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La necesidad de tener catadores de morales

Javier Milei hizo un posteo en X que es una definición ideológica para lo que viene.

La ira de Dios. Foto: Pablo Temes

1. Luego de su más importante triunfo parlamentario, logra después de un proceso de negociación y que incluyó los votos de una mayoría holgada de senadores, Javier Milei no pudo con su genio y posteó en X un autoelogio curioso, en el cual reivindicaba también lo sucedido  fuera del Congreso: “A los catadores de modales y formas habría que recordarles que del otro lado tenemos esto... Campeones de plumas cobardes ya que frente al mal callan y al que da la pelea, si no usa sus formitas fracasadas, pegan... MAGA. Fin”.

2. El texto merece ser leído co con cuidado, dado que trasciende lo votado el miércoles pasado. Conlleva un marcar la cancha de un lado y del otro del mostrador de la política. Milei lo dice claro: si del otro lado hay algo así como una protesta violenta, lo que corresponde es la falta de modales. Cuidar las formas –las “formitas” en el léxico presidencial– sería un fracaso. De hecho, en la lógica de la declaración de principios presidencial, el respeto por la legalidad constituiría una cobardía. Si algo hubiera pasado en la marcha, algo como lo que casi le cuesta la vida a Pablo Grillo, por ejemplo, hubiera sido el fruto de una “valentía” gubernamental. Si cupiera algo más para reafirmar su idea, agregó la fórmula MAGA: la alineación con las ideas trumpistas, con el camino autocrático, está claramente expresada. Y de hecho, todo sucede en el mismo mes en el que Presidente volvió a insultar a periodistas (y a la democracia, con la creación de la Oficina de Respuesta Oficial).

3. Una encuesta de Mora Jozami demuestra que los trabajadores formalizados tendrían un nivel de aceptación razonablemente alto para el cambio aprobado en la Cámara alta. Como se dijo, gran parte de la representación política aprobó el proyecto. Funcionó algo que en el capitalismo es método, el lobby. Más allá de los resultados y las implicancias prácticas de la ley, lo que debe tenerse en cuenta por toda la sociedad es el marco en que el Presidente plantea su manera de entender la política y el poder. Si los senadores van detrás de él (como pasó con muchos gobernadores en las elecciones de medio término, por ejemplo), avanza. Esto lo vivieron los radicales y dirigentes de PRO hasta niveles que pueden ser considerados humillantes. El proyecto político de la LLA consiste en eso: si la democracia los acompaña, avanza. Si no, como Trump que amenaza con suspender las elecciones de medio término, tiene otras ideas.

4. Lo que debe entenderse y atenderse es el paradigma posdemocrático. Lo que debe esperarse de la sociedad es el cuidado de las instituciones. Entender los mecanismos de la institucionalidad y defenderlos a rajatabla. Las leyes se votan en los parlamentos, sí. Pero también se construyen de múltiples maneras. En esta ley que se votó en el Senado, funcionaron todos los mecanismos que apoyan al oficialismo. Lo que no funcionó es la capacidad de hacer política de la oposición. La capacidad de articular ideas, de buscar consensos.

5. Tomemos un ejemplo del nacimiento de otra ley: la de la interrupción voluntaria del embarazo. Veamos cómo se constituyó, cómo se llegó a ella: fue la sociedad civil, especialmente las mujeres, las que hicieron una bandera de ella y generaron los acuerdos, buscaron los apoyos convenientes para llegar hasta ella. ¿Hubo lobby? ¿Grupos de presión? ¿Llamadas específicas de los grupos de poder antes de las votaciones? ¿Hubo derrotas parciales hasta llegar al triunfo final? Sí. Pero también, existió una forma de articular discusiones, intención de transversalidad y algo que la derecha parece comprender mucho mejor que el progresismo, algo esencial: voluntad de poder. Deseo de realización. Deseo. 

6. Los filósofos franceses Philipe Locoue-Labathe y Jean Luc Nancy pensaron mucho la cuestión de las formas residuales del autoritarismo que quedaron en la posguerra y también en los tiempos del estado de bienestar. Proponen una distinción interesante: empezar a distinguir la política (lo que podría denominarse “la rosca” o la representatividad vacía) de lo político: aquello esencial que atañe al relacionarnos de las personas. 

7. La semana que termina es también la de la demostración de una derrota que no cesa. La de un kirchnerismo y una dirigencia peronista en general que parece hacerle el juego a un poder que está dispuesto a todas las formas del autoritarismo.

8.  El abandono de las formas –de las formitas, de la formalidad, y de aquellas “formotas” que constituyen las sociedades– requiere de una resistencia. Y eso es lo que debe echarse en falta en lo sucedido en estos días. En tiempos de mayor organización de las fuerzas que la constituyen, las marchas no tenían ni grupos desarticulados ni infiltrados. Apenas aparecían unos u otros, era la misma organización la que los rechazaba y expulsaba. Así como las fuerzas represivas los pudieron dejar actuar (con el consiguiente “éxito” político, de cara al sector más conservador de la sociedad), también hubo pasividad en la organización de la marcha. Los incidentes (palabra incompleta) en la Argentina de 2026 benefician a los autoritarios. 

9. Lo que en algún momento fue un inmenso aparato de propaganda hoy es un completísimo sistema de silenciamiento. Lo que en algún momento fue un cono hoy es una cámara de vacío. La tendencia autocrática consiste en eso: que ciertas voces se pierdan en una suerte de vacío. Por tanto, recuperar representatividad es asumir la necesidad de una voz. Sonora, profunda, clara. Sí, como sucede con las melodías nuevas cuando son buenas.

10. Hoy es 14 de febrero. Se cumple un año del nacimiento de la causa $Libra. La causa Andis sigue adelante. Demian Reidel debió dejar su puesto. El temor principal del autoritarismo debe estar no solo dirigido a los catadores de modales. La sociedad necesita –imprescindiblemente– también de catadores de morales.