La ausencia de América Latina
El intrépido secuestro de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para ser juzgado produjo conmoción. La intervención de los Estados Unidos en una operación relámpago sorprendió por su eficacia, aunque era sabido que no podía retroceder después del despliegue militar en la zona y abatimiento de embarcaciones de alta velocidad utilizadas para el transporte de drogas. Más allá de los interrogantes sobre la legalidad de la operación, la posibilidad de una transición que ponga fin a un régimen dictatorial en la región y la liberación de los presos políticos son motivos de celebración.
Estos hechos plantean la necesidad de una reflexión de los países latinoamericanos, quienes durante las últimas décadas aceptaron la complicidad con gobiernos totalitarios, a pesar de persignarse ante la democracia y derechos humanos. Esos gobiernos no solo reprimieron, sino que sirvieron también de puerta de entrada a regímenes extraterritoriales y al terrorismo islámico involucrando a la región en la disputa geopolítica.
La región tuvo en su momento una apreciación diferente que dio origen a la Carta Democrática Interamericana aprobada en el marco de la OEA el 11 de septiembre de 2001, para salvaguardar el sistema democrático, los derechos humanos y la libertad. En sus primeros considerandos señala la importancia de la democracia representativa para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región. El Mercosur, después de las trágicas experiencias de los años 70, tiene una larga tradición en la reafirmación democrática con la Declaración de Las Leñas en 1992, el Compromiso Democrático de 1996 y el Protocolo de Ushuaia de 1998 que permitió sancionar a Paraguay en 2012, en ocasión de la destitución de Fernando Lugo, y a Venezuela, con motivo de la ruptura del orden democrático, en 2016.
Sin embargo, los documentos de consagración del compromiso democrático no desalentaron el avance ni tampoco amilanaron las aspiraciones totalitarias. La creación de la Celac impulsada por Hugo Chávez en diciembre de 2011, con la excusa de contar con un “mecanismo representativo de concertación política” para “impulsar la unidad e integración de la región” sin los Estados Unidos tuvo el propósito de dar un lugar a todos los países sin exclusiones, haciendo caso omiso del sistema de gobierno. Una forma elegante de promover la incorporación de Cuba. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), apoyada por los gobiernos de Argentina, Brasil y Ecuador con la inclusión de Guyana y Surinam fue también una propuesta del líder venezolano para reivindicar la “construcción de una identidad y ciudadanía suramericana y desarrollar un espacio regional integrado”. Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, Chile y Perú dejaron el organismo por “falta de resultados concretos” aunque el presidente Lula da Silva intentó en mayo de 2023 relanzar el proyecto a pesar de las diferencias y oposición de algunos países.
La situación en Venezuela está lejos aún de normalizarse. El secretario de Estado, Marcos Rubio, ha planteado una transición de tres fases que culminaría con el restablecimiento de la democracia sin fijar plazos. En ningún momento se esbozó la incorporación de los países latinoamericanos ni tampoco ha surgido de estos una propuesta por la falta de unanimidad para concebir la restauración de instituciones democráticas y garantizar el respeto a los resultados de elecciones libres. Otra vez el futuro de Cuba y Nicaragua empaña los reflejos para encontrar una solución.
La acción de los Estados Unidos para terminar con la dictadura de Nicolás Maduro debería obligar a restablecer el compromiso de los países de la región con la democracia desterrando definitivamente los vaivenes o eslóganes de “autodeterminación” que solo han servido para amparar aventuras antidemocráticas y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
*Diplomático.
También te puede interesar
-
Campeones del mundo, ídolos y modelos publicitarios
-
Cuando la discreción reemplaza la regla
-
Argentina: ¿Polonia o Japón?
-
La verdad no sé
-
El nuevo viejo orden mundial de Trump
-
El dilema petroestatal de Donald Trump en Venezuela
-
El Gran Hermano aprueba las reservas, pero enciende la alarma por la recaudación
-
Esperando la carroza
-
Café y confitería