La Municipalidad de Villa Allende avanza con un proyecto que podría redefinir el esquema sanitario local e incluso provincial. El intendente Pablo Cornet quiere concesionar el futuro Hospital Eduardo “Gato” Romero a un operador privado, bajo un modelo híbrido que combine gestión empresarial con financiamiento público.
De esta manera, se asegurará la Cobertura Universal de Salud (CUS) a la población sin obra social. El futuro nosocomio tiene una superficie de 1.360 metros cuadrados y está diseñado para reforzar el servicio de salud del Gran Córdoba. Completará la oferta -insuficiente- tanto de centros privados como públicos en la zona para brindar atención primaria, que incluye diagnóstico, prevención y tratamiento.
El edificio se levantó en terrenos que cedió el gobierno local. Ya con la obra concluida, la Provincia quiere entregársela al municipio para su administración y gestión, algo que activó las alarmas en la gestión de Cornet. Para ello, Villa Allende deberá proveer personal médico, administrativo y de limpieza. Reestructurar toda esa demanda de profesionales y empleados obligó al intendente a buscar alternativas sin descuidar la salud de los vecinos.
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“Nosotros queremos aprovechar el gran edificio para que todos los vecinos de Villa Allende se puedan atender, tanto los que no tienen cobertura como aquellos que sí la poseen”, remarcó Cornet en diálogo con Perfil Córdoba. Buscando datos antes de sentarse a diseñar el futuro plan, el Ejecutivo logró descomponer cuántos ciudadanos contaban con cobertura médica y cuántos no.
Así, descubrieron que hay cerca de 26.000 personas aseguradas. De ese número, un poco más de 5 mil pertenecen a la Obra Social Provincial (Apross) y otras 4 mil al Pami. El resto se reparte entre prepagas y obras sociales sindicales. En cuanto a las personas que no están bajo el paraguas de alguna cobertura, el universo supera los 19 mil, donde cerca del 30% es menor a 17 años.
El plan de Cornet
“Partimos de la base de que todos los vecinos tendrán garantizada la APS (Atención Primaria de la Salud)”, aclaró de entrada Cornet. El plan de negocio oficial plantea que el establecimiento sea administrado por una empresa con “know-how y prestigio”, mientras el municipio conservará funciones de regulación, control y definición de políticas públicas.
El público objetivo está compuesto por 45.200 habitantes. De ese total, quienes no cuentan con cobertura médica formal serán atendidos sin costo a través del Plan de Salud Municipal. El financiamiento provendría principalmente de los recursos provinciales girados mediante el Fondo de Financiamiento del Desarrollo (Fofindes), bajo un esquema de pago por prestación y no por oferta fija. Algo que se negocia con los médicos municipales y el gremio.
“Buscamos que la gestión de la atención primaria de la salud la lleve adelante un privado y desde la Municipalidad financiar esos servicios que se le presten a los vecinos de Villa Allende. Nosotros podemos pagar por prestación para el local, no de otras ciudades”, señaló el mandatario.
En paralelo, el concesionario podrá facturar servicios al resto de los vecinos que sí cuentan con una obra social o prepaga y que residan en la ciudad. Además de celebrar convenios intermunicipales y acuerdos con financiadores privados. Esto descomprimirá el sistema sanitario local, con sobrecarga en el Hospital Josefina Prieur, tiempos de espera prolongados y limitaciones en especialidades. A esto se suma que muchos vecinos con cobertura deben trasladarse a la ciudad de Córdoba para recibir atención de mayor complejidad. La iniciativa prevé que el nuevo hospital ofrezca guardia las 24 horas, cuente con consultorios de especialidades, laboratorio, diagnóstico por imágenes (rayos X, ecografía y mamografía) y atención primaria digitalizada, con historia clínica electrónica y sistemas de facturación automatizada.
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Cómo funcionará la concesión
El operador privado deberá abonar un canon al municipio por el uso del inmueble. A su cargo quedarán los recursos humanos, insumos, mantenimiento e infraestructura tecnológica. “Ningún vecino se quedará sin prestación de salud, el que no tenga cobertura está cubierto por la Municipalidad. Por el contrario, el que tenga un seguro médico, se podrá atender y eso lo pagará su cobertura como cualquier privada”, aseguró Cornet.
El esquema prevé un sistema mixto para los médicos municipales: el 70% de la facturación generada por esos profesionales quedaría para la Municipalidad —que cubriría su costo laboral— y el 30% para el concesionario. En caso de existir excedentes sobre el costo salarial, la diferencia sería percibida por el médico que la generó. Además, el prestador podría derivar pacientes a centros propios con internación o mayor complejidad, fortaleciendo su red asistencial.
Por estimaciones propias, la Municipalidad proyecta la realización de más de 66.000 consultas médicas generales y más de 24.000 atenciones por guardia al año dentro del nomenclador de Atención Primaria de la Salud (APS), cuyos valores de referencia se fijan según las tarifas de Administración Provincial de Seguro de Salud. “Cualquier persona tendrá acceso a las mismas prestaciones médicas que todos. Desde el barrio más humilde a la cobertura más cara, el hospital estará disponible para todos. Es hacer más accesible la salud, combinando lo privado y los fondos públicos”, cerró Cornet.