CONvUlSIONES

‘Give peace a chance’

La división entre la ira de algunos y el silencio de otros deja de lado una cuestión crucial en momentos prebélicos: la necesidad de voces que llamen a la paz global. La historia que vale la pena rescatar.

Amen, John Lennon. Foto: Pablo Temes

1. “Todo el mundo está hablando de/Ministros, siniestros, pasamanos y botes/Obispos, y pescaderías, y rabinos, y Popeyes/Y adiós, adiós./Todo lo que estamos diciendo es/Denle una oportunidad a la paz (¿qué estamos diciendo? Denle una oportunidad a la paz)”. Corría el año 1969 y los ecos de la guerra de Vietnam repercutían en todo Occidente. Allí, ese marzo, el músico más popular del mundo, John Lennon, se casaba con Yoko Ono en Amsterdam y anunciaba de inmediato que se instalaría un tiempo con ella en una cama para “protestar contra todo el sufrimiento y la violencia en el mundo”. La canción que escribió en ese momento, un llamamiento a la paz, precisamente Give Peace a chance, es casi un himno. Sin embargo, hoy, en un marzo 47 años más tarde, los ecos de tal himno no se escuchan por ninguna parte.

2. Estados Unidos ya no tiene un ministro de Defensa. Hoy, su cargo es el de ministro de Guerra. En la semana que termina, Pete Hegseth, señaló sobre la situación en Medio Oriente, dijo: “esto recién empieza”. El nombre de la operación militar conjunta con Israel debería hacer reflexionar a más de uno: “Furia épica” tiene múltiples resonancias: furia, desde los clásicos, alude a la hubris, el desenfreno, la irreflexión. Y “épica” alude a heroismo, al relato de batallas, a la guerra como origen, como explicación. El ataque a la potencia petrolera que es Irán, contiene mucho de hubris y de relato. También de inconsciencia. No hay que olvidar que Irán es una teocracia: parecería que dos actitudes religiosas y mesiánicas se enfrentan. Es de esperar que Irán no reaccione como Venezuela. El escenario que recuerda a los años previos a las dos guerras mundiales tiene este contenido adicional. Con lo cual, la situación debiera analizarse teniendo al valor de la paz como eje fundamental, articulante. 

3. Pero no. La Argentina no. Mientras Hegseth se toma un tiempo para señalar su preocupación por “la pérdida de los valores cristianos” en Latinoamérica, el presidente Javier Milei señaló en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias que fue un error la neutralidad histórica de nuestro país –uno de los dos elementos clave de su discurso;el otro fue la declaración autocrática, la referencia a la necesidad de una transformación electoral y política–. A eso se suma la participación del ministro Carlos Presti en una reunión de acuerdo militar con los Estados Unidos en Miami en la que brindó su apoyo explícito a los Estados Unidos. Tal como sucedió en el momento previo a las guerras mundiales, la participación en el Boarding of Peace, junto a Victor Orban o Nayib Bukele es también una toma de posiciones. Argentina se acerca a una guerra más como Mambrú que como San Martín. Y es un juego peligroso, en un contexto de fragilidades múltiples: la económica, la estratégica, la de las personalidades que conducen a la política del país. 

4. En este punto cabe recordar el discurso de Leopoldo Galtieri, el 10 de abril de 1982, apenas unos días después de la invasión de Malvina. Allí, el líder supremo (la asociación con Irán no es una broma) de la dictadura quedó en la historia demostrando una falta de preparación y un nivel de improvisación altísimo. La frase quedó en la historia: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”. Sí, hubris y relato. El populismo militarista demostró ser tan audaz como dañino. Una guerra es estrategia, análisis, prevención: preparar la derrota del adversario lentamente. La ideología y el fanatismo no debieran estar adelante, tal como enseñó Maquiavelo, un pensador cuyas ideas están vivas en la política mundial de hoy en día.

5. Give peace a chance. Las sociedades previas a las grandes guerras de la humanidad parecieron no ver venir lo que se aproximaba. Antes de 1918, muchos medios periodísticos tenían lo que después se padeció en otras partes del mundo: fue periodismo militante avant la lettre. Fue mucho peor durante el nazismo, el fascismo y el estalinismo: las voces diferentes por entonces cayeron en una especie de hueco sonoro y no se escucharon. 

6. Con excepciones. Un personaje heroico fue Clare Hollingworth, la periodista de The Daily Telegraph que, con 27 años, anticipó en 1939 la presencia de una fuerte cantidad de fuerzas nazis en la frontera con Polonia. Clare detectó una amplia formación de tropas alemanas, incluyendo tanques y vehículos blindados, ocultos en un valle tras la frontera. En ese momento sólo quería llegar a su hotel para transmitir la información. Clare se comunicó con el corresponsal del Telegraph en Varsovia, Hugh Carleton Green, y le dio toda la noticia. “1.000 tanques reunidos en la frontera polaca. 10 divisiones listas para dar un rápido golpe”, fue el título del periódico, que ni tan siquiera firmó esa primera y trascendental nota.

7. Alguien que entendió lo mesiánico como tema de la historia, Walter Benjamin, se suicidó en Port Bou, en 1940. Sus biógrafos Howard Eiland y Michael Jennings narraron ese momento: “A comienzos de agosto, se enteró de que el instituto le había conseguido una visa fuera de cuota que le permitía ingresar a los Estados Unidos y que el consulado en Marsella había sido debidamente informado. Con el cumplimiento de este requisito, obtuvo un salvoconducto y partió hacia Marsella a mediados de agosto. Su hermana Dora permaneció en Lourdes; encontró un escondite en una granja en el campo y logró llegar a Suiza en 1941. Una vez en Marsella, Benjamin se encontró con una ciudad atestada de refugiados y dominada por una atmósfera de inquietud. En el consulado no solo le emitieron una visa para los Estados Unidos sino también visas de tránsito para España y Portugal. Lo que no pudo obtener fue un visado para salir de Francia. Ahora se publicaban listas de judíos alemanes y de opositores al régimen en los pasos portuarios y fronterizos; los militares de Vichy buscaban en los campos de internamiento, liberando a los partidarios nazi y entregando a los ‘enemigos del Estado’ a la Gestapo. Su mensaje, el de sus textos y el de su muerte debieran ser leídos ahora”.

8. Otro pensador, de una tradición cultural muy diferente a la de Benjamin fue Bertrand Russsell. El filósofo y matemático vivió las dos guerras y fue un pacifista convencido. Durante la Primera Guerra Mundial, A los pocos días del estallido de su inicio, señaló en la revista The Nation que el conflicto invertía los valores comúnmente aceptados en tiempos de paz: “Hace un mes, Europa era un pacífico grupo de naciones; si un inglés mataba a un alemán, era ahorcado por asesinato. Ahora si un inglés mata a un alemán, o si un alemán mata a un inglés, son patriotas”. En la segunda guerra junto a Albert Einstein, hizo una declaración con otros científicos sobre el riesgo del uso de la tecnología atómica en la cuestión bélica: su mensaje sigue resonando.

9. Impresiona el silencio de gran parte de la comunidad política e intelectual, mientras se suman potencias al conflicto de Irán. El mensaje de los Lennon, Hollingworth, Benjamin o Russell debiera ser escuchado. Le cabe a la reflexión y a la información hacer que lo que se inició con la Furia épica no sea, en términos históricos, el origen de una tragedia. El fanatismo de Donald Trump es más contagioso de lo que parece.