Desde que se desató la guerra entre el Gobierno y Clarín, o incluso antes, la Presidentacriticaba el tratamiento que los medios le daban, por ejemplo, al conflicto con el campo. CristinaFernández de Kirchner se encargaba, en primera persona, de cuestionar el rol de los medios. Sin embargo, en losúltimos días el silencio presidencial en relación a los aprietes y ataques a periodistas fuerotundo.
En las últimas semanas se suscitaron varios hechos contra periodistas: Fernando Bravo denunció que fueagredido por simpatizantes de la ley de medios. Un cronista de Perfil.comfue amenazado por un "custidio"del diputado oficialista Carlos Kunkel; y varios periodistas del grupoClarín fueron escrachados en un afiche polémico que despertó el reclamo de variasagrupaciones.
Ayer, el Senado de la Nación repudióen forma unánime los escraches a periodistas y también los que se dieron en la Feria del Librocuando Hilda Molina no pudo presentarsu libro por una manifestación "procastrista", y cuando el periodista Gustavo Noriega nopudo presentar su libro sobre el Indec (video), junto a Beatriz Sarlo, por laembestida de una patota K.
Cristina no sólo no repudió los ataques a los periodistas, sino que además dijo que algunosdeberían "inocularse la vacunaantirrábica". Tampoco cuestionó la polémica solicitada que los hermanos Noble Herrerapublicaron en los diarios La Nación, Página 12, Clarín y Crítica de la Argentina, en la que los hijos de ErnestinaHerrera de Noble denunciaron que eran utilizadosen el medio de una persecución política.
¿Por qué Cristina no tocó el tema en sus discursos en los últimos días? ¿Por qué hoy en la Plaza de Mayo, Hebe deBonafini lidera un "juicio ético" contra periodistas? Algunos analistas consideran que elenfrentamiento que plantea el Gobierno ya está instalado y no es necesario "desgastar" la imagen presidencial.
Analía del Franco, de la consultora Analogías, señala que la escasa participación de CFK en eltema es premeditada. "El tema de la pelea con Clarín ya está instalado y Cristina no necesitafogonearlo. En un principio, se puso el tema al hombro y una vez que se asentó, se corre y deja queel tema siga" su curso, sostuvo la analista.
En este sentido, Sergio Berensztein, de Poliarquía, coincide en señalar que puede que "busquenresguardar más a la Presidenta", quien considera que "no está tan claro" si se trata o no de uncambio de estrategia.
Otros sostienen que este repentino silencio está asociado al programa "6, 7, 8" -el más oficialista de todos- o incluso al"linchamiento público" de Bonafini a los periodistas en Plaza de Mayo.
Jorge Giacobbe, presidente de Giacobbe & Asociados, argumenta que hay una nueva línea en lacomunicación presidencial: "Cristina ya no participa de las batallas mediáticas y en su reemplazo apareció una fuerza de choque que es la que se encarga de amedrentar a losperiodistas. Ella, de aquí en más, hablará de lo que le convenga; y los grupos de choque se encargarán del resto",señaló ante Perfil.com.
De todas formas, algunos analistas coinciden en otro punto: no hay diferencias de criterio entreNéstor y Cristina. Por más que haya algunos cambios en la comunicación, Rosendo Fraga, de NuevaMayoría, sostiene que "no hay una diferencia de criterios en el matrimonio" en relación a la"confrontación con el periodismo". De hecho, Kirchner se despachó contra Clarín en los últimosdías. Berensztein sostuvo en que, al menos desde lo comunicacional, el ex presidente "va en ladirección contraria" que ha tomado CFK en los últimos días.








