El escritor y director Juan Cruz Bergondi presentó “Lo que nos queda del amor”, una novela que aborda el duelo a partir de la historia de dos hermanas entrerrianas, oriundas de Victoria. La obra, que nació como una pieza teatral y luego se transformó en narrativa, fue reconocida en distintos certámenes literarios.
En Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, conducido por Osvaldo Quiroga, Bergondi contó cómo surgió el libro y explicó algunas de sus decisiones formales. La novela construye su trama a partir de una narración que no sigue un orden cronológico y que se presenta como un rompecabezas de recuerdos, ausencias y presencias fantasmáticas.
Una historia atravesada por el duelo y la ausencia
La novela tiene como protagonistas a dos hermanas de Victoria, Entre Ríos. Una de ellas falleció y la historia se centra, en parte, en el duelo de la que permanece. Sin embargo, la hermana muerta continúa presente a lo largo del relato, incluso de una manera fantasmática.
La llegada del cuñado desde Barcelona funciona como otro elemento que moviliza la trama y vuelve a poner en escena a la hermana menor, cuya presencia arrastra recuerdos y emociones que atraviesan la historia.
Los reconocimientos de “Lo que nos queda del amor”
Bergondi escribió la novela en 2018. Un año después, fue seleccionada en la categoría novela de la Bienal de Arte Joven. Además, obtuvo la primera mención en el primer concurso de novela de Futurock.
El jurado de ese certamen estuvo integrado por Mariana Enríquez, Cabezón Cámara y Juan Diego Incardona, tres escritores que el entrevistado destacó durante la conversación.
Del teatro a la novela: el proceso de escritura
El origen de “Lo que nos queda del amor” estuvo en una obra de teatro. Bergondi, que también escribe para la escena, comenzó a trabajar el material como una pieza dramática. Tras algunos ensayos que no tuvieron continuidad, siguió reescribiéndolo hasta que adquirió forma de novela.
Ese proceso de transformación fue acompañado por una búsqueda formal. El autor explicó que la narración no avanza de manera cronológica, sino que se mueve de forma caprichosa, en sintonía con la voz de la narradora.
Una estructura narrativa como rompecabezas
La novela propone reconstruir la trama a partir de fragmentos que van y vienen en el tiempo. La disposición de los acontecimientos evita una secuencia lineal y se articula como un rompecabezas, en el que las distintas piezas permiten acercarse a la historia y a sus personajes.
La apuesta formal se vincula con el modo en que la narradora organiza el relato y con la presencia de una ausencia que persiste a lo largo de la obra.









