Se viene la “De Loredo Session” rumbo a 2027: mensaje opositor y frente anti-PJ
Con un discurso crítico hacia casi tres décadas de peronismo en Córdoba y un mensaje clave dirigido a independientes y jóvenes, De Loredo busca proyectarse como alternativa de poder sobre la base de una voluntad frentista.
En el radicalismo cordobés cuentan los días para la “De Loredo Session” que encabezará el exdiputado Rodrigo de Loredo en el mediodía del sábado en el Quality. No será un acto partidario tradicional ni un lanzamiento formal de candidatura. Pero en la práctica funcionará como un punto de consolidación de su proyecto político rumbo a 2027.
En su entorno lo definen como una instancia para darle volumen y formalidad a una aspiración que el dirigente opositor viene anunciando desde el último tramo del año pasado: disputarle la gobernación de Córdoba al PJ. Más que un lanzamiento, lo describen como un punto de partida político más orgánico. Una puesta en escena para ordenar el discurso, exhibir volumen propio y proyectar liderazgo dentro y fuera del radicalismo, con la mira puesta en 2027.
La actividad tendrá un fuerte contenido político. De Loredo hará un diagnóstico crítico de las casi tres décadas de gobiernos peronistas en la provincia —hoy encabezados por el gobernador Martín Llaryora— y comenzará a trazar algunos lineamientos de propuestas pensando en una eventual alternancia en el poder.
Cerca del referente radical anticipan un discurso con cuestionamientos al oficialismo provincial y con una idea que se repetirá como eje político: el peronismo atraviesa un “fin de ciclo” en Córdoba. Pero la convocatoria no buscará quedarse en la crítica. El mensaje también incluirá un primer esbozo de propuestas y lineamientos de gestión, en una lógica que el deloredismo describe como un diagnóstico de la realidad provincial acompañado por ideas para una futura administración.
Mensaje “hacia afuera”
La llamada “session” también tendrá un diseño cuidadosamente pensado y con impronta disruptiva, según prometen. No habrá movilización de la estructura partidaria ni una convocatoria clásica de militancia. La apuesta está centrada en un encuentro con tono ciudadano, orientado a interpelar a jóvenes e independientes. El mensaje, explican en su entorno, no estará dirigido a la militancia radical sino al electorado que se mantiene por fuera de la dinámica partidaria.
La dirigencia radical, entre ellos intendentes y legisladores, estarán presentes, pero la convocatoria se impulsó principalmente a través de redes sociales y con una lógica distinta a la de los tradicionales mítines políticos. El objetivo es claro: hablar “hacia afuera”, aportó una voz deloredista. La clave es el votante común que no participa activamente de la política, pero busca respuestas frente a problemas cotidianos que, según sostienen en el deloredismo, el gobierno provincial no logra resolver: salud, seguridad y presión tributaria, entre otros.
Ese diseño también explica por qué el discurso buscará trascender al radicalismo. La idea de un frente no peronista aparece como el anclaje central del mensaje político. “La gente quiere ver a los partidos opositores trabajando juntos”, repiten cerca de De Loredo al explicar la estrategia.
El exdiputado apuesta a instalar la idea de una coalición amplia que pueda destronar del poder al peronismo cordobés en la próxima elección provincial. Un De Loredo “dolido” tuvo que poner la otra mejilla ante la dura crítica de Luis Juez, pero no salió a confrontarlo. En ese marco, su entorno afirma que la aspiración del referente radical a la gobernación es “genuina” y que cualquier eventual acuerdo con otras fuerzas —sobre todo con La Libertad Avanza (LLA)— debería darse en términos de aliados políticos y no en una relación de subordinación.
Al mismo tiempo, relativizan el peso territorial del espacio libertario en Córdoba encabezado por Gabriel Bornoroni, incluso en medio del operativo de seducción que LLA viene desplegando sobre intendentes radicales.
Intendentes y la interna UCR
En ese terreno, De Loredo muestra su músculo político. Su entorno exhibe como una de sus principales fortalezas el despliegue territorial del radicalismo, con más de 170 intendentes en toda la provincia. “La mayoría está encolumnada detrás de Rodrigo”, aseguran interlocutores deloredistas, que ven en ese entramado de gestiones locales uno de los pilares del proyecto político para 2027.
La disputa por ese capital territorial no está exenta de tensiones. En el radicalismo reconocen que, en medio de la crisis económica y de las finanzas ajustadas de los municipios, la relación con el poder provincial también juega su propia partida.
La llegada de recursos y obras desde la administración de Llaryora genera un delicado equilibrio entre gestión y alineamiento político. En el deloredismo, sin embargo, relativizan esa presión. “Que agarren todo lo que puedan ahora; en algún momento habrá que clavar los tacos”, sintetizó una voz del espacio sobre el comportamiento de los jefes comunales.
Las tensiones internas en la UCR, sin embargo, siguen latentes. Desde los núcleos opositores cuestionan que De Loredo haya corrido el eje del discurso hacia un frente opositor más amplio y advierten que en los últimos meses ni menciona al radicalismo en sus intervenciones públicas. Para ese sector, esa estrategia diluye la identidad partidaria.
El debate se da en medio de una interna que todavía no tiene fecha formalizada. Aunque en el partido se menciona el 7 de junio como posible día de los comicios, aún no hay cronograma oficializado. Desde el mestrismo calificaron de “insólita” la situación y reclaman que se convoque al Comité Provincia para avanzar con el proceso electoral interno. En el deloredismo admiten que aún se están “ajustando” detalles, mientras que en la oposición interpretan la demora como parte de una pulseada de poder dentro del círculo del exdiputado.
En ese tablero también pesan las diferencias con el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, y sus condiciones en torno al control del partido y la conducción política de la bancada radical en la Legislatura.
A ese escenario se sumaron nuevas fricciones políticas. El jefe radical en la Unicameral, Matías Gvozdenovich, denunció la injerencia del gobierno de Llaryora para impulsar una “tercera vía” dentro del radicalismo, encabezada por el intendente Luis Quiroga y el legislador Dante Rossi. El dirigente acusó al oficialismo de presionar a intendentes y anticipó que presentará una denuncia judicial por el presunto uso de recursos del Estado para influir en la disputa interna del partido.
En ese contexto, el acto del sábado no sólo buscará proyectar a De Loredo como alternativa de poder frente al peronismo. También funcionará como una demostración de poderío interno, aunque no habrá ninguna mención a la nueva pulseada en la UCR por su conducción política con miras al 2027.
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