Las sospechas de presiones a senadores y gobernadores fueron las principalesprotagonistas de la sesión en la que el Senado buscaba aprobar el proyecto de Ley deServicios de Comunicación Audiovisual. Y los principales involucrados, en todas las conversaciones,fueron la correntina Dora Sánchez y el tucumano bussista Carlos Salazar. Algunos, sin embargo, cambiaron la óptica de la información ymanifestaron que las verdaderas presiones las realizaron los grandes grupos periodísticos.
La senadora radical se había manifestado, hasta hace una semana, en contra del proyecto delkirchnerismo. Sin embargo, para sorpresa de todos, el miércoles anunció su voto a favor de la ley.La ex radical K y ex cobista no pudo ser convencida ni siquiera por Julio Cobos. “Mi voto no tiene otra explicación que el deseo de lo mejor para mi provincia, en elmarco de un contexto que no puede ser recortado”, afirmó la senadora a través de uncomunicado. El contexto se refiere a las dificultades financieras por las que atraviesa suprovincia y los inconvenientes judiciales de su referente político, el gobernador Arturo Colombi.Este último, precisamente, habría recibido el respaldo del ex presidente Néstor Kirchner paragarantizarse un final de mandato tranquilo.
La decisión de Sánchez ya tuvo sus consecuencias en Corrientes. Ayer, un grupo de vecinos de supago, Mercedes, escracharon su casa en repudio por el cambio de voto. En tanto, la Asociación deSociedades Rurales de Corrientes manifestó en un comunicado su “sorpresa”.
En Tucumán, ayer siguieron las repercusiones por el cambio del voto de Salazar, que unos díasatrás firmó un comunicado junto al resto del interbloque federal oponiéndose a la iniciativa.“ Es increíble que Ricardo haya negociado con los que me tienen preso”,sostuvo indignado el ex general, detenido por delitos de lesa humanidad, Antonio Domingo Bussi,fundador del partido Fuerza Republicana.Todas las versiones en Tucumán coinciden en sindicar algobernador José Alperovich como el mediador en las negociaciones.




