ACTIVIDAD INTERNA

Capacidad ociosa, cierres y poco crédito: el cuadro pyme detrás del "rebote" que sólo ve el Gobierno

Desde APYME cuestionan el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) y advierten que la política económica del Gobierno profundiza la crisis del entramado productivo. Caída del consumo, apertura importadora y falta de interlocución oficial configuran un escenario crítico para el sector.

CAIDA PREOCUPANTE. El diagnóstico pyme choca con la idea oficialista de recuperación. Foto: Cedoc

El escenario que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en la Argentina vuelve a encender señales de alarma. En un contexto de ajuste fiscal, apertura comercial y caída del consumo interno, desde el empresariado pyme advierten que el modelo económico vigente no solo no contiene al sector, sino que acelera su deterioro.

La reciente reglamentación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), impulsada por el Gobierno nacional como una herramienta para fomentar la inversión, fue recibida con críticas por parte de algunos espacios pyme. Lejos de interpretarlo como un alivio, para algunos sectores empresarios termina siendo un instrumento que “no responde a la emergencia pyme” y que, en la práctica, podría profundizar las desigualdades dentro del entramado productivo.

“El RIMI no representa una respuesta al reclamo urgente de las pymes, sino otro mecanismo de transferencia de recursos hacia sectores concentrados, incluso con participación extranjera”, señalaron desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME).

Un modelo que tensiona a la industria

Para Julián Moreno, presidente de APYME, la situación actual no es una sorpresa. En diálogo con Perfil Córdoba, sostuvo que el rumbo económico ya anticipaba este escenario. “El modelo es un clásico esquema de ajuste neoliberal de acumulación por valorización financiera, con lo cual la industria estaba como contrapeso, como alguien que el modelo iba a terminar destruyendo”, afirma.

Según su mirada, el incentivo a las inversiones financieras por sobre las productivas genera un desplazamiento natural de la industria, que pierde atractivo frente a otras alternativas de rentabilidad. A eso se suma, dice, una política comercial que profundiza el problema.

La apertura de importaciones, en este contexto, aparece como otro factor determinante. Moreno cuestionó la flexibilización de controles y la posibilidad de ingresar productos usados o con valores subdeclarados, lo que impacta directamente sobre la competitividad local.

RIMI: beneficios que no llegan

Uno de los ejes centrales de la crítica que plantea Apyme es el diseño del RIMI. Aunque en los papeles se presenta como un régimen de incentivo para pymes, desde la entidad sostienen que en la práctica está orientado hacia empresas de mayor escala. “Se metió en ese proyecto de Reforma Laboral con el argumento de beneficiar a las pymes, pero en realidad fue para que apoyen una reforma que va a deteriorar aún más el mercado interno”, sostuvo Moreno.

El problema, según explicó, no es solo conceptual sino también operativo. El régimen establece cupos fiscales y montos mínimos de inversión que resultan inaccesibles para la mayoría del universo pyme. “No se va a distribuir eso: al haber un cupo, se lo van a llevar las grandes o las medianas grandes. Una inversión mínima de US$9 millones no está al alcance de muchas pymes”, remarcó. Así, sostienen que el esquema beneficiará principalmente a empresas clasificadas como “Mediana Tramo 2”, cuyo tamaño ya se acerca al de grandes compañías.

Crisis de demanda y capacidad ociosa

Más allá de los instrumentos puntuales, el diagnóstico de fondo apunta a la falta de demanda. Para APYME, el problema central no es la inversión sino la caída del consumo. “La industria está al 52% o 53% de capacidad instalada, la textil en el 20 y pico. No hay ningún sector industrial que esté pensando en invertir”, señaló Moreno. En ese marco, consideró que hablar de incentivos a la inversión resulta desconectado de la realidad. “Estamos en un proceso de ajuste, con las máquinas a mitad de lo que podrían estar andando. No hay que darles facilidades para invertir, hay que darles un salvavidas porque se están cayendo”, afirmó.

El impacto ya se traduce en cierres de empresas, ruptura de cadenas de pago y pérdida de empleo. Según el dirigente, el entramado pyme está atravesando una situación crítica que no encuentra respuesta en la política económica.

El deterioro del sector no solo tiene implicancias económicas, sino también sociales. Las pymes concentran una parte significativa del empleo formal del país, por lo que su caída impacta directamente en el tejido social. “Ya estamos en el orden de los 300.000 puestos formales menos. Eso implica menor mercado interno y un círculo que se retroalimenta. El drama industrial del sector pyme es un drama social. El pyme no tiene plan B, no puede reconvertirse fácilmente ni mudarse a otra actividad”, advirtió Moreno.

Un crecimiento que no derrama

Mientras el Gobierno proyecta una recuperación de la actividad basada en sectores como energía y minería, desde APYME advierten que ese crecimiento no tendrá impacto significativo en el empleo ni en el entramado productivo.

“Va a haber actividad en minería y energía, pero ocupa muy poca gente. No tracciona empleo ni tiene grandes beneficios para el país en términos fiscales. En la actividad pyme no se ve ese crecimiento. Para nada”, resumió.

Sin interlocución con el Estado

Otro de los puntos críticos es la falta de diálogo con el Gobierno. Según Moreno, hoy no existe un ámbito institucional para discutir políticas públicas orientadas a las pymes. “No hay una mesa para sentarse a discutir política pyme. El Estado no la tiene ni la quiere tener”, afirmó.  La desaparición o degradación de áreas específicas dentro del Estado refuerza esa percepción de desatención. Es el caso de la Secretaría Pyme, que perdió su rango a mediados del año pasado.

“Son las cosas que pasan porque estamos ante un gobierno que apunta para otro lado, no al desarrollo del mercado interno. Hoy no tenemos un interlocutor en el poder Ejecutivo, sólo podemos hablar con algunos legisladores en el Congreso”, agregó.

Finalmente, Moreno abordó uno de los argumentos centrales del Gobierno: la apertura importadora como herramienta para bajar precios. Si bien reconoció que existen distorsiones en algunos sectores, planteó que el problema es más complejo y no puede resolverse únicamente con liberalización comercial. “No es todo tan lineal. Hay un montón de variables que hay que considerar a la hora de ponerle límites o no al comercio internacional. Se habla del costo laboral, pero no se está atacando el costo impositivo que tienen los industriales locales”, explicó. En esa línea, cuestiona el costo de insumos clave en el país, como la energía o el acero, que en muchos casos se ubican a niveles internacionales pese a ser producidos localmente.

Un escenario de incertidumbre

El diagnóstico de APYME es contundente: las pymes atraviesan una crisis profunda, en un contexto donde las políticas públicas no solo no amortiguan el impacto, sino que —según sostienen— lo agravan. “El 99% de las empresas argentinas siguen bajo la incertidumbre de cuántos días o meses podrán sobrevivir. Pero si algo le tenemos que reconocer a este gobierno es su transparencia a la hora de volcar sus ideas. En su falta de políticas, pero también en sus ideas, o cuando dice que industriales son todos prebendarios, que vienen de robarle al campo. Hay un mensaje anti industrial, muy claro, pero muy franco de parte del gobierno. Eso lo tenemos que agradecer porque por lo menos uno se evita tener que andar descifrando mensajes ocultos. No, lo dicen de frente, son un gobierno anti industrial”, apuntó.