En este mismo espacio, la semana pasada apuntamos a que la reforma laboral pasó de polarizar opiniones de manera relativamente simétrica a generar un rechazo mayoritario. Esto quiere decir que, pese a encaminar la aprobación de la iniciativa, el trámite generó costo político para el Gobierno nacional.
Atento a un contexto muy negativo, el oficialismo trató de instalar en la agenda una corriente de expectativa favorable a que la reforma genere puestos de trabajo. Cabe mencionar que desde el inicio de la gestión de Javier Milei en diciembre de 2023, la economía argentina registró una pérdida neta significativa de empleo registrado, y tanto datos oficiales como privados estiman una destrucción de entre 180 mil y casi 280 mil puestos de trabajo formales hasta principios de 2026, con el sector privado y la construcción como los más afectados.
Sin embargo, las últimas mediciones nacionales muestran expectativas divididas al respecto. Según la reciente encuesta de la consultora Delfos, casi el 31% cree que puede generar nuevos puestos de trabajo, casi el 32% piensa lo contrario y casi un 25% opina que no tendrá efectos positivos ni negativos. El optimismo está en el mismo orden de magnitud del voto duro obtenido por La Libertad Avanza en 2023, el 30% que votó por Milei en las primarias de agosto y la primera vuelta presidencial del mismo año.
Mientras que, el pesimismo se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Fuerza Patria y aliados en las elecciones de medio término de octubre del año pasado. Así, aunque atenuada por casi un cuarto de electores “neutrales”, el panorama es de polarización.
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Según el mismo informe, entre los electores masculinos se registra un empate técnico (optimismo de 36% y pesimismo en casi 33%), mientras que entre las mujeres el pesimismo se ubica como primera minoría. En cuanto al tipo y nivel de estudios alcanzados, entre aquellos de nivel bajo (personas con menos de secundario completo) el optimismo es primera minoría. En cambio, el pesimismo predomina entre los que alcanzaron el secundario completo o una formación superior.
De todos modos, el principal clivaje es el electoral: entre quienes votaron por Milei o Patricia Bullrich —integrada al oficialismo desde el inicio del gobierno a fines de 2023— la primera minoría manifiesta optimismo respecto a posibles efectos de la reforma laboral en la generación de puestos de trabajo; pero quienes se inclinaron por Sergio Massa y Myriam Bregman son mayoritariamente pesimistas (casi 70% de negatividad). En tanto, quienes votaron por Juan Schiaretti oscilan entre neutralidad y pesimismo.
Con algunos matices, la más reciente encuesta de Giacobbe también mostró opiniones divididas al respecto: casi 37% de optimistas netos frente a casi 32% de pesimistas netos (empate técnico) en los extremos, y dos segmentos intermedios (11% de moderado optimismo y 18,2% de neutralidad). Los netos replican los núcleos duros de los votantes de LLA y de Fuerza Patria, con diferencias estadísticamente no significativas respecto a los caudales obtenidos por ambas fuerzas en los turnos electorales de 2023 y 2025, respectivamente.
En tanto, la última encuesta nacional de Atlas Intel & Bloomberg también arrojó opiniones divididas: 36% opinó que la reforma laboral aumentará la oferta de empleo, frente a un 32% que cree que la va a reducir. Por otro lado, poco más de un cuarto de los electores (26%) opina que no tendrá efecto. Si hacemos un promedio de las tres mediciones que miden la variable de manera relativamente comparable, el optimismo neto ronda el 34,5% y el pesimismo neto mide 31,5%, empate técnico que confirma la polarización de opiniones, atenuada por “neutrales” o grises (casi 27%).
El debate en el Congreso resultó una derrota digital para el Gobierno.
De las últimas encuestas nacionales al respecto, la única que se desvía relativamente de la regularidad estadística anterior es la de DC Consultores, lo que se explica en parte porque midió de manera diferente: por un lado, casi 35% opinó que la reforma laboral generará empleo (neto positivo), pero los demás registros se refieren a otras percepciones, con una posición intermedia de 30,3% y una negatividad acumulada de casi 35%, aunque no vinculada estrictamente a la pérdida de empleo.
Finalmente, según la medición en redes sociales de la consultora Ad Hoc, el trámite en el Congreso resultó en una victoria legislativa oficialista, pero con derrota digital: tras 4 meses de balance positivo, febrero arrojó una tendencia negativa en el sentimiento de las audiencias hacia Milei. El debate en la Cámara de Diputados traccionó un 48,5% de negatividad vs 39,3% de positividad, con un saldo desfavorable de 9,2 puntos porcentuales.
De acuerdo a las últimas mediciones de las principales consultoras, la tendencia anticipada la semana pasada se mantiene. El oficialismo paga un costo político por su reforma laboral, pese a la victoria legislativa. Pero eso no es todo. La posibilidad de que la reforma sancionada traccione el empleo está dividida entre quienes consideran que lo hará y quienes no la ven como una salida.
*Analista de opinión pública y mercado
@berranorman