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Un nuevo tratamiento logró mejoras de los síntomas de pacientes con "Síndrome de intestino irritable"

Un estudio argentino con 14.186 pacientes con intestino irritable halló que quienes completaron un programa digital de dieta, ejercicio y acompañamiento reportaron menos síntomas.

Un nuevo tratamiento logró mejoras de los síntomas de pacientes con "Síndrome de intestino irritable"
El síndrome de intestino irritable puede provocar dolor abdominal, distensión y alteraciones digestivas que afectan la calidad de vida. | Cedoc / PERFIL
Hoy 05:30

Dolor abdominal, hinchazón, diarrea y constipación son algunos de los síntomas del Síndrome de intestino irritable, un trastorno digestivo frecuente que puede afectar seriamente la calidad de vida. Ahora, una investigación realizada por médicos argentinos encontró resultados alentadores tras aplicar un programa que combina modificaciones en la alimentación, actividad física, técnicas de relajación y acompañamiento profesional.

El estudio, publicado en la revista científica Gastro Hep Advances, vinculada con la American Gastroenterological Association (AGA), analizó los resultados de 14.186 pacientes*, una cifra poco habitual para este tipo de investigaciones. El trabajo fue encabezado por el gastroenterólogo Facundo Pereyra, de Cipolletti, Río Negro, junto con profesionales vinculados con esa ciudad y el Hospital Alemán de Buenos Aires.

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Los participantes, con una edad promedio de 44,5 años y mayoritariamente mujeres (93,9%), siguieron durante 21 días un programa digital que incluyó una alimentación baja en FODMAP —carbohidratos fermentables que pueden provocar molestias digestivas—, reducción de almidones y sacarosa, asesoramiento nutricional, ejercicio físico, encuentros grupales y prácticas de relajación.

Los resultados mostraron una reducción importante en la gravedad de los síntomas. Antes de comenzar, los pacientes registraban un promedio de 287 puntos en una escala clínica utilizada para evaluar el intestino irritable. Al finalizar, la cifra había descendido a 188 puntos, una mejoría cercana al 35%.

El 67,5% presentó una disminución considerada clínicamente relevante en la intensidad de sus molestias

Pero uno de los hallazgos más interesantes apareció al evaluar problemas que van más allá del aparato digestivo. Muchos participantes también sufrían fatiga, migrañas, dolores articulares y alteraciones del estado de ánimo.

Entre quienes presentaban al menos dos síntomas no digestivos, el 71,5% informó una reducción superior al 50% en la intensidad de por lo menos dos de esas manifestaciones.

También disminuyeron los síntomas depresivos: la puntuación promedio pasó de 10,2 a 3,6 puntos en una escala estandarizada. Sin embargo, esto no significa que el programa pueda considerarse un tratamiento específico contra la depresión.

El resultado refuerza el interés científico por la conexión entre el intestino y el cerebro, una relación compleja en la que intervienen mecanismos nerviosos, hormonales, inmunológicos y factores emocionales.

Las limitaciones

Aunque los resultados son prometedores, los investigadores reconocen que el trabajo tiene restricciones importantes. La principal es que no incluyó un grupo de control, por lo que no permite demostrar que las mejorías hayan sido causadas directamente por el programa.

Además, los síntomas fueron informados por los propios participantes, solo se evaluó a quienes completaron la intervención y el seguimiento duró apenas tres semanas. Por eso, tampoco se sabe si los beneficios se mantienen a largo plazo.

Otra cuestión relevante es que el programa estudiado, denominado B15, está asociado al primer autor de la investigación. Los científicos declararon no tener conflictos de interés ni haber recibido financiación, aunque esa vinculación debe considerarse al interpretar las conclusiones.

Hay evidencias positivas

La dieta baja en FODMAP ya cuenta con evidencia científica favorable para determinados pacientes, pero requiere supervisión profesional y no debe mantenerse de manera restrictiva indefinidamente.

El aporte del estudio argentino reside en la cantidad de participantes y en la evaluación conjunta de síntomas digestivos, físicos y emocionales. Sus resultados abren nuevas posibilidades para investigar tratamientos integrales, aunque todavía hacen falta ensayos clínicos controlados y seguimientos prolongados que permitan confirmar su eficacia.

cp

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