Misión histórica

Artemis II inició la maniobra de retorno a la Tierra: en qué consiste la “reentrada con salto” que realizará la nave Orion

La cápsula espacial de la agencia espacial estadounidense llevará a cabo un “rebote” controlado en las capas altas de la atmósfera antes de completar su descenso final. Considerada una “fase peligrosa” para la tripulación.

Mision Artemis II Foto: AFP

La misión Artemis II de la NASA atraviesa una de las etapas más críticas de su histórico viaje a la Luna. Tras completar su sobrevuelo, la nave Orion encendió sus motores y ejecutó con éxito la primera corrección de trayectoria de retorno a la Tierra, que culminará con una  maniobra riesgosa conocida como “reentrada con salto” para reingresar a la atmósfera terrestre. El movimiento conocido como RTCB (Return to Earth - Trajectory Correction Burn), es un ajuste de propulsión sencillo, que hace que  pueda introducirse con un ángulo que le permita posteriormente lleva a cabo un amerizaje seguro.

Dicho procedimiento, denominado en inglés como skip reentry, permite reducir las fuerzas extremas y el calor generado al atravesar la capa gaseosa a velocidades cercanas a los 40 mil kilómetros por hora. Durante esta fase, el escudo térmico del vehículo espacial de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio elevará su temperatura a más de 2.700 grados celsius. 

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La cápsula espacial de la agencia espacial estadounidense llevará a cabo un “rebote” controlado en las capas altas de la atmósfera antes de completar su descenso final. Considerada una “fase peligrosa” para la tripulación de Artemis II.

Esto quiere decir que, en vez de continuar descendiendo, la cápsula vuelve a elevarse brevemente, como si “saltara” sobre la atmósfera. Este movimiento permite disipar parte de la energía acumulada y disminuir la carga térmica y estructural antes del ingreso definitivo a nuestro planeta. 

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El éxito de la maniobra de la “reentrada con salto”  depende de una combinación precisa de velocidad, ángulo de entrada y control automatizado. Un ingreso demasiado pronunciado podría generar fuerzas G peligrosas para los astronautas, mientras que un ángulo demasiado bajo podría hacer que la nave rebote sin control y se pierda en el espacio.

El escudo térmico de la nave Orion utilizado en la misión Artemis II, uno de los más avanzados jamás construidos, está diseñado para soportar condiciones extremas durante esta fase. Fabricado con materiales ablativos, se va desgastando progresivamente para disipar el calor, protegiendo así el interior de la cápsula.

Nave Orion de la NASA

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Además, la computadora de a bordo realiza ajustes constantes para mantener la orientación correcta durante el descenso. Este control es fundamental para asegurar que la nave reduzca su velocidad de forma gradual y estable antes del despliegue de los paracaídas.

Se activará la llamada "Super Bowl del aterrizaje". Se trata de una secuencia milimétrica donde 11 paracaídas deben desplegarse de forma escalonada para frenar la caída antes del impacto en el océano Pacífico. Aunque la ingeniería de la misión permite aterrizar con menos unidades, cualquier fallo en la sincronización comprometería la estabilidad de la nave Orion.

 

PM/ff