RIESGO SÍSMICO

Descubren una falla activa bajo Auckland y advierten que podría generar un terremoto de magnitud 6,8

Un estudio científico reescribió la historia sísmica de la mayor ciudad de Nueva Zelanda. La investigación identificó una falla geológica activa con capacidad para provocar un fuerte terremoto y abrió un debate sobre los niveles reales de riesgo en la región.

falla activa bajo Auckland Foto: captura

La posibilidad de que un gran terremoto afecte a Auckland, la ciudad más poblada de Nueva Zelanda, volvió a encender las alarmas entre científicos y autoridades. Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Auckland identificó una falla geológica activa en las cercanías de la ciudad que podría generar un sismo de magnitud 6,8, un fenómeno capaz de causar daños significativos en una región que históricamente no ha sido considerada de alta peligrosidad sísmica.

La investigación, publicada en la revista científica New Zealand Journal of Geology and Geophysics, determinó que la denominada Falla Mangatangi, ubicada junto a las cordilleras Hunua, al sur de Auckland, registró actividad durante los últimos 10.000 años, un dato clave para clasificarla como una falla activa.

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Los científicos explicaron que cualquier falla que haya presentado movimiento en los últimos 125.000 años es considerada activa según los criterios geológicos internacionales. En este caso, el hallazgo fue posible gracias a estudios de datación por radiocarbono, realizados por primera vez sobre una estructura geológica de la región.

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El geólogo James Muirhead, uno de los autores de la investigación, señaló que si toda la falla llegara a romperse durante un único evento sísmico, las consecuencias podrían ser graves para los habitantes del sur de Auckland e incluso para sectores más céntricos de la ciudad.

Los investigadores consideran que el descubrimiento modifica significativamente la percepción histórica sobre el riesgo sísmico de Auckland. Aunque la ciudad se encuentra lejos de las zonas más activas de Nueva Zelanda, como Wellington o gran parte de la Isla Sur, los expertos sostienen que la amenaza podría haber sido subestimada durante décadas.

La falla se localiza aproximadamente a 50 kilómetros al sur de la ciudad, en una zona donde la expansión urbana y el crecimiento de infraestructura crítica han aumentado durante los últimos años. Según los investigadores, esta situación incrementa la exposición de la población ante un eventual terremoto de gran magnitud.

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A pesar de los titulares alarmantes, los científicos aclararon que el hallazgo no significa que un terremoto sea inminente. Hannah Martin, autora principal del estudio, explicó que la falla podría no volver a romperse durante decenas de miles de años. Sin embargo, remarcó que se trata de una estructura activa con capacidad comprobada para producir un evento sísmico importante.

Los expertos destacan que actualmente no existe tecnología capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto. Lo que sí permite la investigación es mejorar la comprensión de los riesgos geológicos y planificar medidas de prevención más adecuadas.

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El estudio también podría influir en futuras decisiones regulatorias. Los investigadores señalaron que una eventual reclasificación del riesgo sísmico de Auckland desde un nivel bajo hacia uno medio implicaría requisitos más estrictos en materia de construcción y seguridad estructural.

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Auckland experimenta pequeños movimientos sísmicos todos los años, aunque la mayoría son tan débiles que pasan desapercibidos para la población. La ciudad está ubicada sobre un complejo entorno geológico que combina estructuras tectónicas antiguas y un extenso campo volcánico que ha registrado actividad durante miles de años.

Históricamente, la región ha sufrido algunos terremotos moderados. Uno de los más recordados ocurrió en el siglo XIX y provocó vibraciones perceptibles en edificios y viviendas de la ciudad. Sin embargo, los grandes terremotos han sido mucho menos frecuentes que en otras zonas del país.

El descubrimiento de la Falla Mangatangi forma parte de un proyecto más amplio financiado por la Comisión de Riesgos Naturales de Nueva Zelanda. Los investigadores continúan estudiando otras fallas de la región mediante radares de penetración terrestre, excavaciones y técnicas avanzadas de cartografía geológica para determinar si existen amenazas similares ocultas bajo el área metropolitana.

 

LV/ff