ARTE & TECNOLOGÍA

Nace La Cúpula MediaLab, una apuesta audiovisual bajo el ala de la inteligencia artificial

Jorge Castro, pionero del arte tecnológico en Córdoba, transforma su emblemática galería en La Cúpula MediaLab, una productora que fusiona inteligencia artificial, postproducción cinematográfica y música. Con la banda Cóndor Neck y su avatar Mathilda como estandarte, el proyecto desafía los prejuicios del sector.

JORGE CASTRO. “No creemos en la automatización masiva del arte; creemos en la decisión humana detrás de cada máquina. Es una postura cultural”. Foto: Fino Pizarro

En el ecosistema artístico de Córdoba, el nombre de Jorge Castro está indisolublemente ligado a la experimentación. Durante 18 años, su galería La Cúpula fue el búnker del noise, el trash y las estéticas del margen. Sin embargo, el ruido mutó. Tras una residencia en Finlandia y un proceso de introspección tecnológica, Castro se prepara para el lanzamiento formal de La Cúpula MediaLab, una productora audiovisual que busca profesionalizar el cruce entre la inteligencia artificial (IA), la música y la postproducción cinematográfica.

El debut, previsto para las próximas semanas, vendrá acompañado de una obra inspirada en los incendios de la Patagonia que amalgama la crudeza del heavy metal con herramientas de IA y procesos de postproducción tradicional. 

El factor humano detrás de la máquina

El motor de este cambio de paradigma es Cóndor Neck, un proyecto musical que en apenas dos años ha editado 16 discos en Bandcamp y que recientemente alcanzó más de 100.000 visualizaciones orgánicas en redes sociales. La cara -y la voz- de este éxito es Mathilda, una entidad generada mediante IA que ha provocado desde el llanto de adolescentes que la creen real hasta la furia de los “haters” defensores de la pureza analógica.

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“La gente está hater con la IA porque se están haciendo cagadas. Si yo te clono y te hago decir una burrada, está mal. Pero si aparece un personajito que no es real, cosa que ya hizo Gorillaz, nos enamora a todos", explica Castro con la seguridad de quien lleva trece años dictando clases en la carrera de Multimedia de la UPC. Pero para Castro, la tecnología no es el fin, sino el medio para una búsqueda expresiva que no descuida la autoría: “La IA no hace nada sola. Las cosas van más rápido de lo que pensás, pero si no hay alguien detrás, no existe. Podés fabricar veinte canciones y publicarlas ya, pero si las letras no tienen enganche, si no tocan el alma de nadie, no cuentan nada”.

El proyecto cuenta con una colaboración clave: Martín Moretto (quien firma como Magnetic Hills), hijo de Gustavo Moretto, referente de Alas y Vox Dei. Esta sinergia entre el legado del rock progresivo argentino y la vanguardia algorítmica es lo que le otorga a Cóndor Neck una densidad que escapa al simple truco digital.

“Me hice re amigo de Martín. Empecé a tocar con un gran músico que me exigía y yo le empecé a proponer mis investigaciones con la IA. Me dijo: 'A mí no me importa si es IA o no, mostrame'. Y cuando escuchó a Mathilda me dijo 'Che, canta lindo. Hagamos un primer tema'”.

Las tres patas de la estructura

La Cúpula MediaLab no nace como un experimento aislado, sino como una unidad de negocios con objetivos claros. La estructura se divide en tres áreas: la galería (que cuenta con seis artistas consolidados), el MediaLab (enfocado en masterización, servicios para DJs y formación) y el Intelligent Management, una agencia de representación de actores y avatares virtuales.

Mathilda es la punta de lanza de este último segmento. Ya firmó contratos publicitarios y tiene agenda para desfiles de moda en septiembre. “No estoy inventando nada nuevo, lo que estoy haciendo es generar una identidad, una estética y una continuidad. Y es cordobesa”, enfatiza el director. A ella se le suman nuevas identidades en desarrollo: Nala Dover, una cantante más popular, que hace cumbia, Bea (folclore) y Marely (canciones románticas).

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La trazabilidad y el fin de la “pereza”

Frente al debate sobre el derecho de autor, Castro se muestra pragmático y celebra que sellos como Sony implementen sistemas de trazabilidad para distinguir la inspiración del plagio. “Durante este primer momento de la IA hubo una explosión caótica, mucho 'estilo de...', mucho ruido subido sin responsabilidad, pero si la tecnología empieza a distinguir inspiración de imitación, el ecosistema se ordena. No limpia la creatividad: limpia la pereza”.

Sus letras y composiciones ya figuran en los registros de Sadaic, donde el recibimiento fue más natural de lo esperado. “Yo hablé con gente de Sadaic y me dijeron: 'A nosotros no nos importa si es la IA o no, nos importa si vos sos el autor'”.

Hoy, el equipo liderado por Castro como director ejecutivo y Franco Aráoz como productor ejecutivo, junto a Martín Eschoyez en 3D, apuesta a una especialización profunda en lo sonoro. “Trabajamos para otras productoras. Sé lo que estoy haciendo porque tengo 30 años de música también. Estamos cerrando el lugar para el lanzamiento y mi foco este año va a ser esta productora nueva con sus tres unidades de negocio”.