Fenómeno atmosférico

Qué es el vórtice polar, el fenómeno que explica la mayor tormenta de nieve en Estados Unidos en décadas

El fenómeno atmosférico conocido como vórtice polar explica el avance de una ola de frío sin precedentes en Estados Unidos, con nevadas históricas, temperaturas extremas y al menos 20 muertes.

Estados Unidos: tormenta de nieve azota a numerosos estados de la región noroeste. Foto: AFP

Estados Unidos atraviesa una de las tormentas invernales más severas de las últimas décadas, con temperaturas extremas, nevadas históricas y un saldo de al menos 20 víctimas fatales. El frente frío, que se extiende desde Texas hasta Nueva Inglaterra, provocó cancelaciones masivas de vuelos, cortes de energía y la declaración de estados de emergencia en varias regiones del país.

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Detrás de este episodio meteorológico de gran magnitud aparece un concepto clave: el vórtice polar, un fenómeno atmosférico que suele permanecer estable sobre las regiones polares, pero que en determinadas circunstancias puede alterarse y generar olas de frío extremo en latitudes medias.

Qué es el vórtice polar

El vórtice polar no es un evento nuevo ni excepcional. Se trata de una vasta masa de aire extremadamente frío y de baja presión que gira de manera permanente sobre los polos Norte y Sur de la Tierra. Este sistema se extiende tanto en la tropósfera, la capa más baja de la atmósfera, como en la estratósfera, ubicada a mayor altura.

El término comenzó a utilizarse en el siglo XIX y hoy es ampliamente estudiado por organismos científicos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y la NASA. En condiciones normales, el vórtice actúa como una barrera que mantiene el aire frío concentrado en las zonas polares, especialmente durante el invierno.

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Qué ocurre cuando el vórtice se debilita

Durante los meses fríos, el vórtice polar suele fortalecerse. Sin embargo, ciertos factores atmosféricos pueden alterar su estabilidad. Cuando esto sucede, el sistema puede “estirarse” o desplazarse hacia el sur, permitiendo que grandes volúmenes de aire ártico avancen sobre América del Norte, Europa o Asia.

En el actual episodio invernal, los especialistas coinciden en que anomalías en el vórtice del Polo Norte facilitaron el descenso abrupto de aire gélido hacia Estados Unidos. Al interactuar con masas de aire más templadas provenientes del sur, se generaron intensas nevadas, lluvias heladas y temperaturas muy por debajo de lo habitual.

“No hemos visto una tormenta de esta magnitud, en términos de hielo, desde 1994”, advirtió el gobernador de Mississippi, Tate Reeves, al dimensionar el impacto del fenómeno.

Por qué esta tormenta fue tan extrema

Según explicó la NASA, la intrusión de aire más cálido en niveles altos de la atmósfera puede desestabilizar el vórtice polar y forzar el desplazamiento del aire frío hacia latitudes más bajas. Ese choque térmico es el que da origen a tormentas invernales de gran intensidad.

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En este caso, el frente frío avanzó sobre regiones del sur de Estados Unidos poco acostumbradas a eventos de nieve y hielo, lo que amplificó las consecuencias sobre la infraestructura, el transporte y los servicios básicos.

“Normalmente, el vórtice gira tranquilamente y tiene poco efecto en nuestro clima, pero ocasionalmente se estira hacia el sur sobre América del Norte, trayendo una oleada de frío extremo”, explicó Jennifer Francis, científica del Centro de Investigación Climática Woodwell.

El debate sobre el cambio climático

El comportamiento reciente del vórtice polar reavivó el debate científico sobre su posible vínculo con el cambio climático. Algunos investigadores sostienen que el calentamiento acelerado del Ártico y la pérdida de hielo marino podrían favorecer episodios más frecuentes de inestabilidad del vórtice.

“Los estudios sugieren que estas anomalías están ocurriendo con mayor frecuencia en un mundo que se calienta”, señaló Francis en declaraciones a la prensa internacional.

Otros especialistas, en cambio, piden cautela. Jason Furtado, meteorólogo de la Universidad de Oklahoma, afirmó que aún no existen datos suficientes para establecer una relación directa y concluyente a largo plazo entre el cambio climático y estos eventos extremos.

Por su parte, Judah Cohen, investigador asociado al Massachusetts Institute of Technology, explicó que el aumento de temperaturas en el Ártico puede “cargar los dados” para que los inviernos extremos sean más probables, aunque evitó atribuir un evento puntual exclusivamente al calentamiento global.

 

LV/DCQ