Mirando al pasado

Hallazgo arqueológico en Saqqara: descubren una inédita tumba faraónica de 4.300 años con dos capillas y relieves excepcionales

Una misión hispano-egipcia liderada por la Universidad Autónoma de Barcelona sacó a la luz la mastaba del juez Yunmen y su padre Iti. El egiptólogo Josep Cervelló detalló el valor histórico, social y estético de un monumento que refleja un proceso de ascenso social en el Imperio Antiguo.

Tumba de Sekhentyu-Ptah descubierta en la necrópolis de Saqqara Egipto. Foto: Instagram ministry_tourism_antiquities

Una misión arqueológica conjunta entre España y Egipto ha descubierto en la necrópolis de Saqqara, situada al suroeste de El Cairo, una excepcional tumba inédita de finales de la V dinastía del Imperio Antiguo (periodo comprendido entre los años 2494 y 2345 a.C.).

El hallazgo se produjo durante las excavaciones de verano desarrolladas por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Consejo de Antigüedades Egipcio, bajo la dirección del egiptólogo y profesor español Josep Cervelló, quien presentó la novedad en el VIII Congreso Iberoameicano de Egiptología.

La estructura hallada es una mastaba -una tumba rectangular- con una particularidad arquitectónica y social poco habitual: dispone de dos capillas funerarias destinadas a dos generaciones de una misma familia.

Los dueños de la tumba: Yunmen y su padre Iti

El monumento funerario fue mandado a construir durante el reinado del faraón Djedkare Isesi por Yunmen, un alto funcionario que ejercía funciones judiciales y administrativas en el Estado. Las responsabilidades de Yunmen incluían escuchar las apelaciones de los súbditos del reino y sopesar sus quejas ante la administración central, deberes que se alineaban directamente con el principio egipcio de Maat (diosa y concepto supremo de la verdad, la justicia y el orden social), según explicó Amr al-Tayeb, director del sitio arqueológico de Saqqara.

Por disposición de Yunmen, la mastaba albergó una segunda capilla funeraria contigua dedicada a su padre, Iti, un escriba superior y funcionario provincial de menor rango encargado de supervisar tierras agrícolas y ofrendas.

Un testimonio de ascenso social en el Antiguo Egipto

Esta particular disposición arquitectónica ha permitido a los investigadores plantear una importante hipótesis sobre la movilidad social durante la V dinastía.

 A falta de un análisis exhaustivo de todos los materiales recuperados, la estructura refleja el caso de un hijo de un funcionario provincial que logró escalar posiciones hasta la administración central en la capital Menfis y ser enterrado en un sector de elevado prestigio social, decidiendo incorporar a su padre al mismo complejo funerario para compartir el camino hacia el Más Allá.

Cervelló destacó que el descubrimiento saca a la luz restos «de unos personajes curiosos, con un interés histórico y social y cultural muy grande».

Respecto a esta dinámica familiar y política, el egiptólogo puntualizó: “Habrá que acabar  de verlo, pero una posibilidad es que el funcionario fuera originario de esa provincia periférica que llegara a la corte y se quedara en Menfis, que era entonces la capital de Egipto y su hijo pues fuera ya un funcionario de la administración central del Estado, que es quien construye la tumba”.

Riqueza artística y «la emoción de la belleza»

A la relevancia histórica del conjunto se suma el extraordinario estado de conservación de sus elementos decorativos tras más de 40 siglos sepultados bajo la arena del desierto de Saqqara, donde se ubican también enormes pirámides, como la escalonada del faraón Djoser.

 La capilla de Yunmen cuenta con relieves finamente tallados que representan a agricultores trabajando, sirvientes portando ofrendas y escenas de ritos funerarios que aún conservan su policromía original, mientras que la capilla de Iti alberga una puerta falsa simbólica para el alimento de los difuntos.

El propio Cervelló subrayó la sorpresa del equipo de arqueólogos ante la belleza del monumento: “Tenemos un arquitabe que es una maravilla, unos textos muy bonitos porque, aún siendo fórmulas más o menos estereotipadas, están ajustadas un poco a la personalidad y a los cargos del propietario. Y luego la decoración es preciosa, los relieves en algunos casos muy bien conservados, los colores bien conservados y algunos detalles deliciosos como los burritos y otros animales que pueden apreciarse”.

Asimismo, el egiptólogo reivindicó el valor del disfrute estético en el trabajo arqueológico, señalando que la tumba no solo posee interés científico, sino que transmite la emoción de la belleza, “una cosa que a veces parece que los arqueólogos y los historiadores tengamos que dejar de lado”.

Saqqara como un “lugar de vida”, no sólo de muerte

Las excavaciones se llevaron a cabo en la zona del Cementerio Mariette, un sector identificado en el siglo XIX por el arqueólogo francés Auguste Mariette pero que no había sido explorado ni documentado exhaustivamente hasta ahora.

 La misión hispano-egipcia ha abordado la necrópolis con una metodología enfocada en la topografía urbana para comprender Saqqara como un lugar de vida y no únicamente como un recinto de enterramientos.

Cervelló describió este enfoque sobre el funcionamiento cotidiano del espacio: «Había una circulación de gente constante en los cementerios (...) Nos interesa el urbanismo del cementerio, la topografía del cementerio, las calles, las plazas, cómo se movía la gente, si hay culto en el exterior, por ejemplo, a veces en las capillas exteriores o en los nichos exteriores, pues cómo se producía ese culto. O sea, todo lo que es la vida”.

Fue precisamente el análisis de mapas y el estudio del trazado en busca de tumbas de sumos sacerdotes lo que condujo al hallazgo de esta mastaba inédita, habiéndose detectado además indicios de otras dos mastabas cercanas que la misión planea excavar en futuras campañas.

 

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