En un escenario político marcado por la fragmentación y la tensión regional, las últimas elecciones en Israel dejaron lecturas clave para el futuro del país. Para analizar la trastienda del escrutinio, el papel decisivo del voto árabe y las verdaderas posibilidades de gobernabilidad, Agustino Fontevecchia dialogó en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), con el periodista y politólogo argentino-israelí Gabriel Ben-Tasgal, director de la organización Hatzad Hasheni.
Gabriel Ben Tasgal es un periodista, politólogo, escritor y conferencista especializado en el conflicto de Medio Oriente. Es argentino, radicado desde los años 80 en Israel, graduado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, con estudios en instituciones como la Universidad Hebrea de Jerusalén, la Universidad Autónoma de Barcelona y la UCES. Es el director de Hatzad Hasheni, La Cara de la Verdad, una organización dedicada a combatir la desinformación sobre Israel.
Contanos desde tu posición, ¿qué estás viendo como el resultado electoral de ahí? Acá inicialmente surgieron información no tan precisas, porque quizás no se conoce bien el panorama.
Bueno, las informaciones que llegaban eran en base a las votaciones a pie de urna. Las votaciones a pie de urna mostraron que los canales de televisión profundamente anti Netanyahu, le dieron una derrota apabullante. A medida que fueron llegando los datos reales, fuimos viendo que no era tan así. Y lo que nos parece ahora, cuando ya está prácticamente el 80-85% de los votos ya contados, hay varias conclusiones. La primera es la enorme sorpresa del voto de los partidos árabes, ya que son el 21% de la población, pero suele votar solamente el 50% del padrón electoral. Y, sin embargo, en esta elección votaron casi cerca del 80%. Significa que superaron, pasaron de 10 diputados a 19 diputados. Eso por un lado. Y por otro lado, que a pesar de que el Likud y Netanyahu no llegan a la mayoría absoluta, la oposición a Netanyahu, sionista, o sea, de los que no son árabes, está muy por debajo de Netanyahu. Y, por lo tanto, el que tiene más posibilidades hoy de volver a formar, a formar algún tipo de gobierno, es el primer ministro en funciones.
Espectacular la descripción. Profundicemos un poco empezando de arriba hacia abajo. O sea, Netanyahu vio que su posición se debilitó en algún nivel, pero sigue siendo la más potente en un ecosistema de fragmentación de su posición. ¿Esa es la lectura?
Sí, se debilitó, pero la oposición no es mucho más fuerte. Lo que queda clarísimo es que la oposición fue derrotada. Lo que cambió el mapa político fue que cuando vos metés, cambiás la infraestructura, la estructura de votación, y cambia tanta votación de la minoría árabe , entonces, evidentemente, todo lo demás se descuajeringa. Eso fue lo que pasó realmente. El voto Netanyahu lo que hizo fue elevar la necesidad para conseguir un diputado, cambia. Lo voy a explicar de otra manera: vos imaginas que votaran 100 personas. O sea que cada diputado de un parlamento de 100 vale 1. Pero si votan en vez de 100, 300.000, los diputados cambian para conseguir un diputado. O sea que los partidos chiquititos desaparecen. Y desaparecieron partidos politicos de la derecha que si no hubiera sido por este voto, quizás hubieran balanceado más y le hubieran dado a Netanyahu un porcentaje parecido al que tenía.
Netanyahu ganó las elecciones en Israel, pero no tiene asegurada la continuidad en el poder
Y explícanos, antes de ir a los partidos árabes, que creo que es la gran sorpresa, en lo que son los partidos sionistas. Más o menos, ¿de qué manera están fragmentados? ¿Están así bien polarizados entre derecha e izquierda? ¿O tenemos un grupo de centro sustancial? ¿Cómo es esa fragmentación?
A ver, estamos de acuerdo que en Argentina, en Uruguay, en Estados Unidos, la gente vota por una sola pregunta: ¿Cuánto querés que el Estado intervenga en la economía y la sociedad? ¿Estado chiquito? o sea, liberal, de derecha. Estado grande para conseguir justicia social, de izquierda En España la gente no vota por un solo tema, vota por dos: vota por izquierda-derecha económica y vota también por Madrid frente a Cataluña o el País Vasco. Al ser dos temas de votación, hay más partidos políticos. En Israel no se vota por uno. Ni por dos, ni por dos, ni por cinco: Judíos de Europa frente a judíos de países árabes. Árabes frente a la mayoría judía. Religiosos frente a laicos. Derecha económica frente a izquierda económica y halcones frente a palomas, o sea, derecha-izquierda política. Debido a que hay tantas combinaciones, se presentan 40 partidos políticos y entran al Parlamento unos 13. Las coaliciones de gobierno suelen ser la derecha con los religiosos y la izquierda con los árabes.
Interesante. Y entonces me dejaste picando para ir a lo de los partidos árabes. Decías que el crecimiento fue muy sustancial, que quizás son los grandes ganadores de la elección, en cierto sentido con Netanyahu, y que lo que cambió en este caso es que la participación era baja y ahora era alta, ¿no? ¿A qué se debe?
A que creo yo que el ministro de Seguridad Interna, que era de extrema derecha, los picó, los provocaron, y ellos querían cambiar eso, y además fueron incentivados principalmente por dos países. Fueron incentivados por Turquía y por Qatar, que en árabe impulsaron al votante árabe a llegar a las urnas.
¿Y ese impulso fue a través de campaña digital?
otalmente. Y desde fuera del país, muchas veces. O sea que vemos también una reacción ante la política del gobierno de derecha, eso por un lado, y por otro lado también incentivados desde afuera. Ten en cuenta que los partidos árabes, parte de los partidos árabes, forma parte de la Hermandad Musulmana. La Hermandad Musulmana en Palestina se llama Hamás. Entonces, los partidos árabes, partes de ellos, parte, no todos, porque hay también partidos árabes que son comunistas, o nacionalistas árabes, pero parte de estos diputados se manifiestan claramente a favor de la causa palestina ya veces se identifican incluso con Hamás. Es por eso que es muy difícil que después del atentado del 7 de octubre del 2023, un partido político se quiera unir a los partidos árabes para formar gobierno. O sea, forman parte de una coalición potencial, pero nunca de forma formal, ya que sería mal visto por la mayoría judía.
No, claro. Y, a ver, esa era la gran cuestión que yo te iba a plantear. Es un país que está en guerra. Israel está atravesado por su conflicto severo con el mundo árabe, con el tema de Gaza muy candente, con el tema de Irán y de Estados Unidos. Imagino que todas estas variables jugarían a favor de que las comunidades árabes dentro de Israel busquen hacerse de su lugar desde el voto. Me parece racional.
Totalmente. Pero fíjate que en el Medio Oriente, ya que lo traes a coalición, los principales enemigos de Israel, o sea, Qatar, Turquía, Irán, querían que perdiera a Netanyahu. En cambio, los países que sostienen su seguridad en base a la colaboración con Israel, como Jordania o Arabia Saudita, querían justamente que triunfe Netanyahu. Fíjate la diferencia de percepción entre los líderes del Medio Oriente y los líderes, por ejemplo, de Europa.
Claro. Y para ir cerrando, explícanos qué tenemos que mirar en los próximos días y semanas.
Mañana viernes conoceremos los resultados finales, que pueden modificar dos, tres diputados para cada lado. Una vez que esto ocurra, la semana que viene el presidente del Estado, que es una figura protocolar, llama a todos los partidos políticos y les pregunta: "Quién crees que tiene más posibilidades de formar gobierno y quién aconsejas tú". Una vez que eso ocurre, viene el presidente y le dice, por ejemplo, a Netanyahu o al jefe de la oposición, le dice: "Usted tiene 28 días para formar gobierno". Si logra una coalición, se presenta frente al Parlamento y le pide un voto de confianza. Hoy creo yo el que tiene más posibilidades de recibir ese derecho para formar gobierno se llama Benjamín Netanyahu y puede ser que conformar un gobierno de unidad nacional con la oposición o que vayamos a nuevas elecciones.
Bueno, Gabriel, espectacular la claridad del análisis. Seguiremos en contacto porque la situación es dinámica y te mandamos un fuerte abrazo desde Buenos Aires.
Un abrazo, gracias a ustedes.
MEG





