La temporada de huracanes del Atlántico podrían alcanzar un récord histórico esta semana al no registrarse ni un solo tifón en la cuenca. En este escenario, la presencia de El Niño aparece como el factor determinante, según reporto la cadena estadounidense WCNC.
A pesar de haber ingresado en el período de mayor actividad climatológica, la cuenta atlántica muestra una inusual inactividad de sistemas de gran intensidad. Hasta los primeros día del mes, la zona contabilizó cinco tormentas nombras: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard, aunque ninguna de ellas alcanzo la intensidad suficiente para alcanzar la categoría de huracán.
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El contraste resulta contundente al comparar la situación en el Océano Pacífico oriental. Conforme a los datos de WCNC, dicho océano registró 13 tormentas nombras, cuatro huracanes y dos ciclones mayores en el mismo lapos.
Esta brecha entre ambas cuencas obedece a las aguas más cálidas del Pacífico, que han duplicado la actividad tropical en esa región en comparación con la parsimonia observada en el Atlántico.
El registro histórico de la era satelital moderna, iniciada en 1966, señala que la fecha más tardía para la información del primer huracán ocurrió un 11 de septiembre. Esa marca extrema se verificó en dos oportunidades: durante las temporadas 2002 y 2013, cuando los fenómenos Gustav y Humberto se formaron.
Si la actual temporada supera la jornada del 11 de septiembre sin desarrollar un huracán, se establecerá un nuevo récord absoluto desde que se utilizan satélites para el monitoreo de ciclones tropicales.
La explicación técnica detrás de este comportamiento anómalo radica en el impacto directo de El Niño. Este fenómeno fortalece los vientos en los niveles superiores de la atmósfera y genera una fuerte cizalladura vertical del viento en la franja central del Altántico.
Tales condiciones ambientales impiden la organización e intensificación de las perturbaciones tropicales, sofocando los sistemas antes de que adquieran la estructura formal de un huracán.