Un agujero negro supermasivo que destruyó por completo una estrella distante en 2018 continúa liberando energía a niveles inesperados, según un estudio publicado en The Astrophysical Journal, y difundido por el medio Robotitus. El fenómeno, conocido como AT2018hyz, no solo desafía el comportamiento típico de estos eventos, sino que hoy exhibe una potencia comparable a algunos de los estallidos más energéticos del universo, superando —en términos de energía liberada— incluso a referencias icónicas de la ciencia ficción como la Estrella de la Muerte.
El evento fue detectado originalmente como una disrupción de marea: el momento en que la gravedad extrema de un agujero negro despedaza una estrella que se acerca demasiado. En la mayoría de los casos, este tipo de fenómeno brilla intensamente durante meses y luego se debilita progresivamente. Sin embargo, AT2018hyz no siguió ese patrón.
En 2022, casi tres años después de la destrucción estelar, comenzaron a detectarse intensas emisiones de radio provenientes del mismo punto del espacio. Lo sorprendente no fue solo la aparición tardía de la señal, sino que el brillo continuó aumentando de manera sostenida en todas las frecuencias observadas.
Actualmente, la emisión en radio es aproximadamente cincuenta veces más intensa que cuando comenzó a registrarse. Ese crecimiento contradice lo que los modelos tradicionales predicen para explosiones cósmicas de este tipo.
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Los investigadores plantean dos posibles explicaciones. La primera sugiere que el sistema expulsó material mucho tiempo después del evento inicial, generando una expansión tardía que comenzó unos 620 días después de la destrucción de la estrella.
La segunda hipótesis propone la existencia de un chorro relativista que no apuntaba directamente hacia la Tierra. En ese escenario, la señal habría estado inicialmente “oculta” por efectos relativistas y se volvió visible recién cuando el chorro comenzó a desacelerarse.
Energía fuera de escala
Al estimar la energía total liberada, los científicos encontraron que el evento alcanza niveles comparables a los estallidos de rayos gamma, considerados entre los fenómenos más violentos del cosmos.
La magnitud es tal que, en términos figurativos, supera en 100 billones de veces la potencia atribuida a la Estrella de la Muerte (la primera, para ser exactos) en la saga Star Wars, una comparación que ayuda a dimensionar la escala del fenómeno.
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Lo más intrigante es que el evento aún no alcanzó su pico máximo. Los modelos indican que podría seguir intensificándose hasta alrededor de 2027.
Por ahora, los astrónomos continúan monitoreándolo en múltiples frecuencias. Si se detectan más casos similares, este tipo de comportamiento tardío podría obligar a revisar lo que se sabe sobre cómo reaccionan los agujeros negros después de devorar una estrella.
DCQ