Mario Kempes cumple 72 años: la vigencia de un héroe
A días de un nuevo cumpleaños, la figura del oriundo de Bell Ville vuelve a ocupar un lugar central en la memoria del fútbol argentino. Goleador y gran protagonista del Mundial de 1978, el cordobés construyó una carrera excepcional que trascendió los títulos y los goles. Su potencia, inteligencia táctica y liderazgo lo convirtieron en uno de los mayores emblemas de la Selección Argentina.
Argentina tiene una historia grande en el fútbol. Y esa es la principal razón por la que siempre es protagonista de los Mundiales. Desde 1930 a este 2026, hubo enormes futbolistas con un talento que los hizo sobresalir de la media a nivel planetario. Y uno de esos grandes íconos históricos del fútbol argentino es Mario Alberto Kempes. El ‘Matador’ que este miércoles 15 de julio estará celebrando un nuevo aniversario de su nacimiento.
Kempes es más que un jugador de fútbol que ganó campeonatos, levantó copas y acumuló estadísticas. El cordobés fue de esos futbolistas que consiguió algo más difícil: convertirse en una referencia permanente, en un punto de comparación que atraviesa las generaciones.
El inolvidable goleador nació el 15 de julio de 1954. El próximo cumpleaños lo vuelve a poner en primer plano; porque es uno de los nombres imprescindibles de la historia de la Selección Argentina, ya que es el hombre que hizo del Mundial de 1978 el escenario de su consagración definitiva y que, casi medio siglo después, sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del fútbol nacional. Y encima, su cumpleaños lo agarra en medio de la Copa del Mundo.
Viberti, el futbolista cordobés que inspiró un personaje de novela
Nació en Bell Ville, una ciudad cordobesa de poco más de 40 mil habitantes, donde los sueños parecían tener la misma dimensión que las calles tranquilas de un pueblo del interior. Allí comenzó una historia que jamás respondió al camino convencional. Se formó en Talleres de Bell Ville. Al tiempo que jugaba en ese club, trabajaba en una carpintería; y fue justamente el dueño del negocio quien le consiguió una prueba en Instituto.
Sí, aquella anécdota ya forma parte del folclore futbolero, pero nunca está de más traerla a la memoria. Es que con apenas 17 años llegó a la sede del club de Alta Córdoba rodeado de jóvenes que buscaban una oportunidad. Cuando le preguntaron su nombre respondió, casi por pudor, que era “Carlos Aguilera, de Bell Ville”.
El entrenador le preguntó si conocía a un tal Kempes, un muchacho de esa misma ciudad del que le habían dicho que era un fenómeno y al que estaban esperando. “No, no lo conozco”, dicen que contestó el propio Mario. Quince minutos después ya había convencido a todos con su fútbol. Recién entonces confesó quién era realmente. Nunca quiso que una recomendación hablara por él. Prefería que lo hicieran sus piernas. Y vaya que lo hizo. En la ‘Gloria’ lo expresan con orgullo.
Disputó 606 partidos oficiales, convirtió 337 goles, levantó títulos en Argentina y Europa y dejó una huella imborrable, especialmente con las camisetas de Instituto, Rosario Central, Valencia, River, Hércules, First Viena, SKN St. Pölten, Kremser, Arturo Fernández Vial y Pelita Jaya. Aunque Kempes quedó grabado para siempre en la historia grande gracias a la Selección Argentina.
Su relación con la camiseta albiceleste comenzó con una carta de presentación inmejorable. En el Torneo Internacional de Cannes disputó sus primeros tres encuentros y marcó cuatro goles. Aquella eficacia anticipaba lo que vendría. Luego participó en el Mundial de Alemania 1974, aunque su verdadera dimensión aparecería cuatro años más tarde, cuando el país organizó la Copa del Mundo. Argentina necesitaba un futbolista diferente. Y Kempes lo fue.
Resulta difícil encontrar otro delantero con semejante combinación de potencia física, calidad técnica y compromiso colectivo. Era un atacante capaz de iniciar una jugada en la mitad de la cancha y terminarla dentro del área rival. Retrocedía para asociarse con los mediocampistas, rompía líneas con su conducción, presionaba la salida adversaria y llegaba al gol con una determinación pocas veces vista. Su despliegue permitía sostener una intensidad inusual para la época, mientras que su zurda reunía precisión, potencia y sensibilidad.
No era un nueve clásico ni un volante ofensivo. Era ambas cosas al mismo tiempo. Una síntesis perfecta entre la elegancia del futbolista sudamericano y la fortaleza física que comenzaba a imponerse en el fútbol moderno.
Stephen ‘Kiki’ Ramos: la convocatoria que desafía prejuicios
En el Mundial de 1978 apareció cuando la Selección más lo necesitaba. Después de una primera fase sin convertir, explotó en la ronda final con goles decisivos frente a Polonia y Perú, y escribió su página inmortal en la final ante Holanda (Países Bajos). Marcó dos tantos en el triunfo por 3-1 y terminó como goleador del torneo con seis conquistas.
Aquella actuación lo transformó definitivamente en el ‘Matador’, un apodo que ya no describía solamente a un goleador, sino a un futbolista capaz de decidir la historia.
Con la Selección disputó 43 partidos y convirtió 20 goles. Sin embargo, reducir su legado a los números sería injusto. Kempes representó una manera de competir, una entrega permanente y una personalidad que nunca necesitó estridencias para hacerse respetar. No es casualidad, entonces, que el estadio más importante de la provincia de Córdoba lleve su nombre. Eterno.
En la actualidad, encontró un espacio como comentarista de transmisiones internacionales (trabaja para la cadena ESPN), desde donde continúa analizando el juego con la misma pasión con la que alguna vez lo interpretó dentro de la cancha.
Incluso hoy, desde los Estados Unidos, sigue cada paso de la Selección Argentina. Su mirada conserva la autoridad de quien sabe lo que significa conquistar el trofeo más importante. “Lo anímico. Es un grupo muy unido, donde todos tiran para el mismo lado. Hay mucha generosidad. Todos entienden su rol y trabajan por un objetivo común. Esa unión es una de las grandes virtudes de esta Selección", explicó al analizar a la ‘Scaloneta’; y sobre la posibilidad de volver a ganar una Copa del Mundo fue categórico: “Sería histórico. Si esta Selección logra repetir el título, nadie podrá negar que será la mejor selección de todos los tiempos. Ganar un Mundial ya es muy difícil; ganar dos seguidos sería algo extraordinario”.
Las generaciones cambian, los sistemas tácticos evolucionan y el fútbol se reinventa una y otra vez. Sin embargo, algunos nombres permanecen inalterables. Si hoy tenemos un Lionel Messi y un Julián Álvarez; si antes tuvimos un Diego Maradona y un Gabriel Batistuta; es porque previamente hubo un tal Mario Alberto Kempes.
-
Conquistas 'matadoras'
- * Máximo goleador de Primera división de AFA en 1974 y 1976.
- * Máximo goleador de la Liga española en 1977 y 1978.
- * Campeón del mundo en 1978.
- * Bota de Oro y Mejor Jugador del Mundial de 1978.
- * Futbolista sudamericano del año 1978.
- * Máximo goleador de la Recopa europea en la temporada 79/80.
- * Campeón de Copa del Rey con Valencia.
- * Campeón Nacional de AFA con River.
- * Campeón de la Recopa y Supercopa europea en Valencia.
- * 329 goles como futbolista profesional.
- * Jugó tres mundiales (1974,1978 y 1982)
También te puede interesar
-
Julián Álvarez le dio a la Selección el pasaje a lase semifinales ante Inglaterra
-
Baja desocupación, pero más precariedad: así cambió la estructura del empleo argentino entre 2010 y 2025
-
El renovado vínculo de Milei con las provincias recalibra el armado de la oposición cordobesa
-
Entre los acuerdos y la tensión: Milei y Llaryora ya juegan el partido de 2027
-
El aguinaldo que se esfuma antes de tocar el bolsillo
-
Matteo Goretti litiga para recuperar las piezas arqueológicas de gran valor robadas al Museo Ambato
-
Cuidar a quienes cuidan: la red de madres de hijos con discapacidad
-
Crece la percepción de que el Gobierno perdió el rumbo
-
Para Giordano, el desafío que tienen Milei y Santilli es "lograr acuerdos entre la Nación y las provincias para hacer las reformas"
-
Milei rumbo a 2027: más moderado y con menos épica