Misión espacial

Misión espacial Hayabusa2: la sonda de Japón se prepara para un histórico acercamiento al asteroide Torifune

El dispositivo espacial de la agencia JAXA pasará a una distancia récord del cuerpo celeste este 5 de julio, en una arriesgada operación de reconocimiento que servirá para evaluar nuevas tecnologías de defensa planetaria.

Hayabusa2 Foto: CeDoc

La sonda espacial japonesa Hayabusa2 se encuentra en camino para concretar uno de los acercamientos más extremos de los que se tenga registro a un asteroide cercano a la Tierra, programado para el próximo 5 de julio. Esta maniobra forma parte de la extensión de su misión en el espacio profundo.

El dispositivo de exploración fue lanzado en diciembre de 2014 y cumplió con sus objetivos principales en 2020, cuando logró recolectar y enviar a nuestro planeta muestras del asteroide Ryugu.

A pesar de haber ingresado de forma breve en un modo de protección el año pasado, la nave espacial opera de manera óptima y se prepara para estudiar este nuevo objetivo científico.

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Según precisó Satoshi Tanaka, miembro de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA), durante una presentación ante el Grupo de Evaluación de Cuerpos Pequeños de la NASA, el dispositivo pasará a una distancia de entre 1 y 10 kilómetros del asteroide Torifune.

La sonda utilizará todo su instrumental para analizar la superficie del cuerpo celeste, que posee unos 450 metros de ancho, mientras se desplaza a una velocidad extrema de 5,3 kilómetros por segundo.

Los científicos a cargo del proyecto explicaron que se trata de un encuentro de alto riesgo debido a que no estaba contemplado en el diseño original del viaje y existe una gran incertidumbre sobre las dimensiones exactas del objeto espacial.

La sonda utilizará todo su instrumental para analizar la superficie del cuerpo celeste, que posee unos 450 metros de ancho

El asteroide, que inicialmente fue denominado por la comunidad científica como 2001 CC21 antes de recibir su nombre actual en honor a una deidad de la mitología japonesa, presenta ciertas similitudes con Itokawa, el cuerpo rocoso estudiado en la primera misión Hayabusa.

El investigador de la Agencia Espacial Europea (ESA) e integrante del equipo de ciencia, Patrick Michel, detalló a la prensa especializada que el objeto podría tratarse de un sistema binario de contacto, donde dos cuerpos independientes se unieron a baja velocidad.

Las autoridades espaciales señalaron que, si bien la velocidad del paso limitará el tiempo disponible para tomar fotografías, la recolección de datos aportará información valiosa para descubrir las características de este espécimen celeste.

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Más allá de los descubrimientos astronómicos, este encuentro cercano a gran velocidad servirá como una prueba fundamental para los sistemas de defensa planetaria ante potenciales amenazas de impacto contra la Tierra.

La utilización de técnicas avanzadas de navegación autónoma para guiar y controlar el aparato en un reconocimiento rápido permitirá evaluar la efectividad de estas tecnologías ante la necesidad de interceptar un asteroide peligroso con un impacto cinético, replicando el principio de la misión DART de la NASA efectuada en el año 2022. Durante su etapa de navegación en el espacio profundo, la sonda también realizó observaciones de luz zodiacal y exoplanetas.

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El paso por Torifune no representa el cierre de las actividades programadas para el dispositivo tecnológico de origen asiático. El propósito definitivo de la extensión de la misión de Hayabusa2 consiste en dirigir su rumbo hacia el minúsculo asteroide 1998 KY26, una visita planificada para el año 2031.

Este cuerpo rocoso posee apenas 11 metros de diámetro, lo que lo convertiría en el asteroide más pequeño jamás explorado por el ser humano. Incluso, los ingenieros de la agencia espacial japonesa evalúan la posibilidad técnica de intentar un aterrizaje directo sobre la superficie de ese pequeño mundo hacia el final de la década.

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