Estaba nervioso y así lo delataban sus tics. No hacía dos horas que Pablo Schoklender (52) se había enterado por su abogado que el juez Norberto Oyarbide había dispuesto nuevamente su detención, tras procesarlo junto a su hermano y más de cuarenta imputados en la causa por el presunto desvío de fondos públicos que recibió la Fundación Madres de Plaza de Mayo para viviendas sociales.





