El país de los huevos revueltos
El gobierno decidió abroquelarse en defensa de Adorni y culpar a los K por el clima social.
La mayoría de los estudios de opinión pública están mostrando que los niveles de aprobación de la gestión presidencial son los más bajos registrados hasta ahora. Es la combinación de la situación económica de las familias y las sospechas de corrupción y conductas consideradas poco éticas el combo que explica la caída. El gobierno registró el fenómeno y como respuesta decidió abroquelarse en defensa de Adorni, culpar a kirchneristas y periodistas por el clima social y salir a respaldar fuertemente el modelo económico. Milei revierte la lógica por la cual los funcionarios deben ser el escudo detrás del que se protege un presidente, y decidió ponerse él mismo como escudo. El objetivo básico: lograr que los decepcionados vuelvan a creer en él.
Construyó así un andamiaje discursivo buscando demostrar que su modelo funciona, que lo peor ya pasó y que quienes dicen lo contrario son kirchneristas, periodistas ensobrados o directamente ignorantes. En su ofuscación discursiva utilizó una frase que se volvió viral y que resume con precisión el abismo entre el discurso oficial y la realidad que viven millones de argentinos. Milei preguntó: “¿Vieron que ahora todo el mundo come huevos? ¿A alguien se le ocurrió ponerle mermelada al huevo? Están mandando a la quiebra a los productores de mermelada”. El argumento simple es que si la gente consume distinto, no es que consume menos, sino que cambió sus hábitos. Un modo de ocultar el derrumbe del consumo masivo a través de una tostada.
El discurso oficial es consistente: no hay crisis de consumo, hay transformación de hábitos, la mitad de los hogares argentinos asi lo reconocen. Pero es un cambio por necesidad económica, no por crecimiento en la escala social. Se comen más huevos porque sigue siendo la proteína más barata en relación a otras: la carne vacuna y el pollo quedaron cada vez más lejos del alcance cotidiano. El récord de consumo de huevos no es un signo de prosperidad. Es el termómetro más preciso del empobrecimiento de la canasta alimentaria argentina, y no un hábito gourmet.
Hay otro eje del relato oficial. Es el vinculado al empleo. El presidente afirmó que la economía creó cerca de 400 mil puestos de trabajo, aunque reconoció que cayeron 241.000 empleos formales y que el crecimiento fue íntegramente en el sector informal. Si seguimos la lógica del oficialismo, esos trabajadores informales e independientes deberían estar agradecidos por su condición laboral.
Los datos de una encuesta nacional de abril, realizada sobre trabajadores segmentados por condición laboral, muestran que no es así. Entre los trabajadores independientes, el 43% dice que nunca estuvo de acuerdo con el ajuste económico, otro 28% dice que creyó en él pero que hoy siente que el esfuerzo no está valiendo la pena. Solo el 35% sostiene que a pesar de las dificultades el sacrificio tiene sentido. Es decir, casi dos tercios de los independientes, el segmento laboral que más creció bajo la gestión libertaria, evalúan negativamente o con desencanto el rumbo económico. También la encuesta muestra que el 35% de los trabajadores independientes identifica los bajos salarios como su principal problema cotidiano, que el 34% no llega a cubrir sus gastos mínimos y que el 60% evalúa que la situación del país empeoró en los últimos meses.
Como hace el gobierno para leerlo como oposición ideológica: el 60% de ellos votó a Milei en el ballottage y apenas el 7% se define como kirchnerista. Son los que comprueban en el supermercado que los argentinos no cambiaron hábitos por sofisticación ni por elección. La carne subió el doble que la inflación, el pollo subió la mitad, y el huevo quedó como la proteína más barata de todas. Es matemática pura, no gastronomía.
*Consultor y analista político.
También te puede interesar
-
La hipótesis Frenkel
-
Desarrollo versus Imperialismo
-
Cuando el círculo rojo se despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí
-
El board del FMI postergó el caso argentino y obligó a pagar con reservas propias en abril
-
Yo les avisé
-
Prefiero con una persona
-
La maldición de Buttes-Chaumont
-
Espejismos de progreso
-
La Gran Llanura de los Chistes