Aunque el propio Gobierno porteño fue el que autorizó cortar la calle Honduras para armar unpaseo de artesanos en el corazón del barrio de Palermo, la protesta de un sectorde vecinos "defraudados" impulsó a la administración macrista a encabezar más tarde un decomiso demercadería. El procedimiento generó algunos disturbios con los vendedorescallejeros.
Pese a la autorización del gobierno de Mauricio Macri de crear un paseo con 120artesanos durante seis fines de semana en los alrededores de la Plaza Cortázar (más conocida como"Plaza Serrano"), la Comuna llevó adelante esta tarde un procedimiento de decomiso de mercaderíacon aquellos "no habilitados", lo que inició una trifulca con algunos artesanos.
El operativo PRO puede interpretarse como una respuesta a las demandas de sectores devecinos críticos de la medida inicial, que denunciaban que el paseo convertiría al barrio de Palermo en "La Salada" (centro de compra popular enLomas de Zamora). "Nos defraudaste Macri", decían algunos carteles de aquellos enfurecidos con la"prueba piloto" del gobierno porteño.
Incidentes. Una vez instalado el paseo, inspectores de la Ciudad, custodiados porefectivos de la fuerza de seguridad, iniciaron un procedimiento de decomiso de mercadería de losartesanos "no habilitados" que derivó en forcejeos con agentes de la Comuna. En medio deloperativo, un funcionario porteño señaló a la prensa que el procedimiento fue concretadopor "ocupación del espacio público".
Lo paradójico del decomiso es que el Gobierno había dicho que "'esto se hace o sehace', cuando había otros lugares, menos transitados, que no perjudicaban a los vecinos y a loscomercios; y una vez que la feria se legaliza, queda de por vida", dijo Camilo Alan, presidente dela Asociación de Amigos de Palermo Viejo.
En declaraciones a radio La Red, reproducidas por la agencia DyN, Alan sostuvo que los vecinos de Palermo sólo obtuvieron de parte de la Comuna lapromesa de ser recibidos "por un funcionario de bajo rango" y consideró que "el que tiene que tomarla decisión es el jefe de Gobierno". En definitiva, el PRO terminó siendo criticado tanto por los artesanos ("nohabilitados") como por los vecinos.




