Disputa por la infraestructura estratégica

Estados Unidos y China llevan su guerra a Vaca Muerta, la Hidrovía y la Patagonia

La disputa entre Washington y Beijing por la influencia tecnológica mundial ingresó de lleno en el país. Huawei quedó en el centro de la controversia por su participación en proyectos de CALF en Neuquén, mientras EE.UU. reclama “redes de confianza” para proteger los datos vinculados con Vaca Muerta. La Hidrovía y los futuros proyectos de IA en Bariloche completan un mapa donde las inversiones norteamericanas conviven con tecnología de origen chino.

Guerreros. Foto: Pablo Temes

El conflicto es mundial y abierto. Sin embargo, en la Argentina estaba merodeando la superficie, navegando en aguas subterráneas. De repente, como un géiser descontrolado, emergió sobre el siempre fértil campo de las polémicas nacionales.

Estados Unidos y China trajeron al país su batalla por la influencia tecnológica mundial. Y en tres terrenos cruciales para la economía: Vaca Muerta, la Hidrovía y la Patagonia. Tres centros productivos y generadores de divisas donde Estados Unidos está decidido a ser el gran socio del país y donde China transita una extensión sostenida en la infraestructura digital que conecta organismos, empresas y usuarios.

Quién maneje las conexiones, los contactos digitales y sus datos manejará también una parte importante del poder. China está presente en esos datos en Vaca Muerta, la Hidrovía y centros patagónicos como Bariloche, donde podrían instalarse proyectos de Inteligencia Artificial de ADN norteamericano que tendrían que contratar proveedores chinos. Para los intereses estadounidenses, algo inaceptable.

El estallido llegó cuando se conoció que Huawei será proveedor de la Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza (CALF), la mayor distribuidora eléctrica de la Patagonia. La cooperativa mantiene desde hace años una alianza con la compañía china y utiliza su tecnología en Calfibra, su unidad de conectividad. Ahora avanza hacia Vaca Muerta con una red de fibra óptica que comenzó a desplegarse en Neuquén.

CALF analiza incorporar tecnología de Huawei para un Data Center en el Polo Tecnológico de Neuquén y modernizar sus redes mediante sistemas de Smart Grid. También evaluó soluciones de videovigilancia, inteligencia artificial y monitoreo remoto. Llegó a proyectar una red provincial de 6.600 kilómetros de fibra óptica y 3.300 kilómetros de ductos.

Ese salto hacia una infraestructura capaz de almacenar, procesar y transportar información encendió las alarmas estadounidenses. Para Washington, no es lo mismo vender teléfonos o routers que participar de la arquitectura digital de una región que concentra una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.

La presión se hizo pública cuando directivos de CALF recibieron mensajes de un funcionario de la Embajada de Estados Unidos que planteaban posibles restricciones o revocaciones de visas para quienes avanzaran con Huawei. La cooperativa denunció el episodio ante la Cancillería.

El conflicto ganó máxima visibilidad con el embajador estadounidense, Peter Lamelas. En el Energy Forum 2026, organizado por AmCham, afirmó que “la seguridad energética de los datos es la seguridad nacional de ambos países” y que los inversores necesitan garantías de que la información estará protegida y circulará a través de “redes de confianza”.

Lamelas apuntó contra Beijing: “China exige a sus empresas que le den al Estado cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de inteligencia artificial. Todo está controlado por el Partido Comunista Chino”. Y advirtió: “Esto no vale y tampoco va a ayudar a traer inversores extranjeros a Vaca Muerta”.

Washington sostiene que Huawei espía para el Partido Comunista Chino, aunque no existe una prueba pública específica de espionaje de la compañía en el proyecto de CBeijing respondió acusando a Washington de “avivar deliberadamente la teoría de la amenaza china” y calificó las presiones como una “grave falta de respeto hacia la soberanía” argentina. Huawei afirmó que es una compañía privada, presente en Argentina desde 2001, y que opera de acuerdo con las leyes de los países donde trabaja.

CALF analiza incorporar tecnología de Huawei para su Data Center

La Hidrovía Paraná-Paraguay es otro capítulo de la misma disputa. Por allí sale alrededor del 80% de las exportaciones argentinas. En la licitación de 2026 compitieron Jan De Nul y DEME, ambas belgas, esta última asociada con empresas estadounidenses. El Gobierno de Javier Milei adjudicó la concesión por 25 años a Jan De Nul y la argentina Servimagnus.

La controversia surgió por denuncias de sectores vinculados con DEME sobre supuestos vínculos de Jan De Nul con capitales o proveedores chinos, incluyendo Huawei. El tema llegó al Congreso de Estados Unidos. Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, alertó al secretario de Estado, Marco Rubio, sobre supuestos vínculos entre Jan De Nul y entidades estatales chinas.

Antes de la adjudicación, Jan De Nul aseguró que no habría participación de empresas chinas ni injerencia estatal externa y que utilizaría tecnología de proveedores occidentales, dando prioridad a compañías estadounidenses. Huawei quedó, por ahora, en stand by.

El mismo patrón aparece en Bariloche, donde podrían radicarse uno o dos megaproyectos de Inteligencia Artificial que Estados Unidos promete instalar en el país. Allí opera la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB), cuyos máximos directivos viajaron en marzo a ciudades chinas en el marco de un programa de Smart Cities.

Poco después, la CEB organizó una Expo Smart City con catorce empresas chinas, incluida Huawei, para exhibir soluciones de alumbrado inteligente, redes eléctricas, saneamiento y monitoreo urbano.

La otra alternativa para los proyectos de IA es Neuquén, donde está CALF. La disputa excede la elección de un proveedor tecnológico. Estados Unidos promete inversiones, pero pone condiciones: una de ellas, cada vez más visible, es no depender de China para el manejo de los datos de sus empresas y de los proyectos estratégicos que lleguen a la Argentina.