Un misterioso “silbido” en Marte revela la primera evidencia de rayos en el planeta rojo
Una señal captada por la misión MAVEN permitió identificar la huella electromagnética de una descarga eléctrica en la atmósfera marciana, algo que los científicos sospechaban desde hace décadas.
Durante años, los científicos imaginaron que las enormes tormentas de polvo de Marte podían generar electricidad, pero demostrarlo era otra historia. La atmósfera del planeta es extremadamente tenue y carece de las nubes cargadas de agua que suelen producir rayos en la Tierra. Aun así, una señal registrada por una nave de la NASA sugiere que las descargas eléctricas también pueden ocurrir allí.
La evidencia apareció al analizar datos de la misión MAVEN, el orbitador que desde 2014 estudia la atmósfera marciana. En uno de sus registros, los investigadores encontraron una señal electromagnética con una forma muy particular. Esa señal coincide con un tipo de onda conocido como “whistler”, una firma característica que dejan los rayos cuando su energía atraviesa la ionosfera.
El hallazgo, publicado en la revista científica Science Advances y difundido por el medio Robotitus, marca la primera detección clara de este fenómeno en Marte.
El fenómeno que permitió identificar el rayo
Cuando un rayo libera energía, produce radiación en un amplio rango de frecuencias. Algunas de esas ondas de radio viajan a través de la ionosfera siguiendo las líneas del campo magnético del planeta.
En ese recorrido ocurre algo peculiar: las frecuencias más altas llegan antes que las más bajas. El resultado es una señal que se estira en el tiempo y que, al transformarse en sonido, genera un tono descendente parecido a un silbido lejano.
Ese patrón es exactamente lo que los científicos encontraron en los datos registrados por MAVEN.
Un planeta sin campo magnético global
Detectar un fenómeno así en Marte parecía poco probable. A diferencia de la Tierra, el planeta rojo no posee un campo magnético global capaz de guiar estas ondas a través de la atmósfera.
Sin embargo, los investigadores saben que Marte conserva regiones magnetizadas en su corteza, vestigios de un antiguo campo magnético que desapareció hace miles de millones de años. Esas zonas actúan como pequeñas “islas magnéticas” capaces de canalizar las ondas generadas por descargas eléctricas.
La señal identificada por MAVEN apareció precisamente sobre una de esas regiones.
Una señal breve pero reveladora
El evento duró menos de medio segundo, pero su intensidad fue suficiente para destacarse claramente sobre el ruido de fondo. Al reconstruir el fenómeno, los científicos estimaron que la descarga original habría tenido una energía comparable a la de un rayo fuerte en la Tierra.
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El registro ocurrió a unos 349 kilómetros de altura, en el lado nocturno del planeta. Esa ubicación es clave, porque la ionosfera marciana es más tenue en la oscuridad, lo que facilita que las ondas de radio se propaguen.
Por qué fue tan difícil detectarlo
Aunque la señal es clara, encontrarla fue extremadamente complicado. El equipo liderado por el físico František Němec tuvo que revisar más de 108.000 registros de ondas de plasma recopilados por MAVEN. Solo una fracción mínima de esas mediciones ocurrió en lugares donde las condiciones magnéticas eran adecuadas para que las ondas pudieran viajar hasta la nave. Además, el satélite debía encontrarse en el punto exacto en el momento preciso en que se producía la descarga.
El descubrimiento no significa que los rayos sean comunes en Marte, pero sí indica que pueden producirse en ciertas tormentas de polvo. Esos fenómenos levantan enormes cantidades de partículas que chocan entre sí y acumulan carga eléctrica.
Ese mismo proceso ocurre en erupciones volcánicas en la Tierra, donde las nubes de ceniza pueden generar descargas incluso sin presencia de agua.
Comprender si estas descargas ocurren con frecuencia en Marte no es solo una curiosidad meteorológica. Experimentos en laboratorio muestran que los rayos pueden impulsar reacciones químicas capaces de formar moléculas orgánicas fundamentales para la vida.
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Si procesos similares ocurrieron en el Marte antiguo, cuando el planeta tenía una atmósfera más densa y abundante agua líquida, las tormentas eléctricas podrían haber contribuido a crear compuestos químicos esenciales.
El hallazgo, por lo tanto, no solo confirma que Marte es eléctricamente activo. También abre nuevas preguntas sobre la química del planeta rojo y su pasado potencialmente habitable.
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