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La desaprobación de la gestión crece, pero la oposición no logra canalizar al electorado

Las encuestas de las principales consultoras políticas arrojan un escenario abierto para 2027. En este momento, la fotografía es clara: aunque la desaprobación por el Gobierno nacional se ubica por encima de la aprobación, no hay un alternativa opositora que canalice ese descontento.

El presidente Javier Milei durante la apertura de las sesiones ordinarias 2026 del Congreso de la Nación
El presidente Javier Milei durante la apertura de las sesiones ordinarias 2026 del Congreso de la Nación | Alejandro Pagni - AFP

El cierre del primer bimestre del año arrojó una alineación de variables clave como imagen del Gobierno, aprobación e intención de voto en las últimas encuestas nacionales. Según el reciente informe de Consultora Delfos, en febrero se repitió la postal de enero: la imagen positiva de la gestión presidencial se estabilizó en torno al 40%, en el mismo orden de magnitud del voto obtenido por La Libertad Avanza (LLA) + aliados a nivel nacional en las elecciones de medio término de octubre de 2025: 40,7%. Al mismo tiempo, la imagen negativa se consolidó en 50% y la regular (primer nivel de malestar) en 8%, con lo cual la negatividad acumuló poco menos del 60%.

Consistente con eso, el saldo de aprobación frente a la desaprobación muestra un resultado negativo de 10 puntos porcentuales (pp) en febrero: 44% y 54%, respectivamente. Es decir, las actitudes políticas invierten el resultado del ballotage de 2023, cuando Milei obtuvo 55,6% de los votos y Sergio Massa, 44,4%. Con todo, la foto de febrero en esta variable fue casi idéntica a la de octubre de 2025, cuando el oficialismo se impuso en la elección de medio término, lo que confirma que el rechazo al Gobierno no encuentra un actor político con suficiente volumen como para capitalizar el malestar.

Con apenas matices, la última medición de Atlas Intel & Bloomberg mostró una imagen positiva de gestión por debajo del 40%, negativa arriba de 50% y una tendencia a la polarización de opiniones, a costa de la imagen regular. La negatividad llegó al nivel pico de la serie histórica desde la medición de marzo de 2024 (primer marzo del gobierno que asumió a fines de 2023).

En la misma línea, la aprobación rondó el 41,5%, mientras que la desaprobación creció hasta 55,3%, de lo que resulta un saldo desfavorable de casi 14 pp. Con matices menores respecto al informe de Delfos, nuevamente la aprobación se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a LLA + aliados en octubre de 2025.

Otros dos estudios nacionales recientes replicaron estos patrones. Según Synopsis, la evaluación positiva del gobierno nacional alcanzó 38,5% en febrero, con 54% de negatividad y 7,3% de opinión regular.

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Por su lado, Hugo Haime reportó una aprobación de 41% y una desaprobación de 57%, de lo que resulta un saldo negativo de 16 pp. En conjunto, el promedio de las tres mediciones señaladas arroja casi 38% de calificación positiva frente a 52,3% de negativa, y 42,1% de aprobación ante un 55,4% de desaprobación. Las diferencias no resultan estadísticamente significativas entre variables, lo que confirma la regularidad estadística y muestra tendencia a la alineación, con positividad en torno al 40% y negatividad consolidada por encima del 50%.

Cuando se pasa a analizar la intención de voto, el patrón se replica, con apenas matices: la positividad deriva en una permeabilidad a votar al oficialismo en 2027 ubicada apenas por debajo del 40% (28,4% de seguro votaría + 11,1% de podría votar), frente a una impermeabilidad en casi 51%, según la última encuesta de CB Global Data. El 39,5% acumulado de LLA se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por oficialismo + aliados en octubre de 2025, mientras que el 28,4% replica el núcleo duro libertario, el 30% que votó por Javier Milei en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año.

En el caso de Fuerza Patria, la permeabilidad electoral hacia 2027 ronda el 33% (24,7% de seguro votaría + 7,8% de podría votar), frente a una impermeabilidad de casi 51%, según el mismo informe. El 32,5% acumulado de FP se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por el panperonismo en octubre de 2025, mientras que el casi 25% replica el núcleo duro del peronismo (el casi 28% que votó por Sergio Massa o Juan Grabois en las primarias de agosto de 2023). El rechazo del 55,6% recrea con exactitud el caudal obtenido por Milei en el ballotage del mismo año.

La permeabiidad electoral por precandidatos confirma las tendencias: Milei en torno al 39%, y el gobernador de Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en casi 31%, lo que perfila una incipiente polarización, si bien relativamente atenuada por “terceras figuras”. Allí aparecen la vicepresidenta Victoria Villarruel, hoy abiertamente enfrentada con el oficialismo (19,4%), Guillermo Moreno (un “peronista alternativo”), Myriam Bregman de la izquierda (8,3%) y el pastor Dante Gebel, con casi 4%.

De todos modos, el escenario que mejor ajusta los pesos específicos de los precandidatos es la competencia “todos contra todos”: allí, Milei ronda el 35%, y casi 24% de Kicillof. Como terceros actores aparecen Mauricio Macri (hoy aliado del gobierno, pero muy diluido, con el PRO apenas rondando el 7%), Moreno y el exgobernador de Córdoba Juan Schiaretti en torno al 5%, Bregman (casi 3%) y Gebel (casi 2%). Si bien la polarización se atenúa (el oficialismo y el peronismo se repliegan hacia sus núcleos duros), se insinúa nuevamente una pelea entre LLA como vector del antiperonismo y el peronismo como principal referencia opositora. Sin Villarruel aquí, el expresidente Macri sería una “colectora negativa” amarilla para LLA, y lo mismo podría decirse de Moreno respecto al peronismo, con lo cual la incógnita sería si en el turno electoral 2027 habrá o no PASO. Por ahora, la tendencia muestra una contienda que requerirá de segunda vuelta para resolverse.

Las claves de la medición

Sobre la estabilidad del oficialismo en torno a su base electoral, los estudios coinciden en ubicar la positividad del Gobierno cerca del 40%, nivel que reproduce casi exactamente el caudal alcanzado por el oficialismo y aliados en las legislativas de 2025. Esto sugiere que, más allá del desgaste de la gestión, el Gobierno mantiene relativamente consolidado su núcleo de apoyo.

Por otro lado, se observa una negatividad mayoritaria, pero políticamente dispersa; aunque la imagen negativa supera el 50% y la desaprobación se ubica por encima de la aprobación, ese malestar no se traduce por ahora en una alternativa opositora dominante. El sistema político continúa mostrando dificultades para canalizar electoralmente ese descontento

Por su parte, existe una persistencia de la lógica de polarización; tanto en la evaluación del Gobierno como en la intención de voto emerge una tendencia a la polarización entre el oficialismo libertario y el peronismo, aun cuando aparecen terceras figuras que atenúan parcialmente esa dinámica

Los núcleos duros consolidados en ambos polos; los datos de permeabilidad electoral muestran que tanto el oficialismo como el peronismo conservan pisos electorales relativamente estables, vinculados a sus votantes más fieles. Este fenómeno reduce la volatilidad del escenario y limita el crecimiento potencial de terceros actores

Estos aspectos son los que también concluyen en un escenario abierto, pero con tendencia a segunda vuelta o ballotage. La fragmentación relativa de la oferta política y la magnitud de los núcleos duros sugieren que, si las tendencias actuales se mantuvieran hacia 2027, el escenario más probable sería una competencia que requiera ballotage para definirse.

*analista de opinión pública y mercado
@berranorman