Líderes sindicales y de movimientos sociales anunciaron esta semana una serie de actos de reclamos. Antes y después de las PASO habrá marchas, ollas populares y actos que buscarán poner en escena el malestar con la situación económica. Será un reflejo de una relación cada vez más tirante entre los representantes del trabajo formal -e informal- y el Gobierno.
El calendario comenzará el 26 de julio, con una “marcha de antorchas” en homenaje a Eva Perón. La idea es que los actos dispersos que organiza cada sindicato converjan en el histórico edificio de la CGT en calle Azopardo. Contará con la adhesión del Movimiento Evita y otras organizaciones sociales. También se extenderá el convite a los curas villeros y autoridades de la Pastoral Social. No habrá discursos, sino un video que compila discursos Evita donde reivindica la justici social y el rol de la central de trabajadores.
Dos días después, habrá un plenario de secretarios generales que se realizará en un microestadio cerrado. Se decidió como una opción a medio camino entre los pedidos de realizar una marcha o un paro previo a las PASO y aquellos que pedían esperar para evitar que cualquier incidente imprevisto, como el que ocurrió en la marcha del 7 de marzo pasado, pueda ser capitalizado por el Gobierno.
Ayer se evaluaban las opciones de estadios cerrados disponibles. Allí, se presentará un documento con fuertes críticas al Gobierno y se terminará de definir si la marcha anunciada para el 22 de agosto será acompañada de una nueva huelga general. El objetivo es llevar a cuadros intermedios y militantes, como una escala previa a la protesta que repita o supere a la de marzo.





