Carolina Píparo fue dada de alta ayer y se retiró del hospital donde vivió los últimos 43 días,luego de la tragedia de la que fue víctima en una salidera bancaria. Como se sabe, la mujer recibióun balazo en la cara y estuvo al borde de la muerte, perdiendo incluso un embarazo de 8 meses. Asílo confirmó el director del Hospital San Roque de Gonnet, Daniel Angeleri, quien aseguró que lajoven "consensuó con los médicos" su salida y los profesionales le firmaron el alta que se concretóen horas de la tarde.
Esta noche, sin embargo, la familia Píparo volvió a vivir momentos de zozobra, cuando una grancantidad de policías llegó abruptamente a su casa, reclamando que "no se consumiera agua". Lainsólita situación halló explicación minutos después, cuando los unformados explicaron que unallamada recibida por el servicio de emergencias 911 había dejado un mensaje tan breve comodramático: "envenenaron el agua en la casa de Carolina Píparo". La reacción de las autoriades fueinmediata: enviaron de inmediato a la policía para que tomara muestras de agua en varios sectoresde la casa, para verificar de esa manera que la especie no tuviera fundamento. Los Píparo, se ve,no pueden tener paz.




