Defensor de los Lectores

Los periodistas, ante los jueces Júpiter, Hércules y Hermes

Jueces claves. La Corte Suprema nacional, la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires y las autoridades de la Cámara Federal de Casación Penal. Foto: cedoc

Cada juez es un mundo diferente, aunque todos sirvan al mismo estado de derecho. Y todos los días los periodistas tienen que relacionarse con ellos para obtener información sobre causas de interés público. Así como el mundo periodístico es muy heterogéneo también lo es el judicial. Por eso el relacionamiento entre ambos es tan complejo. 

El jurista belga François Ost distingue tres tipos de jueces. En primer lugar, los jueces Júpiter son formalistas, y emiten sus decisiones desde un púlpito. Es un derecho “siempre proferido desde arriba, de algún Sinaí”. “De ese foco supremo de juridicidad emana el resto del Derecho en forma de decisiones particulares”, escribe Ost.

Los jueces Hércules –que Ost reinterpreta del jurista estadounidense Ronald Dworkin– son más activistas y creativos, por lo que pueden tener roles más protagónicos. Se pasa de la “convención” a la “invención”. Dice Ost que si los júpiters son hombres de leyes, los hércules son también ingenieros sociales. Están siempre dispuestos a alumbrar nuevos derechos, mientras los jupiterianos esperan que ese rol lo tengan los legisladores. Buscan ser justos adaptando sus decisiones “al grado de circunstancias y necesidades”. Se podría decir que se pone la justicia sobre sus hombros más que dedicarse solo a aplicar el derecho. Ese modelo de juez aconseja, orienta, previene y sigue la evolución del tema después del juicio. “Hércules está presente en todos los frentes”, dice el jurista belga.  

En tercer lugar, el juez Hermes, el dios mensajero. El derecho serían decisiones judiciales tomadas en un equilibrio entre una red de actores, algunos judiciales y otros no. “Hermes es el mediador universal, el gran comunicador”, dice Ost. “No hay que confundir independencia con aislamiento”, dice un relevante juez argentino. 
 

VISIÓN DE LA PRENSA

También el juez puede optar por alguno de estos tres modelos según el tema sobre el que tenga que decidir. Pero cada uno de estos modos de ser juez tiende a relacionarse distinto con la prensa. Entienden de forma distinta el secreto, su relación con la opinión pública y la visibilidad institucional. 

El juez Júpiter tiende a ignorar a la prensa. Puede ser un juez más solemne y aislado. En su versión más pura se refugia en el secreto de sumario y la jerga judicial. 

El Hércules precisa la prensa para su pedagogía social. Puede mantener cierta distancia estratégica pero es consciente de que le sirve para su impacto público. El periodista es el parlante que necesita.

Por último, los jueces Hermes integran a los periodistas a una red de actores con los que se encuentra alguna decisión judicial de equilibrio entre “una multitud de puntos en interrelación”. Algunos críticos temen que se caiga en el populismo judicial. Son los jueces que buscan una legitimidad en su conexión con los periodistas, y enhebran distintos discursos sociales. Ven a los periodistas como actores clave y buscan cercanía con ellos, con una relación de ida y vuelta. 

LA PIRÁMIDE MEDIÁTICA

La principal cobertura de los medios de Buenos Aires con alcance nacional tiene que ver con el ejército judicial federal de Comodoro Py, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y los casos que irrumpan desde el inmenso universo judicial de la provincia de Buenos Aires.   

  En esos niveles casi no hay quien asegure que “sólo hablo a través de mis sentencias”. Los jueces de cortes, cámaras, tribunales orales o juzgados de instrucción tienen los teléfonos celulares de periodistas y se comunican por WhatsApp o Telegram. Si el tema es sensible será en persona. Los jueces tienen restricciones para hablar en público sobre las causas en trámite por lo que las entrevistas son poco sustanciosas. Se relacionan a través del off the record. Y lo hacen por varias razones: 

  Para explicar sus decisiones, que de acuerdo a la confianza que se tenga al periodista puede ser previa o posterior. 

  Para ir preparando el terreno para cuando anuncien sus decisiones y evitar sorpresas. 

  Para ajustar sus decisiones, sugiriendo alguna que están pensando pero esperan conocer eventuales reacciones. 

  Para construir y sostener el vínculo de confianza con los periodistas. Como en otros ámbitos, el periodista busca pero también lleva información, por lo que los jueces también se informan en esa relación. 

Y para defenderse de eventuales ataques. Como dicen los que más saben de comunicación judicial, “el juez de Comodoro Py tiene que entender de comunicación estratégica para poder sobrevivir”. A pesar de eso, los jueces federales no tienen estructuras formales de comunicación de apoyo como sí tienen la corte nacional y las cortes provinciales. A mediados de mayo participé en un encuentro en San Juan donde se reunieron los referentes de todo el país de estos equipos de comunicación judicial que son cada vez más sofisticados. 

 

PERIODISMO DE ANTEOJERAS

El juez es el narrador definitivo de los hechos, decía el jurista italiano Michele Taruffo. Y la legitimidad social es mayor cuando la sociedad está más cerca de esa narrativa. Además, como se dice desde la cocina de la comunicación judicial, “el caso mediático acapara la representación del imaginario social sobre cómo funciona la justicia”.

A veces los periodistas militen hipótesis en causas judiciales, lo que está al filo de la mala praxis. Los casos AMIA, García Belsunce, Nisman, Ángeles Rawson o Nora Dalmasso encontraron a periodistas militando hipótesis judiciales, cerrados a lo que pudiera contradecirlos, haciendo un periodismo con anteojeras. 

Los canales dan mucho lugar a las noticias judiciales. A24, TN y LN+ tienen columnistas judiciales casi a la par de los deportivos. Cada juicio es una novela y se construyen coaliciones promotoras de hipótesis, en general espontáneas, que incluyen periodistas, operadores judiciales, policiales, abogados, y actores principales o marginales del conflicto. 

 

PERIODISTAS MANIPULADOS

   Un juicio es un conflicto, y la comunicación es un mecanismo de contagio del conflicto. Quienes se sienten débiles en el interior del proceso judicial tienen un incentivo para comunicar hacia afuera y contagiar su posición hacia otros actores externos para tratar de equilibrar la asimetría que los desfavorece. 

Ocurre que a veces los abogados mediáticos conocen la lógica comunicacional mejor que los periodistas, y saben cuándo y cómo intervenir para mejorar la situación de su cliente. Los periodistas pueden ser así manipulados por alguno de los actores judiciales. En muchos casos estos abogados embarran la cancha judicial desde afuera, y los tribunales tienen las manos atadas para aclarar información falsa pues temen ser acusados de parcialidad. Por ahora los colegios de abogados no aplican sanciones éticas cuando se producen evidentes abusos en sus participaciones mediáticas.