Moody’s baja calificación crediticia de México ante mayores presiones fiscales
La medida se produce aproximadamente una semana después de que S&P Global Ratings revisó la perspectiva crediticia de México de estable a negativa.
Moody’s Ratings rebajó la calificación crediticia de México al nivel más bajo de grado de inversión, mencionando el debilitamiento de la situación fiscal del país y alimentando la preocupación de que la segunda economía más grande de América Latina se encamina hacia la categoría de grado especulativo.
La firma rebajó la calificación México de Baa2 a Baa3 y cambió la perspectiva de negativa a estable, según un comunicado el miércoles. La medida se produce aproximadamente una semana después de que S&P Global Ratings revisó la perspectiva crediticia de México de estable a negativa.
La rebaja de la calificación “refleja un debilitamiento sostenido de la solidez fiscal que se aceleró en 2024 y que prevemos que persistirá”, escribieron los analistas de Moody’s. “El gasto rígido, una base de ingresos reducida y el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos limitan la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento”.
Sheinbaum reemplaza al jefe de Pemex en medio de la presión por la deuda de la petrolera
Antes de la decisión, Moody’s había solicitado a las autoridades aclaraciones sobre cómo el conflicto en Medio Oriente podría afectar al plan presupuestario presentado a principios de abril, en el que el gobierno preveía un déficit menor para el próximo año, así como sobre los avances en la reforma estratégica de Pemex y las negociaciones del T-MEC, dijo en abril Renzo Merino, responsable sénior de crédito del grupo de riesgo soberano de la agencia de calificación.
La calificación de Moody’s está ahora en línea con la de Fitch Ratings, que ubica a México en BBB-, y un escalón por debajo de la calificación BBB de S&P.
El apoyo a Pemex
Moody’s ya había advertido en febrero que el apoyo continuo a Pemex podría ejercer presión sobre los indicadores de deuda del país, y que la incertidumbre en torno a la revisión de este año del acuerdo comercial del T-MEC también está lastrando la confianza de los inversionistas. El año pasado, México recaudó una cifra récord de US$41.000 millones en bonos en moneda fuerte como parte de un plan más amplio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para apoyar a la petrolera estatal.
Anteriormente esta semana, economistas y estrategas de Citi señalaron que el mercado no está descontando plenamente el riesgo a mediano plazo de que México pierda su calificación de grado de inversión y se convierta en un denominado “ángel caído”.
“Aunque los spreads ya reflejan gran parte de esta esperada rebaja, la trayectoria sigue siendo negativa, dado el continuo desvío fiscal y los riesgos relacionados con Pemex”, indicaba la nota de Citi.