Lo que era una hermosa jornada de sol y temperatura agradable se transformó súbitamente con el anuncio del ministro de Planificación emplazando a Cablevisión a dejar de prestar elservicio de acceso a Internet con la licencia otorgada oportunamente a Fibertel en un plazo de 90días. El justificativo técnico de la medida fue que la absorción del ISP (que funcionabacomo sociedad independiente) no daba derecho al uso de la licencia, ya que éstas sonintransferibles (al menos, en los papeles).
No tiene sentido sumergirse en la cuestión técnico-legal, la cual será parte de una batallaen ámbitos de la Justicia que se dirimirá en un plazo no tan veloz como el deseado por losperjudicados por este anuncio. No obstante, es interesante analizar las repercusiones de tanimpactante medida.
Para dar un marco de situación, a junio último Cablevisión tenía poco más de 1 millón de abonados, representando un 25% delmercado, detrás de Telefónica y Telecom, ambos en alrededor de 1,3 millón de abonados.Estos números dan la pauta de que el impacto en el mercado de acceso a Internet lejos está de sermenor.
En el escenario en que efectivamente Cablevisión tuviera que dejar de prestar el servicio deacceso a Internet, absorber 1 millón de nuevos clientes no será tarea sencilla para el resto de los ISP desdeuna perspectiva técnico-operativa. Se trataría de un pico de demanda demasiado alto comopara que haya disponibilidad de módems y otros dispositivos de la red así como de personalcapacitado para instalar y dar soporte en un plazo tan exiguo. Para tener una mejor idea de magnitud, en los 90 días del trimestre abril-junio pasado, elcrecimiento del total del mercado fue de 140.000 abonados. La medida implicaría una volumen 7 vecessuperior en un período de tiempo equivalente.
Más allá del atolladero que se produciría por la migración de tantos abonados en tan pocotiempo, la desaparición de Cablevisión como proveedor de acceso a Internet traería serios problemasen términos de competencia, ya que el mercado se concentraría aún más. Pero no sólo esto,en varios lugares (el mundo no termina en Buenos Aires), Fibertel es la única alternativa, sea aTelecom, Telefónica o las cooperativas. Allí, su salida implicaría la creación automática de monopolios, dando lugar a un serioretroceso, habida cuenta de que el de acceso a Internet es uno de los pocos mercadosdonde, a pesar de la concentración, hay competencia. Esto se refleja en sus precios, los cualesapenas subieron en comparación con lo que sí sucedió con otros bienes y servicios, demostrando quela multiplicidad de oferta, aún acotada es el mejor freno a estas subas.
El escenario de la venta o cesión del negocio a un tercero para evitar tamaño traspaso deabonados y mantener la competencia es complejo, ya que el servicio de acceso a Internet se ofrecesobre la misma red por la cual se da la TV por cable, dificultando la separación de los servicios.Es por esto que no sería totalmente descartable la hipótesis de una intervención de algún tipo(estatización, venta forzada, etc.) en la empresa llegado el caso. Esto podría incluirademás al negocio de TV considerando que la fusión entre Cablevisión y Multicanal también escuestionada desde el gobierno. Parece extremo, pero en un juego de what if todos los escenariosdeben ser contemplados.
Seguramente los próximos días serán ricos en especulaciones respecto de “manos negras”detrás de la medida anunciada. Tampoco hay que descartar repercusiones, tanto nacionalescomo internacionales, que hagan un paralelismo entre lo que sucede aquí y en Venezuela, dondetambién hay un enfrentamiento importante entre el gobierno e importantes grupos de medios.
En resumen: difícilmente la medida anunciada por el gobierno pueda implementarse con éxito enlos plazos expuestos. Así, las opciones son una salida negociada o un descalabro importante. Lo concreto esque se vienen días muy movidos.
(*) Consultor









