El astronauta de Artemis II, Reid Wiseman, observó marcas de pérdida de material carbonizado en el escudo térmico
Si bien el fenómeno podría formar parte del comportamiento esperado de la estructura de la nave, la falta de antecedentes exactos en misiones tripuladas recientes elevó el nivel de atención de la agencia espacial estadounidense.
A diez días del exitoso amerizaje de la nave Orión de la NASA en las costas de California, el astronauta que integró la tripulación de Artemis II, Reid Wiseman, aseguró que observó “un poco de pérdida de material carbonizado en lo que se llama el hombro”, refiriéndose al borde del escudo térmico, durante el reingreso a la atmósfera.
Según trascendió, Wiseman detectó zonas donde el material ablativo, diseñado para quemarse de manera controlada durante la reentrada, presentaba irregularidades visuales que no estaban previstas en los patrones habituales de desgaste.
El escudo térmico de la nave Orion bajo la lupa tras la misión Artemis II
Equipos de ingeniería del centro de control de la NASA comenzaron a analizar las imágenes y datos enviados desde la nave de la misión Artemis II. El escudo térmico es clave para soportar temperaturas superiores a los 2.700 grados Celsius durante el ingreso a la atmósfera terrestre.
Cápsula Orion de la NASA
Si bien el fenómeno podría formar parte del comportamiento esperado de la estructura de la nave, la falta de antecedentes exactos en misiones tripuladas recientes elevó el nivel de atención de la agencia espacial estadounidense.
El administrador de la NASA, Jared Issacman, lo desmintió : “No faltan trozos”
Ante la creciente repercusión del informe divulgado, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, desmintió versiones que sugieren un daño estructural en el escudo térmico. “No faltan trozos”, afirmó de manera categórica, en un intento por frenar interpretaciones alarmistas sobre la integridad de la cápsula espacial.
Isaacman expresó que lo observado por Reid Wiseman corresponde a “un comportamiento normal del material ablativo”, que está diseñado para erosionarse de forma controlada durante las fases más exigentes del vuelo.
“El escudo cumple su función disipando calor mediante la pérdida de material. Lo que vemos son patrones de carbonización que pueden variar según las condiciones”, explicó el administrador de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio.
Astronauta de la tripulación Artemis II, Reid Wiseman
Además, el titular de la agencia remarcó que todos los sistemas de la nave operaron dentro de los parámetros previstos y que no existe ningún riesgo inmediato para la tripulación. En ese sentido, subrayó que el diseño del escudo térmico contempla márgenes de seguridad amplios, incluso ante escenarios de desgaste superiores a los esperados.
PM
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