Catástrofe devastadora

Continúan los rescates en Venezuela: argentinos afectados, brigadistas en La Guaira y tensión social

Los equipos de emergencia trabajan entre edificios que aún pueden ceder, mientras Argentina asiste a familiares y compatriotas alcanzados por el doble terremoto. La búsqueda de Lucas Gámez, el niño argentino desaparecido en La Guaira, sigue entre los focos más sensibles del operativo.

Terremoto en Venezuela. Foto: AFP

Los rescatistas trabajan entre edificios dañados en Venezuela, donde varias estructuras todavía pueden ceder y el doble terremoto ya provocó víctimas fatales y más de 10.500 heridos que aumentan cada hora. El punto más crítico sigue siendo La Guaira, con brigadistas venezolanos y extranjeros desplegados en zonas de derrumbe. Entre los afectados también hay argentinos: algunas familias ya fueron notificadas de fallecimientos, mientras otras esperan datos sobre desaparecidos, heridos o personas trasladadas a centros de salud.

Cientos de estructuras colapsaron y la búsqueda de sobrevivientes se vuelve cada vez más desesperada

El Gobierno argentino sigue asistiendo a familiares y compatriotas alcanzados por la tragedia. La tarea incluye localizar personas, gestionar documentación, seguir la evolución de heridos y acompañar a familias que buscan datos urgentes. La información cambia con el correr de las horas: algunos reportes llegan desde hospitales, otros desde zonas de derrumbe y otros por familiares que intentan reconstruir dónde estaba cada persona al momento del sismo.

La búsqueda de Lucas Gámez en La Guaira

La búsqueda de Lucas Gámez sigue concentrando parte del operativo. El niño argentino de 8 años permanece desaparecido tras el derrumbe del edificio Miramar, en La Guaira, y su familia continúa cerca de la zona mientras los brigadistas revisan sectores puntuales de la estructura. Los rescatistas no pueden apurar el ingreso: una maniobra mal calculada puede provocar nuevos desprendimientos y poner en riesgo a quienes trabajan o a posibles sobrevivientes.

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En distintos puntos de La Guaira también continúan otros operativos para localizar personas atrapadas. Mientras los especialistas intentan avanzar entre los escombros, vecinos y voluntarios sostienen la asistencia afuera de las zonas de derrumbe. Fuera de los escombros, la urgencia pasa por los refugios, la comida, el agua y la falta de información para miles de damnificados.

El pequeño Lucas Gamez es intensamente buscado por los rescatistas

Entre los argentinos afectados también está Lucas Trejo, futbolista del Club Sport Marítimo de La Guaira. Su esposa, Yanina Maranella, y sus hijos, Aarón y Ainhoa, murieron tras el colapso de la torre Cumanagotto, en Playa Grande. El caso impacta especialmente entre argentinos radicados en Venezuela y muestra cómo la tragedia atraviesa también a familias que vivían en la zona costera.

Rescatistas argentinos y asistencia a compatriotas

Los rescatistas argentinos trabajan junto a brigadas locales y equipos internacionales en las zonas de mayor destrucción. Su tarea se concentra en la búsqueda entre estructuras colapsadas y en el apoyo a los operativos de emergencia. El estado de cada edificio marca hasta dónde pueden avanzar: primero se asegura la zona y recién después se intenta remover material o ingresar a sectores comprometidos.

Al mismo tiempo, la asistencia argentina trabaja en gestiones menos visibles. Hay familias que necesitan ubicar a sus seres queridos, confirmar si fueron derivados a hospitales, gestionar documentación o recibir ayuda médica, traslados y trámites básicos. El seguimiento de cada caso exige coordinación con autoridades locales, redes de argentinos residentes y familiares que aportan información desde distintos puntos.

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Cerca de las zonas de derrumbe, vecinos y voluntarios organizan comida, agua, ropa e insumos para quienes no pueden volver a sus casas. Muchas viviendas quedaron destruidas y otras siguen bajo evaluación por riesgo estructural. Esa red de ayuda civil cubre necesidades que no siempre encuentran respuesta inmediata, mientras los equipos especializados siguen buscando personas bajo los escombros.

Para las familias argentinas hay dos urgencias inmediatas: encontrar a quienes permanecen desaparecidos y acompañar a quienes ya recibieron las peores noticias. En La Guaira, cada avance depende de la estabilidad de los edificios y de las señales que puedan aparecer bajo los escombros. Mientras tanto, los rescatistas siguen trabajando, la ayuda civil crece alrededor de los derrumbes y la situación cambia con cada reporte que llega desde las zonas más golpeadas.

 

DCQ