Noticias cuenta cómo eran los días de Fernando Pomar y Gabriela Viagrán. Mudanza y un trabajo enigmático.
Los vecinos de José Mármol los vieron preparar el Fiat Duna Weekend colorado modelo '95 parapartir hacia Pergamino, la tarde del sábado 14. Era parte de una rutina habitual. Oriundos dePergamino, Fernando Pomar (40) y Gabriela Viagrán (35) solían viajar hacia esa ciudad casi todoslos domingos, donde sus padres y hermanos los esperaban para compartir almuerzos y tardes enfamilia. Antes de salir hacia Pergamino, las hijas del matrimonio, Candelaria (6) y Pilar (3)jugaron frente a la casa de José Mármol como siempre.
Franco (13) –hijo del primer matrimonio de Gabriela, ayudaba con los últimos ajustes antesde partir mientras su madre chateaba con una amiga por Facebook. Ninguno de sus vecinos recuerdanada extraño. Desempleado desde mayo, Pomar tenía una entrevista laboral el lunes 16. Lasexpectativas eran positivas. La posibilidad de un empleo como técnico químico dentro de una de lasempresas productoras de inoculantes, biofertilizantes e insecticidas agrícolas más importantes delParque Industrial Pergamino era la meta principal del nuevo proyecto familiar: abandonar elconurbano bonaerense para instalarse, nuevamente, en la ciudad donde Fernando y Gabriela se habíancriado.




