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bolsillos estresados

Febrero es un mes más corto, pero los precios seguirían rozando el 6% según las consultoras

El 6% de enero fue la mayor suba de ese mes desde 1991, y desató el pase de facturas dentro del Gobierno, aumentando la inquietud por no poder mostrar un dato rotundo de desaceleración de la inflación. Ahora los aumentos del blue, combustibles y tarifas mantendrían la racha alcista de la medición anterior.

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Agarrate. Llenar la heladera y el changuito es cada vez más difícil porque no se desaceleran los principales productos de la canasta. | Shutterstock

El dato del IPC de enero del 6%, el más alto en los últimos 32 años para un comienzo de año, volvió a encender las alarmas dentro del Gobierno. Un comienzo de año caliente que pone dificultades de entrada a las aspiraciones del equipo económico en materia inflacionaria, en un 2023 electoral que, a su vez, tendrá al dólar como otro frente que deberán atender desde el Palacio de Hacienda, no solo para evitar una disparada de la cotización paralela sino también por la acumulación de divisas en el Central.

El 6% fue el dato más alto para un comienzo de año desde 1991, cuando enero de ese año marcó un 7,7%. El economista Salvador Vitelli explicó a PERFIL que “es una dinámica que preocupa mucho teniendo en cuenta que enero siempre fue un mes con cierta estacionalidad en la demanda de dinero, la gente necesita pesos y eso hace que los precios no varíen demasiado”.

Para llegar a la meta anual del 60% deberían darse aumentos mensuales de 3,8%

Por su parte, Eugenio Marí, economista jefe de la fundación Libertad y Progreso, expresó a PERFIL: “El 6% de suba del IPC en enero refleja los desequilibrios de fondo que tiene la economía. Para este año, el déficit consolidado superará el 8% del PBI. Y con pocos instrumentos disponibles, no será raro que dependa del financiamiento monetario (directo e indirecto). Esto no es compatible con una baja en la inflación, y nos dejará lejos de la meta del 60% de inflación fijada en el Presupuesto”.

Sin embargo, la suba de precios de comienzo de año no solo sigue dejando un piso elevado, sino también un arrastre que presentó el incremento del 40% en los precios en la hacienda de pie, en la segunda quincena de enero, que provocó el alza en el valor de la carne vacuna, por lo cual alimentos será de nuevo el rubro que traccione para arriba el IPC en el corriente mes.

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De acuerdo al relevamiento de precios minoristas de C&T para GBA, “en febrero la inflación de alimentos está subiendo fuertemente, con gran protagonismo de la carne. Por el contrario, los rubros ligados al turismo pierden algo de dinamismo porque febrero es menos importante estacionalmente. De esta forma, la inflación de febrero estaría en torno al 5,5%”.

Según Ecolatina, la suba de precios en este mes viaja al 6,1%, es decir, la primera quincena de febrero contra el mismo período de enero. Impulsada principalmente por “alimentos y bebidas con 9,2%”, y al interior sobre todo “la carne vacuna con un 22%”. Quedará ver cómo se desarrolla la dinámica inflacionaria en el resto del mes.

A su vez, destacaron que “en ese contexto, la meta del Gobierno de una inflación alrededor del 60% interanual para diciembre luce sumamente desafiante, teniendo en cuenta que para lograrlo de febrero a diciembre la variación mensual del IPC debería ser en promedio del 3,8%”.

También, otro dato que revela la dificultad de cumplir con lo que reza el Presupuesto en materia inflacionaria es que el Tesoro convalida tasas por encima del 118%.

Alimentos estarían subiendo fuerte y rubros como turismo se desaceleran

La suba de precios es la piedra en el zapato de la economía argentina, y la actual gestión no es la excepción. En lo que va de la presidencia de Alberto Fernández, el IPC acumula una suba del 324%. “Estamos viviendo la inflación más alta desde 1991. Este número es más preocupante si consideramos que tenemos precios regulados que han ido muy por detrás del IPC general. En otras palabras, tenemos inflación reprimida. Esto se nota en varios precios donde el Gobierno es el que maneja los ajustes, como son el tipo de cambio oficial, tarifas de transporte, tarifas de servicios públicos, salud y comunicaciones”, señaló Marí.

En lo que resta del año, distintos factores seguirán presionando sobre una inercia inflacionaria difícil de desarmar en el corto plazo. Entre ellos, el impacto de la sequía sobre el precio de algunos alimentos; el traslado al consumidor del ajuste en los precios de la hacienda vacuna; la dinámica de los ajustes salariales en un año de elecciones; los incrementos pendientes en las tarifas de servicios públicos; un crawling peg cambiario más alineado con la inflación; las restricciones sobre las importaciones y tensiones sobre la brecha y las expectativas de devaluación en medio de la transición electoral.

Por otro lado, el otro frente que deberá afrontar el Gobierno este año será lograr que no se dispare la divisa paralela que, de ser el caso, sumará más leña a la inflación.

María Castiglioni, economista de C&T, sostuvo: “Después de la suba que hubo en enero, es muy difícil que el dólar blue vaya a mantenerse estable en este contexto, dependerá de qué es lo que pase con la cuestión financiera y fiscal, cuántos pesos tenga que absorber el BCRA, y cuántos tenga dando vueltas la economía en función de las necesidades económicas y fiscales y de las expectativas también, así que no es tan claro que esto vaya a poder mantenerse tan tranquilo”.

Y concluyó: “Sobre todo teniendo en cuenta el complejo panorama de reservas en respaldo en lo que es el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio oficial va a seguir aumentando a un ritmo que no va a poder desacelerarse como el Gobierno hubiera querido, sobre todo cerca de las elecciones”. 

Alerta del BCRA por una semana clave de goteo

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MILLONES. El Central bajo la lupa de toda la city porteña por sus ventas. FOTO: Néstor Grassi

Las reservas del Banco Central, de cara a las próximas revisiones contempladas en el acuerdo con el FMI, vuelven a estar bajo la lupa. Con respecto a la acumulación de divisas, el BCRA en los próximos días irá perdiendo dólares de las reservas con respecto al pago de importación por adelantado. Si bien se van ahorrar unos 2.100 millones de dólares, en alrededor de 45 días se deberán de robustecer las arcas del Central, que se encuentran en rojo, de cara a la primera revisión trimestral de este año.

Las reservas netas bajo la metodología del FMI muestran una caída superior a los US$ 4.800 millones en lo que va del año, y estimamos que el BCRA debería comprar cerca de US$ 3 mil millones hasta el 31 de marzo para poder cumplir la meta del primer trimestre de unos US$ 7.800 millones”, señaló un informe de Ecolatina. En cuanto al panorama de la sequía, el economista Salvador Vitelli expresó que “hay diferentes escenarios aunque la mayoría estaba brindando números de unos 11 mil y 14 mil millones de dólares que se podrían perder por la sequía. Hace dos días la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que, en caso de agravarse la sequía, podríamos estar en 14 mil millones”.

Y agregó: “Pero si se diesen heladas tempranas, ese número podría ascender mucho más, superando los US$ 18 mil millones en pérdidas que tendría el BCRA porque son dólares que no ingresaron a sus arcas”.

“Al mismo tiempo implicaría una pérdida en recaudación fiscal de unos US$ 6.500 millones, la sequía es un escenario a seguir muy de cerca”, finalizó Vitelli.