•A 35 AOS DEL ATAQUE

Por qué a Bonafini y Carlotto no les importan los DDHH de los soldados muertos en Formosa

Análisis de las reacciones ante el conflicto con Chile por Apablaza. El concepto es el siguiente: se debe homenajear sólo a los guerrilleros que lucharon por un país mejor.

24-08-2026 | 18:13

Todo responde al mismo concepto: las amenazas de Hebe de Bonafini a la CorteSuprema de Justicia; el pedido al gobierno de Bonafini y Estela de Carlotto para que no envíe al exguerrillero chileno Sergio Galvarino Apablaza Guerra de vuelta a su país, donde se lo acusa delasesinato de un senador y del secuestro de un empresario, en democracia ; la concesión del refugio político a ApablazaGuerra; las millonarias indemnizaciones a los parientes de la mayoría de los guerrilleros quemurieron en el ataque a un cuartel en Formosa, en plena democracia peronista; la inclusión de estosguerrilleros y de cientos más en los nuevos listados del Nunca Más y en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, en la Costaneraporteña; el olvido por parte del gobierno y de los organismos de derechos humanos de los soldadosque murieron en Formosa, y la pensión miserable que cobran los padres de estos conscriptos.

El concepto es el siguiente: se debe homenajear sólo a los combatientes, a los guerrilleros quelucharon por un país mejor, que en los setenta tenía la forma de la liberación nacional y larevolución socialista. ¿Mataron o secuestraron en ese combate? No importa: son daños colaterales justificados por el objetivo superior queperseguían. El fin justifica los medios, por horribles o sangrientos que hayan sido. Tampocointeresa que estos combatientes hayan muerto en democracia, mientras asaltaban un cuartel, se tiroteaban con la policía oestaban armando una bomba: tienen tanto valor y merecen tanto reconocimiento como los desaparecidoso los muertos por la represión ilegal del Estado. Los derechos humanos sólo se aplican a los combatientes.

Por eso, el gobierno de los Kirchner y los organismos de derechos humanos que protagonizan laelite que domina la política argentina desde 2003 no perciben, no ven, las demandas de las víctimasde los grupos guerrilleros ni de sus parientes y amigos, ni siquiera durante los cuatro gobiernosconstitucionales del peronismo, entre 1973 y 1976. El gobierno y los organismos de derechos humanoshan dibujado una leyenda blanca sobre esos grupos de jóvenes, a los que han convertido en uncoro de ángeles.

Y sin embargo hace exactamente 35 años, el 5 de octubre de 1975, casi setenta guerrilleros participaron en forma directadel ataque contra el Regimiento de Infantería de Monte 29 en los suburbios de la ciudad de Formosa,a 1.200 kilómetros de la Capital Federal. Fue el bautismo de fuego del Ejército Montonero, el “salto militar” con elcual la guerrilla peronista pensaba enfrentar al Ejército luego del golpe que preveían inevitable.Gobernaba el peronismo, que había ganado las elecciones en 1973.

Los guerrilleros pensaban que los soldados, jóvenes formoseños de 21 años que cumplían con elservicio militar obligatorio, se rendirían, pero los conscriptos resistieron; el combate duró treinta minutos y provocó veinticuatro muertos, doce de cada lado, entre ellos diez soldados.

Como revelé en mi libro Operación Primicia, al menos ocho de los doce guerrilleros muertos en el cuartel figuran en los nuevos listadosdel Nunca Más,actualizado en 2006 por el gobierno de Néstor Kirchner, y también en el Monumentoa las Víctimas del Terrorismo de Estado, a pesar de que cayeron durante el ataque a un cuartel enpleno gobierno constitucional del peronismo.

La fuente de esos datos es REDEFA, el Registro de Fallecidos de la ley 24.411, lo cual indicaque los parientes de esos guerrilleros cobraron la indemnización prevista para los desaparecidos ymuertos por la represión ilegal. En marzo, esa suma ascendía a 620.919 pesos; en ese mismo mes, los padres de los soldados muertos cobraban unapensión de 842 pesos por mes, pero sólo desde mediados de los noventa.

La asimetría, por utilizar una palabra neutra, es evidente: los padres de cada uno de losconscriptos debían cobrar ese dinero todos los meses durante más de 61 años de sus vidas para llegar a la suma que ya habían percibido los padres decada uno de los guerrilleros. Para el gobierno y los organismos de derechos humanos, los soldadoscayeron del lado equivocado.

(*) Editor jefe de PERFIL y autor de Operación Primicia y Operación Traviata: Quién mató a Rucci.

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