Campeones morales
El riesgo de una gestión anárquica se transforma en un problema aún mayor ante la falta de resultados políticos y económicos.
“Fue culpa mía/ Por haber pateado mal/ Fue culpa mía/ Por no atajar el penal/ Fue culpa mía/ Por no pasártela a tiempo/ Fue culpa nuestra. Este vestuario en silencio/ No es importante ni el fin del mundo/ Arriba chicos somos segundos/ Bancarse ser segundo también es ser campeón/ Pusimos en la cancha chispa y corazón/ Ganamos y perdemos lo bueno es competir/ Pero seguimos juntos unidos hasta el fin. Cebollitas subcampeón/ Cebollitas subcampeón/ Cebollitas su hinchada grita fuerte, subcampeón”.
Letra de la canción Cebollitas subcampeón.
“River es Aruba”,
José María Aguilar, presidente de River, años antes del descenso.
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1. La diputada Juliana Santillán dijo que estuvo reunida con el embajador de Checoslovaquia, país que dejó de existir el 1° de enero de 1993. El presidente de la Cámara en la que está la diputada, Martín Menem, dijo esta semana que la gesta de Malvinas (en la que murieron muchos argentinos) fue en el “ochenta y pico”. Manuel Adorni se muestra a diario con el Presidente y su hermana, tacha de “apenas periodistas” a los que lo interrogan mientras le aparecen propiedades inmobiliarias, viajes al exterior –el último es la versión sobre Aruba, una suerte de paraíso, tal como lo registra la infortunada frase del expresidente Aguilar–, llueven acusaciones sobre créditos hipotecarios de Banco Nación a distintos dirigentes del Gobierno. Parecería que la palabra “anarquía”, no en el sentido de Proudhon o Bakunin, aplica a cierto sector del Gobierno. Como si todo fuera una suerte de fiesta que trasciende a Olivos, ver la foto del entorno presidencial revela un porqué. Como dijo el propio jefe de campaña cuando se presentó como legislador en la Ciudad: “Si Adorni es Milei; Milei soy yo”. La actitud del Presidente y su hermana demuestra una tendencia al respecto.
2. El periodismo –especialmente el deportivo– acuñó una frase para describir a aquellos equipos que ponían todo su empeño, jugaban lo mejor que podían y, sin embargo, no alcanzaban el resultado: campeones morales. Ser campeón moral también era resultar objeto de bromas: hubo equipos que quedaron en la historia por su proximidad al triunfo pero su carencia de éxitos. Hablar de moral como merecimiento o voluntad fue al mismo tiempo ser objeto de ironías: Carlos Salvador Bilardo fue uno de los que se mofaban de tal voluntad. En el deporte es un tema más complejo el hecho de que alcance o no: pero en política los resultados son los que mandan. El presidente que dijo que la “moral será política de Estado” unos días antes de que lluevan una catarata de denuncias sobre su entorno parecería que tiene a disposición un conjunto parecido al Cebollitas del programa televisivo de allá por el noventa y pico (fue entre 1997 y 1998). Campeones morales, en este sentido: más deslome que goles. Y, como dice el refrán: goles son amores, que es la clave de la política.
3. Cabe jugar por un instante con la idea de “campeón moral” en un sentido más profundo. ¿Qué podría ser un campeón moral visto desde otro lado? Sería alguien que entienda que la moral no es estrategia sino algo que no se negocia. Javier Milei lo dijo sobre Karina: un límite. La moral es definitivamente un límite. Podemos decir que en algún sentido es todo lo contrario de un “costo marginal”. Algo que está presente en la manera de manejarse ante el Estado. Alguien lejísimos de un cambio en su patrimonio durante la gestión, de las dádivas. Si sumamos más elementos a la semblanza, podemos agregar que un campeón moral es alguien que entiende el valor de la ley, la palabra, la razón: términos que la política parece haber abandonado. Pero que en la Argentina tienen antecedentes: Alfredo Palacios y Arturo Illia, por caso: un socialista y un radical, ideal para recibir los epítetos presidenciales.
4. Hace un tiempo apareció un libro de indispensable lectura, Los dueños de la Argentina, de Soledad Vallejos. Narra la historia de los distintos think tanks neoliberales y libertarios que existían en la Argentina. Organizaciones que no se manifestaron hasta la llegada de LLA al poder, pero que funcionaban desde hace casi cien años sustentando “las ideas de la libertad”. Con algo de secta, analogías posibles con grupos de la izquierda, estas organizaciones muchas veces se sustentan en el estudio, el conocimiento, un vínculo con el poder y con los libros. Un elemento interesante es que la historia de estas organizaciones tiene en Javier Milei a un personaje completamente marginal. Apenas aparece con un lugar un poco más relevante cuando llega al poder. Obviamente, en el libro no tienen roles destacados personas como Karina, Manuel Adorni, los primos Menem, Lilia Lemoine. Ni siquiera están Santiago o Luis Caputo. Es interesante pensar la situación como síntoma.
5. En la revista Nueva Sociedad, aparece un reportaje a la autora de Furious Minds: The Making of the MAGA New Right (Mentes furiosas. El nacimiento de la nueva derecha de MAGA), Princeton University Press, 2025, Laura K. Field. También narra la historia del sustento intelectual de otro movimiento con el que se compara al gobierno argentino actual, el que acompaña a Donald Trump. Como dice el mismo artículo, se habla “sobre la infraestructura intelectual que lo sostiene: esa red de académicos, filósofos políticos y juristas que, desde mucho antes de 2016, venían dedicándose a dotar de andamiaje teórico a un movimiento cuyo líder jamás ha leído un libro de teoría política”. Field narra las tres influencias que sustentan al líder actual republicano: aquella batalla cultural con ideas claras basadas en un constitucionalismo, una crítica al capitalismo liberal y su dinámica y un nacionalismo cristiano.
6. Se sabe que la primera gestión de Donald Trump en el poder tuvo mucho de caos. Muchos de sus funcionarios también llegaban sin experiencia política. Pero el sustento ideológico estaba. El carácter caótico de la gestión argentina no debe ser soslayado.
7. El Gobierno habla de casta. Quizás lo oportuno sea hablar de una necesaria burocracia. Argentina acaba de tener una experiencia exitosa. Más allá de las reacciones de los políticos, el triunfo en la causa YPF se explica gracias a la continuidad entre los distintos abogados de los diferentes gobiernos. Variaron sus jefes, pero los técnicos fueron los mismos. Pero fueron los expertos y expertas (hubo muchas mujeres en los equipos) quienes sostuvieron los argumentos de la Argentina. Y lo hicieron con pericia.
8. El 26 de marzo de 2022, Beatriz Sarlo escribió sobre la burocracia en PERFIL: “Como es sabido y fue teorizado por famosos filósofos e investigadores, un presidente depende, para ejercer sus funciones, de un cuadro administrativo y burocrático que debe asegurarle lo que se ha denominado “calificación profesional que fundamente su nombramiento”. Tales funcionarios deben estar “sometidos a una rigurosa disciplina y vigilancia administrativa”. Inútil agregar que esos filósofos e investigadores no llegaron a adivinar las triquiñuelas del camporismo, las vacaciones en el Caribe de los funcionarios y funcionarias, las promociones por amistad o por enemistad. Como hombres de pensamiento ordenado, no podían adelantarse a las maniobras de la política criolla”. Las triquiñuelas, por lo visto, no pertenecen a un solo sector político.