Donald Trump proyecta confianza para frenar la guerra con Irán frente a una China que exige más diplomacia
El mandatario estadounidense aseguró que Washington y Pekín coinciden en la necesidad de evitar un Irán nuclear y en reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos y China comparten objetivos comunes para poner fin a la guerra con Irán, mientras Pekín adoptó un tono moderado al pedir más diplomacia.
Trump dijo durante una reunión informativa con el presidente chino Xi Jinping en Pekín el viernes que ambos líderes coincidieron en que la República Islámica no debería poseer un arma nuclear y que el estrecho de Ormuz debería reabrirse.
El gobierno estadounidense ha indicado que busca ayuda de China para presionar a Teherán a iniciar negociaciones que permitan poner fin al conflicto. La guerra comenzó después de que Estados Unidos e Israel bombardearan Irán, lo que, en la práctica, ha cerrado Ormuz, alterando los flujos globales de energía. Sin embargo, Pekín, el mayor comprador de petróleo iraní y un socio diplomático clave, se ha mantenido cauteloso, y el Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que las disputas sobre el programa nuclear de Teherán deben resolverse mediante diálogo.
Irán mantiene cierto grado de control sobre esta estratégica vía marítima, por donde transitaba una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo antes de que comenzara el conflicto, el 28 de febrero. La agencia semioficial Fars informó el jueves que permitirá el tránsito de embarcaciones chinas por Ormuz tras conversaciones con Pekín.
Estados Unidos está impidiendo que Irán exporte petróleo, y afirmó que ha detenido a 72 barcos comerciales que intentaban atravesar Ormuz desde que estableció su propio bloqueo naval fuera del estrecho.
Donald Trump y Xi Jinping analizan el impacto de la guerra con Irán
La reapertura de esta vía marítima ha sido uno de los principales objetivos de Washington en sus esfuerzos diplomáticos desde que un alto el fuego entre Estados Unidos y Teherán comenzó a regir hace unas cinco semanas. Pero Irán insiste en mantener supervisión sobre el tráfico marítimo en este punto estratégico como parte de cualquier acuerdo de paz, lo que alimenta temores de una interrupción prolongada de las exportaciones energéticas desde el Golfo Pérsico.
El crudo Brent subía más de 1%, por encima de los US$107 por barril, ampliando sus ganancias desde el inicio de la guerra a casi 50%. Las acciones y los bonos caían mientras el aumento de los costos energéticos alimentaba temores de inflación global.
Lo que dicen los estrategas de Bloomberg:
“El estrecho de Ormuz volverá a ser el centro de atención, con consecuencias negativas para los activos de riesgo, ahora que quedó atrás el impulso positivo generado por la cumbre Trump-Xi. Dado que las recientes ganancias bursátiles han sido espectaculares y concentradas, las correcciones probablemente serán drásticas en los indicadores generales”. — Mark Cudmore, editor ejecutivo de Markets Live.
Trump alternó entre amenazar con nuevos ataques contra Irán, incluso en una publicación en Truth Social entre reuniones con Xi, e insistir en que Estados Unidos no depende de las importaciones energéticas que pasan por el estrecho de Ormuz.
“Ellos necesitan el estrecho más de lo que nosotros necesitamos que esté abierto. Nosotros no, no lo necesitamos en absoluto”, dijo Trump en una entrevista con Fox News. Estados Unidos “lo está haciendo para ayudar a Israel y a Arabia Saudita” y a otros aliados del Golfo. “También ayuda a China”, agregó.
Mientras Washington presiona para reabrir el estrecho de Ormuz, Pekín mantiene una postura cautelosa y reclama una salida diplomática
Trump indicó que Pekín está dispuesto a respaldar negociaciones con Irán y afirmó que su homólogo chino ofreció ayuda, algo que China no ha confirmado explícitamente.
“Dijo que no les va a dar equipamiento militar”, declaró Trump a Fox. “El presidente Xi quiere que se alcance un acuerdo. Quiere que se alcance un acuerdo. Y sí ofreció ayuda. Dijo: ‘Si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría ayudar’”.
China es un socio estratégico de Irán y le suministra productos que van desde bienes de consumo hasta equipos electrónicos, lo que le otorga a Pekín cierto grado de influencia diplomática sobre la República Islámica.
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