Silvia Kutika: suspenso en Carlos Paz, nominaciones y los nuevos desafíos para el artista
La actriz, que brilla en el Teatro Candilejas con “El Cuarto de Verónica”, analiza el éxito de un género como el thriller psicológico, poco frecuente en la villa. Entre las múltiples nominaciones a los Premios Carlos y el rodaje de su nueva película para Netflix, Kutika reflexiona sobre la falta de ficción en la TV abierta y cómo el teatro se convirtió en el refugio vital para los artistas.
Hay actrices que llevan consigo un aura de familiaridad, de esas que el público siente que conoce de toda la vida. Silvia Kutika es, sin duda, una de ellas. Con una carrera que navegó con éxito por los años dorados de la televisión abierta y del cine con papeles icónicos, en tiras como De carne somos, Grande Pá, o películas como Luna de Avellaneda, por nombrar algunas.
En esta temporada de verano, la prestigiosa actriz desembarcó en el Teatro Candilejas de Carlos Paz, en donde protagoniza un thriller psicológico que ya es un clásico moderno, y de esta manera demuestra que el suspenso también tiene su lugar en las sierras.
La obra promete ser una de las grandes animadoras de los Premios Carlos, que se entregarán mañana lunes en el Hotel Eleton. En la previa, dialogó con Perfil Córdoba, analizó la temporada y habló de sus proyectos en distintas plataformas.
—Después de 10 temporadas girando por el país y pasando por Mar del Plata, finalmente "El Cuarto de Verónica" llegó a Carlos Paz. ¿Cómo se está dando este encuentro con el público serrano?
—Veníamos con mucha fantasía sobre cómo iba a ser recibida. Es una obra de suspenso, de misterio, de drama y Carlos Paz es muy familiero. Por ahí tenés que pensar cuál es el lugar donde dejás a los chicos para venir a ver nuestra obra. De todas maneras, la gente sale muy conforme. Nos quedamos charlando y las devoluciones son espectaculares, con mucho cariño. La disfrutan y la “padecen” también; entrar al Cuarto de Verónica es toda una aventura de la que después no se sale. Lo padecen en el buen sentido.
—Muchos espectadores coinciden en que la obra tiene un ritmo cinematográfico. ¿Cómo logran generar esa atmósfera tan particular en el teatro?
—Y, en eso tienen que ver la luz y la música, que es fundamental. Cuando la gente va entrando a la sala, suena una música de “niños malvados” que ya coloca al espectador en un lugar. Hay un juego de luces medio macabro y sombras muy puntuales en momentos cuando la música se pone potente. Creo que eso construye ese cuento cinematográfico.
Además, el Teatro Candilejas nos da una cercanía maravillosa; sentís la energía y los comentarios de la gente en los dos momentos clave de quiebre, donde el espectador tiene que destruir la historia que se había armado en su cabeza. Sentís que están prendidos arriba del escenario con nosotros.
—Esa intensidad se nota en la platea, incluso se percibe que el público se moviliza mucho físicamente...
—Así es, hay gente que se larga a llorar, o que nos dicen que no pueden despegarse del asiento. Son emociones fuertes. Es parte de lo que buscamos con esta propuesta.
—¿Tener varias nominaciones en los Premios Carlos es algo que tiene preponderancia para usted?
—Es un recontra mimo. Además, que estemos nominados los cuatro actores para los Premios Carlos, el libro, la dirección, es muy lindo. Uno no labura para que lo premien, pero cuando llega está bueno, más en una obra que tiene tanto recorrido. Nos están mimando por todos lados.
—Mencionabas lo difícil que es a veces sostener proyectos largos. ¿Cómo ves hoy el campo laboral para los artistas, especialmente con la migración de la TV abierta a las plataformas?
—Al haber poca ficción en canales de aire se ha complicado; el cine también está ahí. Uno se va volcando al teatro porque no es solo algo que amás, sino la fuente posible en este momento. Las plataformas son una o dos temporadas de un par de meses, y después ya está. Antes tenías una novela que duraba todo un año y se armaba una familia.
También veo que a los jóvenes les cuesta mucho hacerse populares; la tele te daba eso porque entraba a todos los hogares. Ahora suelen llamar a los más conocidos y hay muchísimos jóvenes talentosos que no acceden porque no los conocen. Es complejo, el laburo venía en declive.
—Sin embargo, ustedes encontraron en el formato de cooperativa una forma de seguir produciendo éxitos.
—Sí, nos hemos ido manejando como cooperativa y eso nos sirvió. Hicimos El Cuarto de Verónica, Te espero en la oscuridad y Al fin y al cabo es mi vida (que también está nominada a los ACE). En Buenos Aires vamos a seguir haciendo las dos obras.
—Y para cerrar, se viene un estreno fuerte en Netflix con "El último gigante". ¿Qué nos podés adelantar de ese proyecto?
—La filmamos el año pasado entre Iguazú y Buenos Aires. Estuvimos con Oscar Martínez, Luis “Pipo” Luque —pareja de Kutika desde hace 30 años— y Yoyi Francella. La verdad que fue como estar vacacionando mientras trabajábamos. Se llama “El último gigante” y estamos con muchas ganas de que se estrene.
EL CUARTO DE VERÓNICA
Lugar: Teatro Candilejas (Pasaje Nini Marshall 80, Villa Carlos Paz)
Silvia Kutika, Fabio Aste, Tania Marioni y Adrián Lazzarte.
Días: Jueves a Domingo 22 hs.
Entradas: 25.000 a 35.000 (descuentos en Instagram oficial de la obra)
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