Primer año de Trump: así le fue a la economía norteamericana en 2025
Pese a algunos altibajos marcados, la economía de Estados Unidos parece encaminada a cerrar 2025 con un crecimiento sólido, una tendencia que economistas esperan que continúe en 2026.
El presidente Donald Trump llegó a un segundo mandato en la Casa Blanca impulsado por la frustración de los votantes con la economía, prometiendo precios más bajos y una “edad de oro” para el país.
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¿Cómo le ha ido a su gobierno hasta ahora? Pese a algunos altibajos marcados, la economía de Estados Unidos parece encaminada a cerrar 2025 con un crecimiento sólido, una tendencia que economistas esperan que continúe en 2026.
Datos publicados la semana pasada mostraron que la economía se expandió en el tercer trimestre al ritmo más rápido en dos años, gracias a consumidores resilientes y a la inversión empresarial.
Sin embargo, las cifras generales ocultan algunos detalles menos alentadores. La creación de empleo ha sido débil y se ha concentrado en solo unos pocos sectores, mientras que los precios elevados siguen siendo una preocupación, prolongando los problemas de asequibilidad que afectaron al antecesor de Trump, Joe Biden.
A continuación, una serie de gráficos que ilustran cómo le fue a la economía de Estados Unidos en 2025.
Mercado laboral
Ha sido un año difícil para quienes buscan empleo en Estados Unidos, en medio de la sacudida provocada por los aranceles, la contracción del turismo extranjero y el avance de la inteligencia artificial en los lugares de trabajo. La tasa de desempleo subió al 4,6% en noviembre —medio punto porcentual más en 2025—, el nivel más alto desde 2021.
La contratación fue tibia en general y el crecimiento del empleo que sí se registró se concentró abrumadoramente en el sector de salud y asistencia social. Excluyendo ese rubro, el empleo cayó este año. El sector manufacturero ha perdido puestos de trabajo durante siete meses consecutivos.
Quienes conservaron su empleo vieron moderarse los aumentos salariales. Indicadores como el ingreso promedio por hora y el índice de costo laboral avanzan a los ritmos más lentos desde 2021, según las últimas lecturas. Entre abril y noviembre, al menos el 13% de los trabajadores no registró ningún aumento salarial frente al año previo, muestran datos del Banco de la Reserva Federal de Atlanta.
Los trabajadores con títulos universitarios de cuatro años se han visto especialmente afectados por el entorno de contratación débil. Su tasa de desempleo fue del 2,9% en noviembre, aún menor que la de muchos otros grupos demográficos, pero un nivel nunca antes observado fuera de una recesión.
Las tasas mensuales de colocación laboral sugieren, además, que los jóvenes con educación universitaria ya no cuentan con la misma ventaja para encontrar empleo frente a quienes solo tienen un diploma de secundaria, según un estudio de la Fed de Cleveland.
El desempleo entre afroamericanos también se disparó este año, subiendo al 8,3% en noviembre desde el 6,2% en enero, en parte debido a una mayor incorporación de trabajadores afroamericanos a la fuerza laboral.
Precios al consumidor
La historia básica de la inflación este año es que no se ha movido demasiado. Tras retroceder en gran medida desde los picos de los años de la pandemia, sigue siendo más alta de lo que los estadounidenses estaban acostumbrados en la década previa.
La tasa general medida por el índice de precios al consumidor fue del 2,7% en noviembre, el mismo promedio de 2025, aunque probablemente se vio contenida por distorsiones de datos derivadas del cierre del gobierno. Otros indicadores, como el preferido por la Fed, muestran lecturas similares.
El repunte de los precios durante el mandato de su antecesor ayudó a llevar a Trump de regreso a la Casa Blanca, coinciden muchos analistas. Ahora es él quien enfrenta la preocupación de los votantes por el alto costo de vida, un tema que no ha perdido relevancia política.
Un punto a favor del presidente es que sus aranceles no han provocado el aumento de precios que muchos economistas anticipaban. También puede señalar la caída del precio de la gasolina, tradicionalmente un tema sensible para los votantes. Sin embargo, hay señales de que el alza en las facturas de electricidad —que tuvo un papel destacado en campañas demócratas exitosas el mes pasado— podría convertirse en la nueva preocupación central.
“En el último año, la inflación se ha moderado, el crecimiento económico se ha acelerado, las tasas de interés son más bajas y los salarios reales finalmente han aumentado”, dijo Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado. “Aún queda mucho trabajo por delante en el nuevo año, pero los estadounidenses pueden estar tranquilos de que lo mejor está por venir a medida que las políticas del presidente Trump sigan teniendo efecto”.
Guerras comerciales
El giro más drástico de la política económica de Trump ha sido hacia el proteccionismo comercial. El presidente elevó los aranceles en 2025 a los niveles más altos en casi un siglo, aunque su gobierno revirtió algunas alzas previas, en particular las relacionadas con China.
Trump sostiene que los aranceles elevados recaudarán ingresos para el gobierno, reducirán los déficits comerciales que Estados Unidos arrastra desde hace décadas y estimularán la inversión empresarial interna.
En el primer frente, los impuestos a las importaciones están dando resultados, sumando ingresos a un ritmo cercano a US$30.000 millones mensuales hacia fines de 2025. En el segundo, las cifras han sido volátiles y el veredicto sigue abierto.
La elección de Trump impulsó uno de los mayores aumentos de importaciones registrados a comienzos de año, cuando las empresas estadounidenses se apresuraron a ingresar bienes antes de que el nuevo presidente pudiera imponer aranceles. Desde entonces, el déficit comercial se ha reducido nuevamente.
Inversión empresarial
En cuanto al tercer objetivo declarado de la guerra comercial de Trump, los resultados son mixtos hasta ahora. El crecimiento de la inversión fija empresarial fue sólido en los primeros tres trimestres de 2025, según los datos más recientes publicados el 23 de diciembre.
Pero esa expansión ha estado impulsada casi por completo por mayores desembolsos en equipos informáticos y software. De cara al futuro, los economistas prevén que la ley One Big Beautiful Bill Act de Trump y la inversión continua en inteligencia artificial impulsen el gasto de capital en 2026.
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