El candidato ideal para vencer a Milei
Milei es el principal constructor del candidato opositor ideal para vencer a Milei. Lo construye sumando a los perdedores de su modelo económico, político y cultural.
A la par de la caída en la imagen de Javier Milei, se aceleraron los movimientos de la oposición en busca del candidato ideal que lo pueda vencer.
Un peronista con experiencia de gestión que sume votos del peronismo tradicional y del kirchnerismo. O un peronista moderado que, excluyendo al camporismo, amplíe la base de votantes. Un macrista que contenga a los que rechazan las formas de Milei, pero no tanto su fondo. O un outsider que sea la contracara de lo actual, tanto por su moderación como por su heterodoxia económica. Hasta la posibilidad de un candidato que promueva una alianza anti mileista tan amplia como para incluir a la trotskista Myriam Bregman.
Cuando las encuestas ponen en duda la posibilidad de reelección, la ambición por el poder activa la creatividad y el pragmatismo.
Milei es el principal constructor del candidato opositor ideal para vencer a Milei...
En ese contexto, el triunfo del domingo pasado de Germán Font en Marcos Juárez alimentó simbólicamente una de esas hipótesis electorales, la de un peronismo unido. Font es el primer peronista que gana en esa localidad cordobesa desde 1973, un moderado que logró incluir a todo el peronismo, empezando por el cordobesismo. Marcos Juárez cuenta con el antecedente de que en 2014 tuvo lugar el primer triunfo de una alianza PRO-UCR que un año más tarde llegaría a la Casa Rosada.
En el mismo sentido se interpretó el homenaje a Juan Manuel de la Sota que tuvo lugar dos días después y unió a peronistas que parecían irreconciliables como Massa y Schiaretti, además de Martín Llaryora; Carli Bianco, mano derecha de Axel Kiciloff, el exgobernador Gerardo Zamora; el presidente del bloque peronista en Diputados, Germán Martínez y, entre otros, el empresario Jorge Brito, también con aspiraciones presidenciales. El único sector ausente fue el cristinismo.
El ideal peronista. Los políticos con ansias de poder hacen lo que tienen que hacer. Se preparan para estar en el momento justo y en el lugar indicado para que la historia se percate de su existencia por si necesita utilizarlos.
La historia, en un determinado tiempo y lugar, es la conjunción de lo que una mayoría circunstancial cree conveniente elegir en defensa de sus legítimos intereses, más el estado de las circunstancias históricas, económicas, internacionales y geopolíticas que confluyen en ese instante. Además de la acción que ejerce esa fuerza impredecible llamada azar.
El peronismo sigue siendo la oposición más importante y es el histórico partido del poder en la Argentina. En sus ochenta años de vida demostró que su primer objetivo es la toma del poder. Y el segundo, adaptar cada uno de sus gobierno, lo más rápido posible, a las condiciones político-económicas nacionales e internacionales que lo rodean.
Para el peronismo el candidato ideal siempre es el que gana.
Axel Kicillof está convencido de que será él quien unifique a todos los sectores, incluso sin necesidad de las PASO, porque cree que es el que mejor mide y medirá, y nadie querrá perder frente a él. Supone que la sociedad no buscará un Milei en sentido opuesto, y sostiene que no va a cambiar su estilo ni hará campaña con el perfil de honesto que le atribuyen, en post de diferenciarse del cristinismo.
Massa, por el contrario, entiende que él será la pieza de unidad del peronismo y el que mejor mide en el tracking electoral que le acercan a diario. Pero piensa que es temprano para definirse y que por ahora debe moverse para acercar posiciones, lo que incluye diálogos con el mandatario bonaerense y con la expresidenta, por separado.
El ideal del círculo rojo. Los gobernadores peronistas con potencia electoral no quieren dejar de tender puentes con el eventual nuevo poder. Pero como aún falta, tampoco quieren anticipar del todo sus movimientos. Dicen que este gobierno los aprieta más que el de Cristina con la distribución discrecional de fondos públicos.
Exgobernadores como Zamora (Santiago del Estero) y Sergio Uñac (San Juan) también intentan posicionarse, ya sea para competir dentro de una gran interna opositora o como último recurso de unidad antes de una ruptura.
De los outsiders en danza, Brito aparece como el candidato ideal para cierto círculo rojo. Empresario joven y exitoso, relativamente conocido tras su paso por River, sin antecedentes políticos y promotor de un racionalismo económico con formas democráticas. Según a quiénes se consulte de su entorno, dirán que ya está decido a postularse (por fuera de los partidos tradicionales) o que la intención está, pero todavía duda.
Quienes lo apoyarían son sectores del establishment que no quieren cuatro años más de los hermanos Milei. Ya sea porque forman parte de los perdedores del modelo o porque, a pesar de estar entre los que crecen, acumulan preocupantes anécdotas acerca de su inestabilidad emocional. Para ellos, no menos ideales que Brito serían Mauricio Macri, en primer lugar; y Patricia Bullrich, después. O el exministro Hernán Lacunza, si es que no queda en el camino como parte de un acuerdo entre el PRO y LLA.
El ideal que construye Milei. Tiendo a creer que quien de verdad terminará construyendo el candidato ideal para vencer a Milei será Milei.
Su modelo monetarista es capaz de generar una interesante serie de superávit fiscal, pero con un alto costo social (licuación de salarios públicos, jubilaciones y beneficios sociales) y postergando inversiones básicas del Estado, como el mantenimiento de las rutas nacionales, obra pública y construcción de viviendas.
... Lo construye sumando a los perdedores de su modelo económico, político y cultural
Su modelo antiinflacionario logró bajar la inflación a menos de 2% mensual, lejos del 0% tantas veces prometido, pero aceptable para los estándares argentinos. Sin embargo, parte de ese descenso se debe a una crisis de la actividad económica que frena por igual precios y reactivación.
Su estilo rupturista agresivo puede servir para expresar la bronca de aquellos que se quedaron afuera del sistema y agradecen que un líder insulte por ellos. El problema es que, en sus mil días de gobierno, se perdieron más de 500 mil empleos registrados. Según la Encuesta de Indicadores Laborales conocida esta semana, sólo en el último año desaparecieron 147.900 puestos de trabajo. Con 6 millones de personas que no pueden pagar sus deudas, en su mayoría por haber perdido sus ingresos o por la caída del poder adquisitivo de los que aún conservan el trabajo.
Milei está construyendo el perfil de un candidato opositor que representará a todos los que perdieron con Milei. Aquellos a los que “la batalla cultural no les da de comer”, como reconoció uno de los ideólogos del Presidente, Agustín Laje.
El que vendrá. Las encuestas revelan que la imagen positiva de Milei ronda entre el 30% / 35%. Sin embargo, quienes lo votarían en un balotaje frente a alguna de las alternativas conocidas, trepan hasta alrededor del 50%. Eso significa que hay un 15% / 20% que no tiene una buena imagen del Presidente, pero que igual lo votaría si compitiera con otro candidato cuya imagen les resulte más negativa.
El candidato ideal para vencer a Milei es el que mejor represente a los perdedores de este modelo y el que, al mismo tiempo, consiga sumar a los que no les gusta este Gobierno, pero menos les gustaría otro que les recuerde lo peor del pasado.
Falta menos de un año.
Pero todavía puede pasar que los beneficios del modelo libertario derramen a una mayoría tan amplia que blinde definitivamente la reelección.
O, por el contrario, puede que la crisis se profundice de tal forma que no haya comparación con el pasado que lo pueda salvar.