Córdoba•LA INTERNA DEL PJ

Federico Zapata: “El peronismo tiene una resistencia muy profunda a renovarse”

El politólogo analiza las tensiones del PJ, la resistencia a la renovación y la falta de autocrítica sobre el gobierno del Frente de Todos. Sostiene que el peronismo de Córdoba podría ofrecer una alternativa al espacio metropolitano, aunque todavía no encontró las herramientas para proyectarse nacionalmente.

Federico Zapata: “El peronismo tiene una resistencia muy profunda a renovarse”
17-10-2026 | 22:52

Qué está pasando dentro del peronismo?
—Hoy, el peronismo dominante es el peronismo metropolitano, de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires. El resto de los peronismos provinciales están como desprendidos de la situación. Es un peronismo que no ha logrado procesar lo que significa ese gran agujero explicativo que tiene, que es el Frente de Todos. Al no afrontar ese trauma, vuelve a reproducir la misma dinámica. Si uno hace un zoom, salvo Alberto Fernández, que quedó como el único culpable de esa experiencia, el resto de los actores sigue siendo el mismo. En el Frente de Todos, los principales protagonistas eran Alberto, Cristina y Massa. En el peronismo metropolitano actual aparecen Kicillof, Massa y Cristina. Sale Alberto y entra Kicillof, pero el sistema se mantiene. Tenemos un espacio que tiene una resistencia muy profunda a renovarse y que, al no afrontar el vacío que dejó el Frente de Todos, reproduce una y otra vez sus dinámicas, incluida la conflictividad interna. La población mira desde afuera y piensa que eso anticipa cómo podría ser nuevamente un gobierno de esas características. Creo que es una de las crisis más profundas que ha tenido el peronismo desde la vuelta de la democracia, probablemente la peor, y no le están encontrando una salida.

—¿Es más fuerte la resistencia a renovarse o la resistencia a hacer una autocrítica de lo que hicieron en los últimos cuatro años?
—Deberían ser tareas gemelas. Uno hace una reflexión fuerte y crítica sobre lo que ocurrió durante esos cuatro años y, naturalmente, la primera tarea es tomar aire, plantear una renovación, introducir alguna novedad en el sistema y revisar otras ideas. Lo que hace el peronismo es como si hubiese quedado eternizado en la estación del Frente de Todos. Lo único que puede crear son pequeños ‘Frentes de Todos’ allí donde va: a la Municipalidad de Quilmes, un Frente de Todos; a la provincia de Buenos Aires, un Frente de Todos; a la discusión nacional, otro Frente de Todos. Están en una encerrona muy grande que termina siendo, paradójicamente, la mayor fortaleza del Gobierno actual. El mal momento del oficialismo termina siendo compensado por la debilidad de la oposición.

—También está la dificultad para enamorar a los votantes que necesita para ganar una elección. ¿Cuánto pesa la lógica del voto en contra en un eventual balotaje?
—Hay algo de eso. En esta especie de haraganería general del sistema político argentino, si se confirma que eventualmente podrían suspenderse o eliminarse las PASO, podríamos tener una elección más parecida a la de 2003, en la que una minoría intensa permite entrar a un balotaje. Después, como planteás, uno no vota necesariamente por el más bonito, sino por el menos feo. Les presentarían a los ciudadanos una especie de dos cucos para que elijan su propio cuco. Esto presagia una dinámica de crisis del sistema político que, en lugar de resolverse, probablemente se profundice. Seguramente lo vamos a ver en los indicadores de participación y también podría ser el punto de partida de innovaciones que hoy todavía no conocemos, pero que probablemente empiecen a aparecer después de 2027.

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—¿Cómo lee el papel que están jugando Martín Llaryora y Juan Schiaretti?
—El peronismo de Córdoba probablemente sea el único peronismo con ascendencia nacional que no está gobernado por la lógica metropolitana. Hay otros que tampoco lo están, como Catamarca o Tucumán, pero están encapsulados y no proyectan nacionalmente. El peronismo cordobés, por la propia dinámica de Córdoba, sí tiene esa proyección.

—¿Es casi un partido provincial?
—No, creo que es un partido nacional en sí mismo. Córdoba es la única provincia que siempre es contrahegemónica. Aunque los políticos no lo quieran, la sociedad los empuja en esa dirección. El peronismo cordobés podría haber protagonizado una vía de escape a la crisis del peronismo con epicentro en la zona metropolitana. Por el momento, el gobernador ha priorizado el territorio provincial y la elección local. En un peronismo que lleva muchos años en la gestión, con una dinámica económica compleja y un gobernador joven que representa un recambio generacional, se priorizaron la gestión y la gobernabilidad de la provincia por sobre cualquier aspiración nacional. Pero la pregunta por el peronismo de Córdoba sigue abierta. El único lugar desde donde podría emerger hoy un peronismo alternativo en la Argentina es en Córdoba. Lo que pasa es que el peronismo cordobés no encontró las herramientas, o no tuvo la audacia, la consistencia, la originalidad o la creatividad para plantear una demanda que existe. El voto a Milei en 2023 confirma que hay una ruptura muy fuerte entre el interior de la Argentina y el Amba. Esa diferencia abre un espacio político, pero todavía falta construir una propuesta capaz de expresarlo a escala nacional.

—¿Una división del peronismo le aseguraría la reelección a Milei?
—No sé si le aseguraría la reelección, porque hoy el Gobierno nacional está en números bajos. Pero probablemente, con un peronismo dividido, la primera minoría en octubre le permitiría al oficialismo llegar al balotaje con la cabeza alta. También le daría margen para que los números económicos lo acompañen hasta esa instancia y para evitar volatilidad en el frente macroeconómico. Para el Gobierno sería una muy buena noticia, efectivamente, que el peronismo estuviera dividido.

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El riesgo de un peronismo dividido

Consultado respecto a la posibilidad de una fórmula Sergio Massa-Máximo Kirchner, Federic Zapata sostuvo que “el candidato de Cristina es Sergio Massa y el candidato de Sergio Massa es Sergio Massa. La primera coincidencia está ahí. El desafío es qué hacen con Kicillof. Paradójicamente, Kicillof funciona mejor para el sistema social del peronismo metropolitano, para la sociología del kirchnerismo. Es más dúctil en ese sentido. Massa, en cambio, funciona mejor para el sistema de poder del peronismo metropolitano”.

En ese sentido, añadió que “Cristina le garantiza cosas que Kicillof no le garantiza, como la relación con la Justicia y con el entramado de poder de los medios de comunicación. El peronismo está empezando a desandar esa alternativa. Si no se ponen de acuerdo, no logran organizar una interna o no hay PASO, tampoco se puede descartar que el espacio termine dividido”.

El rol de Natalia de la Sota

“Desconozco si Natalia de la Sota está pensando en algo nacional. Eventualmente, a Massa le serviría incluirla, porque sería una forma de traer un pedacito de Córdoba a la fórmula. Aunque hoy Natalia no responda orgánicamente al peronismo de la provincia, su incorporación podría tener ese valor”, sostuvo Federico Zapata. Y añadió: “Lo que no sé es si ella está pensando en eso. Ese paso, paradójicamente, también la sacaría del peronismo cordobés, con el que hoy mantiene una relación orgánica distante, y la llevaría directamente a la arena nacional. Hay que ver si ella se anima a dar ese salto o si el proceso de acumulación política que desarrolló durante estos años apunta a ganarse un lugar propio en la mesa del peronismo provincial”.

(*) Entrevista realizada en el programa "Pensavalle Informa" (Punto a Punto Radio 90.7)

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