Tienen razón los foristas de PERFIL interesados en señalar que tanto las declaracionesindagatorias de Jacobo Timerman y Lidia Papaleo en el expediente del llamado Caso Graiver como loscareos entre ambos fueron realizados en un ambiente de encierro, desolación y tortura.
Sin embargo, no fueron realizados bajo apremios ilegales ni bajo prisión los otros dos documentos que tomé como fuentes para mi nota. El libro de AbrashaRotenberg y las declaraciones del actual canciller, Héctor Timerman, ante la Embajada de losEstados Unidos, fueron realizados en total libertad y coinciden en todo con los datos que surgen de aquellosnefastos expedientes, confirmando la veracidad de los hechos más allá de cualquier emoción violentapasada o actual.
Jacobo Timerman y el actual canciller licuaron las acciones de la familia Graiver en LaOpinión un mes y medio después de la muerte del financista y tres meses antes de ir presos el dueñodel diario y la viuda de su socio.
Lamento que así hayan ocurrido las cosas, pero todo indica que asi ocurrieron.
(*): Secretario general de Redacción del diario Perfil.




