Defensora de Género

La niñez y adolescencia abandonadas en Argentina

Jugar en la calle. Más de la mitad de las niñas, niños y adolescentes de nuestro país son pobres. Foto: cedoc

Nuevamente tenemos que hablar de la niñez y la adolescencia y su situación en el país. ¿Por qué decimos “abandonada”? Lo decimos porque desde el 10 de diciembre del 2023, cuando asume Milei la presidencia, se vienen registrando decisiones que van cercenando los derechos de niñas, niños y adolescentes en todos los campos de su vida. 

La última estocada la sufrieron recientemente, cuando hace dos semanas en el Congreso de la Nación se reunió la Comisión Bicameral de la niñez (integrada en forma arbitraria, ya que en el Senado no se distribuyeron los lugares según la proporcionalidad de los senadores, que además eligieron con solo seis votos) y la representación del oficialismo en Diputados y Senado, más una representante del Pro, dejaron sin efecto la elección de la terna realizada el año pasado, terna que pasó y cumplió todas las pruebas y requisitos establecidos en la ley y en el reglamento aprobado previamente. 

La misma fue aprobada en la Cámara de Diputados por mayoría en noviembre 25, pero no llegó a ser tratada el expediente en el Senado. La anulación desconoció que al Senado le asistía el plazo de 180 días ulteriores a la aprobación en Diputados. Arrogándose autoridad la Comisión Bicameral eligió sus autoridades: presidente y vicepresidente, una senadora y un diputado del mismo signo político, algo que no expresa la tradición de la comisión que integraba sus autoridades combinando los partidos con mayor número de votos.

Para la anulación del concurso adujeron irregularidades que no existieron. Anunciaron que harán un nuevo concurso, pero considerarán solo la entrevista y el curriculm vitae, eliminando el examen que le da el sostén teórico y limita la manipulación, a través de la mera entrevista.

Esto se judicializó, pero lo más grave es que en momentos en que niñas, niños y adolescentes atraviesan la mayor vulnerabilidad por la situación de pobreza en que viven, a lo que se suma la inseguridad alimentaria, las malas condiciones de sus viviendas y otros problemas que afectan su calidad de vida, como lo señaló el laboratorio de la deuda social de la Universidad Católica Argentina, se agrega el abandono de las políticas de apoyo a la niñez del gobierno nacional.

Frente a esto la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes tiene un papel clave para salvaguardar sus derechos. Pero esa Defensoría está en manos de un grupo remanente con poco poder y sin capacidad para defender efectivamente los derechos de la niñez y adolescencia.

Esto coincide con la posición del Gobierno nacional que desestima la vigencia de los derechos humanos, como algo que responde a intereses espurios y que por eso se ha borrado de la participación en los ámbitos mundiales de DDHH, como el Consejo de Derechos Humanos de ONU. El gobierno Milei retiro al país y quebró una larga tradición de la política exterior del país que no se inició en la era del gobierno de los Kirchner, sino que es previa y que nos honró.

En estos días se comentó el retiro de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pero nada se dice de nuestra desaparición de la participación en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, un ámbito clave y que fue de gran importancia durante la última dictadura militar por la defensa de los derechos humanos en el país. La destrucción y el abandono de los organismos de derechos humanos, bajo la excusa de responder al gobierno anterior, no alcanza. Es desconocer la larga tradición de la defensa de los derechos humanos en el país.

Mientras esto ocurre son las niñas, niños y adolescentes los que continúan quedando indefensos frente a la vulneración de sus derechos. Por eso el abandono actual es algo que no solo debe preocupar a UNICEF y a quienes trabajamos con la niñez, sino que es responsabilidad de toda la ciudadanía.

Cuando hay procesos electorales el tema de la defensa de los derechos humanos está poco o nada presente en la decisión del voto. La economía y su impacto es el principal factor determinante. Esto es grave, porque no es la economía la que privilegia los derechos humanos; en su nombre se vulneran y desconocen estos. Pero es por estos que los pueblos se levantan y reclaman. Nos toca revisar estos temas para pensar en las próximas elecciones.