden llevar al PJ a perder las elecciones, más allá de las caras de alegría que han puesto losintendentes sólo para la foto, esta última semana en Olivos. En medio de todos estoscortocircuitos, los ministros más cercanos a la economía, como Amado Boudou y Débora Giorgi hanhecho malabares para recitar durante la semana los números de algo que no manejan, mientras que nosaben cómo hacer para esconder que la inversión es pobre y de baja calidad. Con lo que le pasa alas empresas desde los factores políticos, pocas chances habrá de revertir la situación. Ambos hanhecho sendos panegíricos de lo bien que le va a los números fiscales y comerciales, pero el colmode la inconsistencia fue de Boudou que con la mano derecha ha jurado que la plata sobra y con laizquierda, sin reconocer que todo es una cuestión de manejo de prioridades, advirtió que si se lespaga a los jubilados quiebra el país. "En tres meses hay default", le han hecho decir a laPresidenta.
(*) Agencia DYN




