YPF licitará este lunes la provisión de los tubos de acero para Argentina LNG, su proyecto para exportar gas natural licuado (GNL) que implica conectar Vaca Muerta con las costas de Río Negro. Se trata de una compulsa que rondaría los USD 2.000 millones y que vuelve a poner en juego la disputa por la competitividad del costo argentino versus los precios de los actores mundiales en la que el Grupo Techint buscará la revancha luego del episodio de los caños indios a inicios del 2026.
El holding de Paolo Rocca competirá para suministrar los tubos de acero sin costura para los dos ductos que requiere la megaobra que la petrolera de mayoría estatal comparte con la italiana Eni y XRG —el brazo inversor de Adnoc, la petrolera de Abu Dhabi—, demandará USD 29.000 millones en su etapa inicial y un total de USD 51.000 millones contemplando su fase de ampliación.
El trazado correrá en dos caños paralelos a lo largo de 527 kilómetros entre la Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, y Sierra Grande, en Río Negro. Uno transportará gas y tendrá 48 pulgadas de diámetro —el mayor construido en el país—; el otro, de 24 pulgadas, llevará líquidos.
Mientras que para el conducto más chico Techint compite con fabricación nacional producida en la fábrica de Tenaris SIAT en Valentín Alsina, para el gasoducto dedicado debería usar su planta en Brasil o la de Arabia Saudita. Fuentes del sector señalaron que es más probable que la "T" apueste más fuerte en el ducto de los líquidos que en el de gas. Por los costos logísticos, a la empresa puede convenirle usar las fábricas en el exterior para abastecer otros mercados donde su precio resulta más competitivo.
En cambio, para el Grupo es prioritario apuntalar la planta en el conurbano bonaerense, que trabaja según proyecto y que este año tuvo una fuerte reducción en su volumen de trabajo luego de quedar marginada como proveedora de la iniciativa de Southern Energy en el verano.
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El escenario de competencia es complejo. Según pudo saber este medio, existen jugadores tanto estadounidenses como de origen asiático interesados en el megaproyecto, con espaldas para entrar en la compulsa. Dentro de esa lista asoma la india Welspun, la misma firma que en enero desplazó a Tenaris de la licitación para el otro consorcio de GNL y que podría estar entre las competidoras.
El precio será la variable de corte. En enero, los caños indios se impusieron por una oferta de amplia diferencia frente a la empresa del holding de Rocca. Según la información que circuló en ese entonces, la brecha de precios rondaba el 45%, una diferencia que invalidaba cualquier intento de YPF y Pampa Energía por activar la cláusula de preferencia para el fabricante nacional. El conflicto escaló a nivel político y motivó burlas del presidente Javier Milei, quien acuñó el apodo "Don Chatarrín". Semanas después, el propio Rocca aseguró en una carta que la diferencia había sido del 25%. Hoy, con los caños de Welspun ya descargados en Argentina, fuentes con conocimiento del tema advirtieron que el diferencial real de precios fue, en rigor, mucho menor al declarado públicamente.
Cómo es la licitación “a la japonesa”
Para definir la adjudicación, YPF replicará el modelo utilizado en la obra de los ductos: una subasta inversa o también llamada "a la japonesa". Bajo la mirada de los ejecutivos de la petrolera y la certificación de un escribano, la compulsa se desarrollará en una sala cerrada a través de una plataforma digital.
La mecánica es la siguiente: el sistema fija un presupuesto máximo de partida que desciende de forma sistemática ronda tras ronda. Para seguir en carrera, las empresas deben convalidar las rebajas en tiempo real. Al ser una puja ciega —donde nadie conoce la identidad de sus rivales ni en qué momento abandonan la contienda—, el proceso finaliza cuando un único oferente acepta el valor mínimo para quedarse con el contrato. La duda con la que conviven los oferentes en el proceso es cuántos competidores quedan en la sala virtual y si, tras los descuentos, aún quedan actores dispuestos a seguir bajando la cifra.
Si bien la licitación sale este lunes, la selección del front runner (el oferente preferido) se conocerá recién la semana próxima, ya que el resultado debe pasar por un estricto proceso de aprobaciones internas en la petrolera.
El reloj hacia la decisión final
La definición de los caños es uno de los últimos hitos antes de la Decisión Final de Inversión (FID), que los socios anunciarán el 26 de noviembre, en paralelo al cierre de los 28 contratos que estructuran jurídicamente la división entre la UpCo (extracción, donde YPF retiene el 36%) y la MidCo (transporte y procesamiento). Antes de eso, el proyecto sorteará un paso regulatorio clave: la audiencia pública ambiental, convocada para el 16 de noviembre en Sierra Grande.
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Una vez con los tubos comprados, el tendido quedará en manos del consorcio ya adjudicado, integrado por la estadounidense Pumpco —subsidiaria de MasTec, del empresario Jorge Mas—, la italiana Bonatti y la argentina Contreras Hermanos. Esta estructura societaria es una llave para el project finance (esquema que cubrirá el 70% del capital y dejará el 30% a los socios directos, bajo el paraguas de estabilidad del RIGI): la composición abre el acceso a líneas de crédito del Exim Bank de Estados Unidos (que acercó una propuesta formal por USD 6.000 millones) y de la agencia oficial italiana SACE, que complementarán el sindicado liderado por JPMorgan Chase y Banco Santander por hasta USD 15.000 millones.
Toda la infraestructura de ductos confluirá en la costa rionegrina, donde se instalarán dos unidades flotantes de licuefacción con una capacidad conjunta de 54 millones de metros cúbicos diarios (m3/d), lo que permitirá una exportación inicial de 12 millones de toneladas anuales de GNL. Para dimensionar el impacto, ese volumen equivale al 38% de la producción actual de gas de Argentina. Con la colocación ya asegurada mediante contratos take-or-pay en Europa y Asia, el proyecto ubicará al país entre los cinco mayores productores globales y le inyectará a la macroeconomía entre USD 10.000 y USD 12.000 millones anuales en divisas.











